Por menos de ocho euros: polvos de sol Volume I Honey de IDC Color + VLOG

Tenía yo ganas y hasta necesidad de una polvera de sol barata pero efectiva, y ya le había echado el ojo a una de IDC Color, firma que últimamente no paro de ver en tiendas  de precios accesibles. Este bronceador de genuino estilo vintage lo había descubierto en la portentosa perfumería Nan´Belle de Haro, se me quedó grabado en la retina... y volví a por él.


En Haro (La Rioja), la legendaria noche de San Juan es el pórtico de las alegres fiestas de San Juan, san Felices y san Pedro, que duran seis días y son las fiestas menores de esta noble villa (la fiesta mayor es en La Vega, a comienzos de septiembre). Yo nunca había tenido ocasión de ver las hogueras por lo que he grabado, editado y publicado en mi canal un vlog que es interesante porque os muestro los mejores bares de la zona: los más emblemáticos y una novedad.



Es una auténtica lástima que se me agotara la batería justo cuando iba a entrar el caballo del corregidor en el bar Los Caños, y si puedo conseguir una de las fotos que hizo mi tía os las dejaré aquí o en mi Instagram, pero justamente después de eso, y antes de ir a tomar el vermú a la Pajarera, hice mi fugaz excursión a Nan´Belle para conseguir mi ración extra de bronceado sin sol por siete euros con veinticinco céntimos:


Si abrimos la cajita, de clara inspiración Benefit, encontramos una esponjosa esponjita (que no uso ni usaré pero ¿a que queda mona? #ModoPostureoOn), y la pastilla de color que es mate pero no como para dejar un aspecto plano o polvoriento en el rostro sino para regalar naturalidad a la piel), y efectivamente de un sublime color miel. No huele a nada: cuánto daño haces, Too Faced, y también tú, Bourjois, porque ahora queremos que todos los polvos de sol huelan deliciosamente a cacao...
En la parte final del vídeo, cuando me despido tomando el vermú, lo estaba estrenando, aplicado con rapidez sobre la piel casi desnuda, pero lo podéis ver con más detenimiento en mi look de tarde:


Siento mucho el aspecto de mi pelo: juro que el viernes lo lavé, pero entre la juerga, los bares, las hogueras y una caminata deportiva que nos pegamos el veinticuatro muy de mañana (mañanitas de San Juan), se me engrasó en raíz y flequillo cosa fina...

Apliqué mi maquillaje de verano, es decir, la polvera color piscina de Shiseido. En los ojos lápiz negro de Astor y rímel de Maybelline que le pillé a mi tía (curioseando en neceseres ajenos) y en los labios la barra bronce Amazon Rosewood de Flormar, de la colección Tropical Splash, que combina muy bien con mejillas bronceadas.
Extendí los polvos de sol sobre los pómulos, en el tabique nasal, haciendo luego el mítico tres invertido contorneando el óvalo de la cara y en mandíbula y cuello con el sobrante como suele aconseja Aparichi.


Me fascina el tono dulce y soleado que desprende la piel con ellos, lo suaves que son y la luz que regalan al cutis, a pesar de ser mates. Ha sido una compra magnífica que voy a disfrutar a lo largo de todo el verano... por menos de ocho euros.

Look imperfecto con #pecasfalsas: magia en mi piel

Érase una vez una niña que se volvió loca de tanto jugar con la barriguita brujita, que era pelirroja y tenía pecas. Luego creció y conoció a Vicky, su mejor amiga de la última niñez, que era pelirroja y tenía pecas. Creció más, descubrió a Jane Austen, se enamoró de la película Emma y de sus actores: Jeremy Northam por ser vos quien sois, y Gwyneth Paltrow porque... tenía pecas. Creció aún más y comenzó a leer a Chesterton: sus heroínas eran pelirrojas y tenían pecas.
Infectada por tales lecturas, amistades y juegos quiso al menos ser pelirroja y le salió mal pero, de repente, en el año 2017 se pusieron de moda las... ¡pecas!


