Queridos Reyes Magos…

No, aún no es diciembre. No os habéis dormido en la Gloria, la impaciente que se ha adelantado soy yo. Podéis quedaros un poco más jugando a la pelota con el Niño Jesús antes de pegaros la panzada de trabajar porque... será un día al año, sí, ¡pero qué día!

Vía Colgadosporelfutbol

El caso es que el Black Friday desata mis ganas de Navidad, he visto que Moli art ya os había escrito y además el día dieciséis cumplo ¡cuarenta años!
No os voy a decir que he sido muy buena pero 2017 ha sido especial. He ganado una gran amiga, me he enamorado de su perra (y he sido correspondida), y he afianzado amistades en Logroño y Madrid... Al mismo tiempo  sufrí algunas decepciones entre los amigos antiguos y ya sabéis, porque me conocéis desde niña, que no me gustan los cambios personales a peor y que defrauar o que me defrauden es lo que por llevo de todo... S siendo un desastre y un caos para muchas cosas, pero en varios aspectos he conseguido algo más de orden..,
En el terreno profesional he crecido, logrando mi primer sexenio de investigación y por fin me he abierto al mundo, ¡nada más y nada menos que una estancia de investigación en Roma

Vía Temptalia
Así que os vengo a contar mis deseos que, en primer lugar, son de maquillaje, de lujo y para más inri, de labios.
A vosotros no os voy a mentir (sois magos) con aquello de "lo necesito para vivir", "tengo pocos" (ya os veo partidos de la risa). Simplemente soy beauty blogger, mujer, hobbit pija, y los deseos son deseos y no tienen explicación, aunque estos dos voy a razonarlos un poco.

1. Estoy loca por un gloss translúcido, muy brillante, y con mil burbujas doradas desde hace mucho, mucho tiempo, y en Sephora encontré este: es el número 400 de los Gloss D´enfer de Guerlain. Cuesta unos treinta euros, o sea, no es barato precisamente, pero si visteis mi vídeo de Black Friday entenderéis mi pasión.

Vía Temptalia

2. Se me está terminando trágicamente mi barra de labios favorita del universo, mi KissKiss de Guerlain en el tono Peach Fizz, y como panta rei, todo fluye en el mercado del colorido de temporada para mi desgracia, creo que está descatalogado (igual que antaño descatalolgaron el Peach Frivole.
Al grano: si encontráis el labial KissKiss Peach fizz, es el que quiero.  Peeeero, si no, os pido el 540 Peach Satin. Vamos, un Kisskiss cuyo nombre englobe la palabra Peach. O mi amado 341 (Peach Fizz) o el nuevo 540 (Peach Satin),
Por cierto, voy contra mi interéis al confesarlo (como decía Bécquer), pero en Primor tenéis esta marca ultra cara mucho más barata. Yo yasabéis que no frecuento esa tienda, pero me da cosita pediros dos labiales con este precio, así que lo dejo apuntado.

Vía Decathlon

3. Y en tercer lugar os pido series para ver en mi Home cinema. Porque ya tengo elegida mi elíptica, voy a por ella el cinco de diciembre y el impagable novio de mi impagable amiga me la instala..., así que voy a tirarme media hora como mínimo al día delante del cañón (del colorado) haciendo ejercicio en mi casita. No tendré las vistas de Maestu, pero quiero estar viendo buenas series mientras me pongo estupenda.

Vía Fnac

Me apetece mucho Las chicas Gilmore. Mis amigas bloggers me la han recomendado "porque es delicada": ¡me conocen casi tanto como vosotros! Ese es mi problema con las series: soy una hobbit ruborosa, y a mucha honra, y no quiero puñetazos ni sexos desenfrenado en mi cañón del colorado, ea.



Aunque más aún me apetece toda una batería de mini series de la BBC de época, basadas en novelas de Jane Austen. Orgullo y prejuicio, desde luego. Y la Emma protagonizada por Romola Garai. Y Persuasión, pero la película protagonizada por Ciaran Hinds por favor, la amo y no la encuentro.
Tampoco le haría ascos a Regreso a Brideashead ni a Ana de las Tejas verdes. La suma de deporte, estímulo visual y buena literatura es estinulante...
Millones de gracias, queridos Reyes. Siempre me escucháis y luego... vuestra generosidad brilla sobre mí :)

Ya es Navidad en Sephora… y en Nars (mi Black Friday)

Black Friday... esa tradición heredada (como Halloween y la Cocacola), que para unos significa rebajas, para otros machaconería consumista y para mí supone el pistoletazo de salida de mis ganas de Navidad... y con colecciones como la de  Nars ¿cómo no dejarse invadir por el dorado ambiente?


