Nars en Vitoria: al fin el múltiple South beach & nuevos Velvet shadow

Decíamos ayer... que estuve en Vitoria, ciudad que me emociona casi siempre y más en un ambiente pre fiestas (por cierto, hoy se celebra a la Virgen Blanca: felicidades a todas las Blancas, Nieves y Edurnes que me estén leyendo); y además de conseguir el fetiche de los fetiches, es decir, el neceser de la colección Cubanita (amén de dos productos ya reseñados en este espacio), me dejé caer por Sephora y por el Corte Inglés, nada más que por seguir la tradición.


En Sephora estuve mirando con ojos golosos los nuevos iluminadores Dandelion Twinkle de Benefit, pero acababa de caer con los Cubanita de Essence y con los dorados de la colección Fall 2.0 de Kiko que encontré en la misma calle Dato vitoriana, qué suerte la mía, regalando acto seguido los iluminadores bronces a mi madre, así que no me tentaron mucho..., y los nuevos sets de súperventas de la firma americana con neceser brillante que son una cucada, pero me acababa de embolsar el neceser de Cubanita..., así que sintiéndome virtuosa salí de la perfumería con la cartera intacta: claro que sabía que en el rincón de Nars de El Corte Inglés no iba a correr la misma suerte.


¿Cuántas veces he repetido en este espacio lo mucho que añoraba mi preciado Múltiple South Beach de Nars? Una barrita empolvada, un tono bronce melocotón jugoso de pleno verano y una fórmula no comedogénica, libre de alcohol y de siliconas oclusivas y, hasta hace más o menos un mes, libre de crueldad animal.
Es una pena que mi marca favorita haya decidido comercializar en China, pero no voy a ser hipócrita ahora diciendo que lo que me parecía maravilloso antes se me antoja un aborto del infierno... He pecado, mea culpa, llámame consumista pero no mentirosa: reconozco mi debilidad. Me chiflan los productos de esta marca, el buen hacer de François Nars y sus artistas del maquillaje, su creatividad..., y pese a que pueda condenar sus políticas de ventas, no creo que deje de comprar en Nars nunca.

Primer "swatch" que realicé, ever
Vuelvo a tener en mi poder este color único, esta textura jugosa pero de terciopelo. Este baile de tonalidades bronces, cacao, amelocotonadas, este destello dorado cobrizo en la piel. Os ofrezco la fotografía que realicé hace casi nueve años, cuando mi gran amigo el poeta Pablo Moreno me lo trajo como regalo de Nueva York tras su luna de miel. Era mi primer retrato de un maquillaje y, por decirlo de un modo fino... dejaba que desear. Mejor este de unos, muchos, años después pero del mismo producto:

En él podemos apreciar, también, su versatilidad, pues está aplicado en los labios además de los pómulos. El múltiple cuesta más de cuarenta euros pero me ha durado más de siete años, y nunca me ha irritado la piel. Lo he metido en mi neceser de Cubanita con una polvera de protección cincuenta de Be+, un peine de resina, un gloss y un par de sombras de ojos en barra: ése es todo mi maquillaje en vacaciones y todo lo que llevo en el bolso o mochila.
Esas dos sombras de ojos en lápiz que llevo conmigo a todas partes en este verano son también de Nars: barritas muy similares a los queridos Longlastings de Kiko, aunque valen veintisiete euros en lugar de siete, lo cual indica alguna diferencia, creo entender que de veinte euros, ¿verdad?


Pues a pesar de todo en estos dos tonos, Siros y Oaxaca, merece la pena, aunque sea porque los ejemplares de Nars se cierran del todo y se produce un delicioso chasquido metálico, "clac", que te augura dichas sin fin y frescura como del primer día: en cambio los lápices de Kiko andan abiertos todo el rato y terminan secándose muy pronto.
Siros es un precioso marrón miel, de temporada, y Oaxaca un sempiterno color topo, no por ello menos bonito. Y debo decir que los he puesto a prueba hoy, un día en el que he realizado un ejercicio pronunciado con la consiguiente emanación de sudor..., pues ambos tonos permanecían ahí, irreductibles como guerreros de una antigua aldea gala.