La moda vino en su ayuda para hacer realidad una de sus más inocentes fantasías.
Y este es el bendito día en el que ha tenido una buenísima noticia (que pronto compartirá) y lo ha celebrado poniendo en práctica uno de los muchos trucos que invaden YouTube para crear pecas falsas. En el canal de una chica con pelo melocotón pastel (vamos por buen camino) encontró un vídeo para hacerlo con café soluble y un cepillo de dientes y dijo, why not? Surrealismo en estado puro, ¡justo lo que yo necesitaba!


Adaldrida (que así se llama la criatura) desempolvó un cepillo de dientes de Hello Kitty que le regalaron una vez, y un un bote de Nescafé que guarda en su despensa para cuando vienen a visitarla sus padres, amigos, parientes, algún extraterrestre que quiera un tazón de leche con café en polvo. Ella, desde luego, no.
Acto seguido maquilló su rostro con la base de maquillaje Fórmula Pura de Deborah que es un milagro regalado por la blogger Gadirroja a la que agradece o agradecía cada mañana el presente (hasta que llegó la ola de calor y prescindió de plastas en la cara).


A pesar de la flama bochornosa volvió a caer rendida ante el acabado de piel transparente que deja este fondo fluido, volvió a bendecir el nombre de la donante y, ¡tachán tachán!, cepillo de Hello kitty en ristre se puso a practicar este nuevo y esforzado deporte de alto riesgo: crearse pecas.
Primero hay que formar un barrillo con el café y una lágrima de agua. Luego se moja el cepillo, se retira el sobrante y se raspa con el dedo disparando sobre la nariz y pómulos a discreción.


Hay que esperar unos diez minutos a que se asienten. En ese entreacto Adaldrida tuvo un momento de duda existencial del tipo " pues vaya porquería, qué mal ha quedado" porque la gurú por supuesto preconizaba que podías guiar el cepillo y poner las pecas en el lugar que quieras tú, a voluntad. Que ingenuidad. El cepillo hacen lo que quiere, pero luego pensé que también es ese el camino que sigue la madre Naturaleza...
Acto seguido te empolvas la nariz como la dama que eres, con una brocha suelta y polvos sueltos también, aunque yo no tengo y uso la polvera azul piscina. En este paso la mano debe ser ligerísima, muy leve, para no matar el brillo natural de una mágica piel con pecas, traviesa, con ese halo a caballo entre Enid Blyton y Chesterton.


Y, por último, acaba Adaldrida el look con sus otros tesoros más recientes, los favoritos de su tocador en esta primavera que ya ha terminado. El colorete número uno de los nuevos Soft de Bell, rosa princesa, y el labial Posh Petal de los Royal Mat de Pierre René, precioso rosa lavanda, de su último pedido a Online Cosméticos; y en los ojos no le apetece gran cosa por lo que ilumina los párpados con el corazón de unicornio de IHeart MakeUp que le regaló Carmen.


Y en todas las imágenes luce un camisón de Zara Home de hace varias temporadas porque las protagonistas de los cuentos de hadas modernos a veces se quedan afónicas y son recluidas en sus casas (sus castillos), donde corrigen TFGs de sus alumnos y entre archivo Word y PDF se divierten creando maquillajes de fantasía.

Reflexiones en la bañera (XXXII: ¿un gel para cuerpo, cabello y rostro?)

¡Sí! ¡ Con el gel familiar Bio Coconut & vanilla de Santé, es posible!
Modo anuncio de detergente milagroso off, enciendo mi esforzado PC para desearos un buen comienzo de verano. En estos días de flama (término precioso y de raíz arcaizante que se usa en el Sur para designar ese fuego que corre por las calles derritiendo el asfalto), no hay nada como una bañera llena, sí..., pero de agua fría. Y los aromas que buscamos son tropicales, dulces pero frescos, que huelan a... vaciones.