Hacía tiempo que no veía el mueble expositor de Nars en Sephora Logroño tan bonito, tan cuidado, tan especial... Fuimos Rebeca y yo el viernes pasado (hace una semana) y literalmente nos moríamos de amor, como podéis ver en mi último vlog en YouTube, un vídeo que solo dura ocho minutos y en el que me verás disfrutar en buena compañía:


De la colección de Navidad de la que es (como sabéis todos mis lectores) mi firma de lujo favorita, me quedo desde el punto de vista de la presentación con ese fastuoso neceser dorado que para mí lo quisiera... si no contuviese en su interior varios lip velvet mates con los que yo no tengo nada que hacer, pues no me hablo con ese formato ni con esa textura.
Hay una paleta de sombras de ojos preciosa y de gran calidad, pero de ella solo me llaman a gritos dos tonos:


Un camel mate parecido a la mítica sombra de Bobbi Brown y un dorado brillante y frío, casi verdoso. La colección navideña incluye también un iluminador muy bonito, pero si tienes el Hot Sand de veras que no lo necesitas. Sin embargo hubo dos productos a los que no me pude negar y que cayeron en mi cesta de Black Friday, consiguiendo así el veinte por ciento de descuento:


Casi muero de la emoción cuando Sara de Sephora Logroño me enseñó estas pirámides, "los triángolos del amor", que por veintidós euros ofrecen una talla de viaje de un labial y de un colorete (formato sombra de ojos, no puede ser más cuco...) Lo hay en versión Hot Sand y en versión Impassioned, pero el que me mostró Sara porque sabía que me iba a hacer perder pie fue este


Llevaba exactamente desde el verano queriendo la barra de labios Orgasm, ya no era amor no era amor, era una obsesión... Sé perfectamente que una "cosa" no te puede hacer perder el sueño, pero es que este labial es un sueño embotellado, es belleza y me hace feliz haberlo conseguido. Preparaos para una tarda de looks con estas dos joyas en miniatura que reflejan toda la luz de la navidad en una tarde de lluvia...


Y, por supuesto, preparaos para una buena temporada en la que voy a sacar a pasear mi gran compra de Black Friday: la barra de labios Audacious de la edición navideña de Nars, ese tono labio subido llamado Anita y envuelto en oro mate para la ocasión. Lo vi, lo quise... y ayer fue mío.


Por ahora os dejo con un selfie de interior, en el que Rebeca y yo no parábamos de reír, felices. Porque una buena barra de labios es como un buen libro..., siempre te hace soñar y dialogar, disfrutar en buena compañía.

Erin de la colección Gigi Hadid para Maybelline : EL LABIAL

Cuando hace unos días publiqué en redes sociales y aquí las fotos de mi nueva melena color rosa melocotón fantástico, el grito fue unánime... y no de admiración hacia mi cabellera, ¡sino hacia la barra de labios que le acompañaba!

Luz solar directa, recién aplicado,  #nofilter

Y claro, pensé que un labial que eclipsaba incluso un cambio de color capilar cuasi de fantasía... debía ser el labial con mayúsculas. Y sí, lo es.
Se trata del Erin de la colección de maquillaje que ha creado Gigi Hadid (en colaboración, supongo, con Erin Parsson, la maquilladora global de Maybelline NY) para esa firma de supermercado, gama media, tan conocida por sus magníficas barras de labios Sensational Lipstick.

Mueble expositor en Douglas Gran Vía, Logroño

La compra de este labial posee, además, una pequeña historia (o hintrahistoria) en mi vida que paso a relararos, modo blog personal on.
Estábamos Rebeca y yo viendo auténticas preciosidades en Sephora (la colección navideña de Nars, que pronto os mostraré), y yo mentalmente iba redactando mi lista de deseos, porque en ese momento lo que es comprar no podía comprar nada -Noviembre es un mes difícil-, cuando de repente Rebe me dijo: vamos a Douglas que quiero enseñarte un labial de Maybelline que te va a entusiasmar.
Y era este: perteneciente a la colección East Coast Glam de Gigi Hadid para Maybelline, que posee máscaras de pestañas, delineadores, iluminadores y hasta paletas aunque a España sólo han llegado íntegros los sublimes "pintalabios".