Nars en Vitoria: al fin el múltiple South beach & nuevos Velvet shadow

Decíamos ayer... que estuve en Vitoria, ciudad que me emociona casi siempre y más en un ambiente pre fiestas (por cierto, hoy se celebra a la Virgen Blanca: felicidades a todas las Blancas, Nieves y Edurnes que me estén leyendo); y además de conseguir el fetiche de los fetiches, es decir, el neceser de la colección Cubanita (amén de dos productos ya reseñados en este espacio), me dejé caer por Sephora y por el Corte Inglés, nada más que por seguir la tradición.


En Sephora estuve mirando con ojos golosos los nuevos iluminadores Dandelion Twinkle de Benefit, pero acababa de caer con los Cubanita de Essence y con los dorados de la colección Fall 2.0 de Kiko que encontré en la misma calle Dato vitoriana, qué suerte la mía, regalando acto seguido los iluminadores bronces a mi madre, así que no me tentaron mucho..., y los nuevos sets de súperventas de la firma americana con neceser brillante que son una cucada, pero me acababa de embolsar el neceser de Cubanita..., así que sintiéndome virtuosa salí de la perfumería con la cartera intacta: claro que sabía que en el rincón de Nars de El Corte Inglés no iba a correr la misma suerte.


¿Cuántas veces he repetido en este espacio lo mucho que añoraba mi preciado Múltiple South Beach de Nars? Una barrita empolvada, un tono bronce melocotón jugoso de pleno verano y una fórmula no comedogénica, libre de alcohol y de siliconas oclusivas y, hasta hace más o menos un mes, libre de crueldad animal.
Es una pena que mi marca favorita haya decidido comercializar en China, pero no voy a ser hipócrita ahora diciendo que lo que me parecía maravilloso antes se me antoja un aborto del infierno... He pecado, mea culpa, llámame consumista pero no mentirosa: reconozco mi debilidad. Me chiflan los productos de esta marca, el buen hacer de François Nars y sus artistas del maquillaje, su creatividad..., y pese a que pueda condenar sus políticas de ventas, no creo que deje de comprar en Nars nunca.

Primer "swatch" que realicé, ever
Vuelvo a tener en mi poder este color único, esta textura jugosa pero de terciopelo. Este baile de tonalidades bronces, cacao, amelocotonadas, este destello dorado cobrizo en la piel. Os ofrezco la fotografía que realicé hace casi nueve años, cuando mi gran amigo el poeta Pablo Moreno me lo trajo como regalo de Nueva York tras su luna de miel. Era mi primer retrato de un maquillaje y, por decirlo de un modo fino... dejaba que desear. Mejor este de unos, muchos, años después pero del mismo producto:

En él podemos apreciar, también, su versatilidad, pues está aplicado en los labios además de los pómulos. El múltiple cuesta más de cuarenta euros pero me ha durado más de siete años, y nunca me ha irritado la piel. Lo he metido en mi neceser de Cubanita con una polvera de protección cincuenta de Be+, un peine de resina, un gloss y un par de sombras de ojos en barra: ése es todo mi maquillaje en vacaciones y todo lo que llevo en el bolso o mochila.
Esas dos sombras de ojos en lápiz que llevo conmigo a todas partes en este verano son también de Nars: barritas muy similares a los queridos Longlastings de Kiko, aunque valen veintisiete euros en lugar de siete, lo cual indica alguna diferencia, creo entender que de veinte euros, ¿verdad?