Yo había sufrido una (o por mejor decir, otra) ligera decepción con la edición veraniega de Ziaja. Adaldrida es la única hobbit pija que tropieza dos veces con la misma piedra, y esa china en su camino es esta marca después de catorce mil chascos y uno. Es que me pierde esa sensación tan fresca de entrar en la perfumería Acoris a olfatear novedades. En Navidad me dio apuro pasarme media hora oliendo tarros y me llevé a casa el exfoliante de almendra caramelizada que he usado una o ninguna vez, y en esta ocasión, tras encontrar el no aroma a no coco de la colección Coconut de Ziaja, amable pero firmemente dije: "no, gracias".
Sin embargo sí necesitaba un gel goloso, porque el de palote de fresa de Tulipán negro (oficialmente Kiss fresa y nata) se me había terminado, y no sé qué fuerza me hizo entrar en El arbolito, un herbolario de Logroño que antes me gustaba mucho y que tengo olvidado desde que CataNatura se instaló en Gran Vía.

Horrible foto, luz artificial pero se ve la trasnoparencia
Y allí encontré este bote ¡de litro! de este embriagador gel que huele a coco y a vainilla, eso sí, por trece euros señores. Comparen con el euro que me costó la dulzura de Tulipán negro, pero desde luego los ingredientes no tienen nada que ver, y eso se nota.
Se nota en su textura, oleosa en gel, y su color translúcido que anuncia una fórmula bucólica cual égloga de Garcilaso. Se nota efectivamente en la lista, con tensioactivos vegetales admitidos por Ecocert a base de coco, con glicerina, aloe vera, aceite de coco y sal marina. Olé. Al final de todo hay fragancia, eso sí. El olor sublime requería algún sacrificio.
Tanto se nota, que ahora utilizo el susodicho gel como champú y como gel limpiador facial. Ahí, arriesgando la vida como si fuera yo una influencer de verdad y me hubieran pagado por hacer un reto de catorce días. Porque yo lo valgo.


Porque leí en internet que funcionaba como champú, y en la ducha cayó por mi cabeza y resbaló por mis mejillas y fue primero un momento "me lo como" y luego un momento "mi piel chirría de limpia pero a la vez está suave... y mi pelo brilla".
En la imagen podéis ver mi cabello, con la única ayuda de una nuez de espuma moldeadora de Aussie, y mi piel desnuda, sólo con hidratante encima. Si lavas tu piel con este bendito litro transparente, quedará limpia, suave..., y como muy receptiva para lo que venga después, es como si la crema penetrara luego mejor.  Ojo, que antes de esto retiro el maquillaje con mi desmaquillador waterproof de The Body Shop. Pero me ha fascinado como segundo paso de limpieza.


Adaldrida, que te has emocionado tanto con las explicaciones que has olvidado las reflexiones... No, no, aquí van, breves y rápidas al estilo Mareas como corresponden a un día de flama, los pensamientos que han recorrido mi mente durante mi baño gozoso frío.

1. Los cosméticos basados en vainilla son increíblemente cameleónicos. Unos huelen a galleta dulzarrona y pesadota y...
2. Otros huelen a algo dulce pero limpio y muy fresco, y si es un producto de calidad y se mezcla con coco natural, es lo segundo. Como sucede en esta bendita ocasión.
3. Yo recuerdo este olor, yo recuerdo este olor, yo recuerdo este olor... y no sé de qué, pero me enamora.
4. El escepticismo se ha puesto de moda y no en religión: la palabra para definir las relaciones entre esta sociedad y Dios es ya la indiferencia, nos están haciendo falta agnósticos de los que buscan de veras y nos hacen pensar...
5. No, pero ahora el escepticismo invade todo, nadie se fía de nada, "lo dice aquí" (página web de reconocido prestigio). Y como respuesta, un encogerse de hombros y un "¡qué van a decir ellos!".
6. ¡Ah. ya caigo! Me acaba de venir una ráfaga del aroma que desprende este gel: es una mezcla del protector solar Pink Bites de Hawaiian Tropic (¿por qué lo retiraron, por qué?), y los yogures Ram de vainilla que comía en mi infancia, delicados a más no poder.
7. Es recordar esos yogures y traer a mi memoria, como un Cine Exín, los veranos con mi bisabuela. Me parece estar escuchándola hablar de la bolsa, despotricar contra algunos políticos (¡qué ojo tuvo!) y susurrarme sonriendo "¡mi Rocío, Dios te bendiga!"

Outfit & Dieta creativa: capazo Navy… y desayunos BM con fruta y miel

Estoy mala, cofcof, con faringitis. Me han dado la baja y me han recetado cuatro días de silencio. Así que ando en casa, leyendo, viendo pelis, corrigiendo trabajos de mis alumnos al ordenador y... ¡escribiendo un post!

#NoFilter, las demás fotos tiene filtro Lark o Clarendon

Y hoy me apetecía hablaros de complementos de verano, de esos que utilizamos en excursiones a la piscina o playa y que invaden el asfalto en un deseo descarado de vacaciones. Llegan estos calores (¡anatema sit, no volveré a pronuncia la palabra maldita!), y lo que me apetece siempre es un capazo de mimbre.
Pero me resisto porque las dos ocasiones en las que he caído han terminado destrenzados por excesivo peso, así que este año he decidido apuntarme a la misma idea pero en tela y en un estampado que me arrebata: navy o marinero.


Aunque en la imagen aparezca abierto, tiene cremallera (¡hurra!) y hasta un bolsillito con el mismo coqueto estampado para guardar las llaves.

Lo he comprado en una tienda de la Gran Vía de Logroño, cerca de Sephora, que se llama 4x4 woman y que ignoro si es una cadena o tienda local. Me encanta su estilo limpio, diáfano, y la dependienta también me encanta y es fácil y lógico porque efectivamente es un encanto: cuando le pedí que me hiciera una foto (llevaba al comprarlo un vestido mexicano de 100% México y pensé que ambos estilos casaban muy bien, amén de mis gafas de pasta azul noche que combinaban con las rayas marineras), ¡me propuso añadir al outfit un sombrero!


Sombrero como de la casa de la pradera que costaba 12,90 euros como el bolso y que se quedó prendido en mi libro de deseos. Lo que me llevé puesto fue el capazo, y alguna lectora avisada preguntará, ¿y este bolso no temes cargarlo y que se te rompa?
Voy a intentar ser comedida pero en este caso, si se produce un cataclismo lo que reventarán son las costuras y eso se puede arreglar. Adoro por cierto el asa de nudo marinero, pero conozco un sitio en Logroño que también me las podría sustituir. En cambio, si se abre un boquete en un bolso de paja no hay mago que te lo restituya.


Me doy cuenta de que en estas entradas sobre comida sana y creativa os hablo de almuerzos y no de desayunos. En cambio mi perfil de IG está lleno de fotos monosas de mis desayunos de fin de semana desde que compré esta bandeja de estrella por tres euritos en Sé happy, tienda que ya tiene web y justo en su página de inicio aparece la susodicha.
Por cierto que no me patrocinan ni Sé happy, ni 4x4 ni los supermercados BM, de los que paso a hablar.
Cadena navarra que aterrizó en la céntrica avenida República Argentina de la ciudad en la que vivo... y me alegró esa misma vida. Tiene una calidad increíble, su fruta es como de huerta, y te la trocean y envasan ante tus ojos. La fruta fresca troceada era un lujo como de desayuno de buen hotel que ahora tengo a mano, aunque las cerezas, que son mi nuevo vicio, no hay que partirla pero agradezco que me la introduzcan en cajitas individuales en el acto. Las acompaño en mis desayunos con galletas de avena o una barrita como las de Aldi, (hidratos de carbono venid a mí que las primeras horas del día son vuestro momento), y ahora con un súper alimento para cuidarme.


El sábado bajé buscando miel de la buena para mi garganta... no jarabe de glucosa con sabor a miel en un frasco anti goteo, no: miel de la de verdad, artesana. Sé por experiencia que en pueblos vascos y navarros hay tradición de buena miel y no me equivocaba: seis euros pedían por ese tarro que me va a durar la vida (la tomo a razón de una cucharada de postre por comida, que la glucemia no es ninguna broma). De primeras me pareció caro, estos supermercados son más caros que otros pero la calidad se nota... Luego, al paladear la primera cucharada, me maravillé y me pregunté qué pedirían en cualquier tienda de delicattessen, en cualquier herbolario, qué pide cualquier criador de abejas como mi tío... por ahí le anda.
A ser feliz, leyendo, desayunando miel, trabajando a la sombra, admirando mi capazo Navy..., ¡y todo ello en silencio!