Pues a pesar de todo en estos dos tonos, Siros y Oaxaca, merece la pena, aunque sea porque los ejemplares de Nars se cierran del todo y se produce un delicioso chasquido metálico, "clac", que te augura dichas sin fin y frescura como del primer día: en cambio los lápices de Kiko andan abiertos todo el rato y terminan secándose muy pronto.
Siros es un precioso marrón miel, de temporada, y Oaxaca un sempiterno color topo, no por ello menos bonito. Y debo decir que los he puesto a prueba hoy, un día en el que he realizado un ejercicio pronunciado con la consiguiente emanación de sudor..., pues ambos tonos permanecían ahí, irreductibles como guerreros de una antigua aldea gala.

Cubanita, la edición limitada de Essence que todas anhelan

Una vez más, esta intertextualidad de formatos visuales y auditivos que supone la triada Blogger- Instagram-Youtube me ha hecho caer en el consumismo, dirán algunos, o hallar un auténtico tesoro cosmético, rebatirán los más optimistas. Sobra decir en qué bando me encuentro: por menos de diez euros descubrí, en esta colección que Porporaporpita me hizo amar a ritmo 2.0, un polvo de acabado magnífico y un iluminador absolutamente espectacular.


Porpo dijo que ambos productos volaban de las perfumerías, y que eran ya cuasi inencontrables, así que yo había perdido toda esperanza..., cuando esta mañana planeamos un viaje relámpago a Vitoria y me topé en plena calle Dato con una perfumería Arenal. Entré para reponer el que es mi favorito de la marca Lola, el gloss de larga duración número veinte, y de pronto...
De pronto, la colección Cubanita al completo ante mis ojos. Y supe entonces que aquel iluminador y aquella polvera de polvos amarillos, al estilo de los Banana de T. Leclerc o Ben Nye y de su clon low cost de W7, eran una verdadera perla escondida, que por una vez merecían las ansias y las expectativas creadas...



Por supuesto piqué con el neceser, ¿alguien lo dudaba? Me parece precioso en su sencillez y muy funcional, y he decidido utilizarlo para la crema y el peine cuando vengo al río o voy al gym. El mensaje estampado en él, Livin' la vida banana 🍌, se me antoja de lo más divertido.
Los polvos serán un nido de silicona, pero dejan un cutis neutralizado y precioso. Y el iluminador enciende la piel con un halo dorado pálido absolutamente arrebatador:


Para este look sólo he usado, además de los susodichos, un poco de sombra ahumada de Sisley y rímel en los ojos, y el maravilloso gloss en los labios: jugoso, translúcido, goloso, como de chuchería acuática y escarchada.

Mis Outfits de verano (II) Pon un bolso blanco en tu vida…, y otro blusón de Couchel

Verano es sinónimo de bolso blanco, si hablamos en términos de moda..., pero qué difícil resulta encontrar el adecuado, nuestra media naranja en cuanto a bolsos blancos. Por convicción y economía no los quiero de piel, pero por sentido de la elegancia heredado de mi madre no me apetece que sean de plástico..., y a veces llegas a las tiendas y ya se han vendido todos, y es demasiado tarde.

Pero en esta ocasión he tenido suerte y encontré un par de ejemplares que valían mucho la pena..., y de rebajas. A principios de julio estuve a punto de llevarme uno de Top Queens, la tienda en la que trabaja mi prima, pero los acontecimientos se precipitaron, no me dio tiempo y me quedé sin él. ¿Drama? ¡No!, sentido de la Providencia: otro mejor me estaría esperando.
Y así fue: en mi último fin de semana en Haro, hallé en la portentosa perfumería Nan´belle esta auténtica preciosidad, que de veintinueve euros se quedaba en apenas veinte por rebajas.



Es que "todo de ti me enamora", que dirían los cantantes de Siempre así. Porque a ese precio fijo que el material es libre de crueldad animal pero no se ve malo, el tamaño es perfecto y tiene mil cremalleras interiores, además de una gran cremallera que lo cierra todo (una cremallera para gobernarlos a todos o al menos para mantener a todos los amigos de lo ajeno a raya...) Y posee unas asas pequeñas que lo convierten en coqueta cartera de mano, pero también un asa regulable que lo transforma en bandolera o bolso al hombro..., y ambos remates están elaborados en un precioso estampado cocodrilo color topo que lo hace ideal para encontrar mil combinaciones.