Aceite de coco virgen extra Vita Coco, whislist de Sephora & Vídeo cotidiano

En verano, la piel se me vuelve salvaje. La del rostro está ya bastante sometida: la conozco muy bien, somos grandes amigas, ella y yo. Pero la del cuerpo, que en invierno no suele dar que hablar, con el calor ¡grita! Ayer comencé a sentir picores en los brazos: las cremas corporales al uso no me hacen nada y acabé usando en mis extremidades mi preciosa crema facial de aloe vera de The Body Shop, que por añadidura está ya agonizando.


Así que hoy me he dirigido a Sephora en busca de un buen bálsamo para la dermatitis, sin corticoides ni tonterías. En la fabulosa sección Beauty to go encontré tarritos de cincuenta mililitros de aceite virgen extra de coco por cinco euros, y me llevé uno a casa.
Ahora me diréis que en iHerb se consiguen kilos de manteca natural de coco a precio irrisorio: mea culpa, me he dejado llevar por la publicidad, el halo de glamour que desprende una marca aupada por las celebrities... puro consumismo orquestado por las altas esferas capitalistas, sí, pero muy cool...
Además de que los frascos enormes me resultan imposibles de manejar y se me terminan poniendo rancios. Y por supuesto, ninguno se anuncia como ¡el tarro de las maravillas!


Ha sido aplicar el aceite en las zonas que ayer chillaban como una jaula de grillos..., y conseguir calma total con muy poco producto: nada más llegar a casa, eso sí, he introducido el susodicho bálsamo de Fierabrás en la nevera, porque con el calor se vuelve líquido.
Me ha embriagado su aroma. Olor a playas vírgenes diría si no fuera algo tan manido, y además mentiría... ¡olor a tarta de cumpleaños! Un dulzor natural, nada sintético pero sí muy intenso, abstenerse lectoras saladas, que conozco a más de una (sí, va por tí, Miss Potingues :)

Por cierto una dependienta me ha dicho que hay quien incluso lo come..., ganas de hacer un gasto tonto, digo yo, aunque antes de eso me sonrojé porque al leer bálsamo corporal pensé que la gente lo comía extendido sobre el ser amado... según mi padre yo voy siempre con un lirio en la mano, serán estos calores los que me silban estas ideas sonrojantes al oído.


Ya sabéis que entrar en Sephora y desearlo todo es una secuencia de lo más real. Yo estaba calibrando si ponerme a potidieta pero el fin de curso es duro y ando luchando en muchos frentes, así que lo que voy a hacer es consensuar conmigo misma listas de deseos para evitar compras compulsivas. hoy he estado a punto de caer con un labial de Sisley, por vez primera, pero lo he dejado correr... a mi lista de deseos.
Sin embargo, siendo prácticos el primer lugar lo ocupa este otro tarrito mágico, Egiptian magic consistente en miel, cera de abejas, jalea real y polen, con una base de aceite de oliva y una leyenda con Cleopatra de por medio, para qué queremos más. He optado por el coco en primer lugar porque costaba cinco euros en vez de diecinueve, pero apuntado queda.


Otros objetos de deseo en mi lista: por supuesto Nars (a largo plazo quiero reponer el colorete Orgasm y el Múltiple South beach, pero a corto plazo muero por la barra de labios Orgasm de edición limitada, me he puesto en lista de espera).
Más deseos: unos polvos de sol (cualquiera, realmente los necesito si esa palabras se pudiera utilizar si ruborizarse), y tengo en la cabeza cosas como la loción para piel sensible Life Plackton de Biotherm o el gel crema Panda´s dream de Tony Moly porque en breve tendré que reponer mi crema hidratante... aunque, ahora que no la voy a utilizar para apaciguar picores en los brazos puede que me dure un poco más.



Quería hacer un vídeo de "potiroom", tocador o "limpiando mi colección", pero ando resfriada y mi voz está borrascosa. Así que os dejo un vídeo de momentos de instagram que glosan mi hastag favorito, #locotidianodeslumbra.