Comenzando por mis sandalias, que en este outfit no muestro, y siguiendo por mis blusones de Couchel, que son dos y han sido el regalo materno de estas rebajas. Aún no he probado a llevar el bolso con la blusa naranja que os enseñaba hace muy poco, pero con esos bordados blancos creo que puede quedar sensacional. En esta ocasión me decanté por el otro blusón, de la misma firma y en un tono verde mar que cautiva.
Es muy fluido, muy fresco y evidentemente oversize: es la talla M y aún me sobra algo. Las mangas y escote están confeccionadas en un vaporoso tejido rizado que me chifla, ¿a vosotras os sucede lo mismo?

Fall 2.0: Cara de vacaciones con la última colección de Kiko

Resulta paradójico que en pleno mes de julio aterrice ya en las tiendas la colección de otoño de Kiko Milano..., y que esta edición limitada pero duradera en el tiempo sea más apropiada para el verano que para la estación que le da nombre.
No tanto por sus envases, de un precioso color azul noche y brillante, acharolado, sino por los colores que van dentro del envoltorio: dorados, cobrizos...


En esta foto de mi veraneo en Haro que subí a mi perfil de Instagram se pueden ver algunos colores de la colección en mis labios y mejillas: el pasado viernes acudí al local de Kiko en la Gran Vía de Logroño y pude disfrutar de ella al completo. Me gustaron muchísimo, por ejemplo, los delineadores metálicos, en oro, bronce y blanco perlado, perfectos para la línea de agua y con un precio de cinco euros con noventa y cinco céntimos, pero al no ser retráctiles no me tentaron.
De las barras de labios me cautivó su precioso envase, azul y metálico, lunar..., pero su textura mate y sus tonos algo planos tampoco lograron tentarme.


¿Qué fue lo que me llevé a casa? Un precioso gloss de color rosa translúcido que me recuerda a mi adorado Chiuaua de Nars, solo que cuesta ocho euros con noventa y cinco céntimos en vez de veinticuatro; y un colorete y un iluminador que en cambio cuestan trece euros y a alguna lectora (no a mí) se les puede antojar algo caros.
El brillo de labios se llama Extreme Lipgloss y se declina en un solo color transparente pero con cierta tonalidad dulce que sublima el labio, aportándole un acabado precioso, de pulpa de fruta fresca, doblando casi su volumen y haciéndolo brillar con efecto espejo o charol...


El colorete se llama New coral y es un dúo, con una parte pequeña color terracota mate y una parte mayor de color salmón muy claro, no apta para pieles morenas pero en cambio especialmente dulce en una tez blanca como la mía. Y sin embargo no lo he comprado para mí sino para regalar a una de mis amigas, blanca también y cumpleañera...
El acabado es mate pero nada seco ni plano. Hay otros dos rubores en la colección, más vivos pero también mates y en mi opinión un poco vistos ya, como los labiales de la edición.
El iluminador se llama Step of modern y es tan bonito que me enamoró... a segunda vista. En realidad antes de verlo me detuve en su compañero, el número uno de la edición que es un dorado frío alucinante y que por supuesto estaba agotado. Pero luego pensé que en mi piel clara quedaría mejor este..., y no me equivoqué,



¿Recordáis la reseña que hice del colorete de Becca (que por cierto el lunes enviaré al fin por correo urgente)? Cómo dice que para disfrutarlo tendría que rebajarlo con un iluminador? Pues en este producto se aúnan ambos conceptos: una tonalidad bronce, similar al múltiple South beach de Nars que tanto añoro..., pero cuando la aplicas te das cuenta de que su intensidad no es la de un rubor sino la de un iluminador. No sé si me explico, pero el resultado es maravilla y lo podéis ver en las dos imágenes que acabo de mostrar, así como la magia del brillo de labios extremo.
Un look muy suave y sin complicaciones pero con volúmenes y color veraniego: ¡cara de vacaciones!