Tono Khair

Unos labiales mates que tienen la particularidad de ser ultra hidratantes y muy cremosos pero nada grasientos ni húmedos, y de declinarse en tonos llenos de glamour como Taura, un clásico color desnudo y se dice que el favorito de Gigi, o Khair, un rojo también clásico que alegra cualquier rostro y que se llama así en honor al segundo nombre de Bella Hadid.
Pero lo que de veras me encandiló de esta edición limitada, después de la decepción con Balmain X L´Oreal, fue el precio de las mencionadas barras: siete euros con noventa y nueve céntimos. En estas condiciones se puede una atrever al juego de "ensayo error"...

Erin

Solo que, en esta ocasión, el ensayo ha terminado en un clamoroso acierto y en una historia de amor cosmético que no parece tener fin: el labial Erin está hecho para mis labios y, sobre todo, para mi nuevo color de pelo.
Mate sin excesos, cremoso sin derretirse en el labio. Duradero sin dañar la piel de la boca. De ligero olor y sabor dulce pero sin empachar. El tono de nuevo me lo vendieron como un reflejo del Embellishment de Nyx y de nuevo no, no lo es, pero esta vez ¡es mucho mejor! Un "nude" color labio subido, tirando a ciruela o frambuesa, mate y lleno de elegancia:

Junto a una ventana, tras dos horas de aplcación, #nofilter

No voy a decir que hidrate el labio pero lo mima, no lo destroza, quizás, entre otros motivos, porque no se hace necesario aplicar a cada cinco minutos: se trata de un lápiz muy duradero. Visto el éxito obtenido y, algo mucho más importante, lo que me disloca a mí..., creo que va a convertirse en mi labial barato de cabecera, ¡si es que no ha alcanzado eses discutido podio ya!

#Peach hair: mi (satisfactoria) experiencia con Colorista Washout de L´Oreal

Si es que tenía que pasar. Tanto decir que me encanta ser rubia, para añorar en mi interior una cabellera pelirroja pero de un pelirrojo fantástico... tenía que desembocar en esto:


Cuando L´Oreal lanzó al mercado unas lacas de colores pensé: menudo pringue, es como jugar a carnaval cuando éramos niñas. A lo mejor estaré equivocada, pero ésa era y es mi idea sobre tizas, rímeles de color y sprays... Pero cuando vi esto, supe que ya jugábamos en otra división:


Washout: una mascarilla de color que se aplica, aguardas veinte minutos "y se aclara": para mí, el quid de todo el asunto. Elegí el tono Peach, por supuesto, me costó unos ocho euros en Douglas (no conservo el tícket, por supuesto también #yamevaisconociendo), se presenta en un tono y textura como de ciencia ficción que podéis ver aquí y en mi último vídeo de YouTube:



Es un naranja casi fluorescente ("iluminado por dentro") de consistencia gelatinosa, un flipe o alucine de producto si me permitís hablar así. Primeras impresiones: el pelo queda brillante y algo electrizado porque no usé acondicionador, pero nada seco ni dañado. Y el color está a medias entre el rosa y el pelirrojo y lo amo. Pero ése es el final: antes hay que dar algunas explicaciones...


Es muy importarse atenerse a las cartas de color que da la marca y hacerse pruebas de alergia dos días antes. Yo lo hice: teñí un trocito de piel de la nuca y una punta de mi cabello. Sinceramente creí que no me iba a coger el color porque no me lo decoloré (Dios me libre por ahora). Mi pelo es rubio natural y tenía unas mechas ya descuidadas: el resultado es multicolor y no uniforme, y eso me encanta.


Me aplicó la mascarilla mi impagable amiga María, y luego yo me retoqué el flequillo que había quedado algo rubio (las mechas son poderosas). El pelo dura limpio (porque lo lavé justo antes) unos dos días y medio como siempre, pero incluso cuando anda medio qué adquiere una cierta dignidad:


Como veis en esta foto en la que ando emocionada con una réplica de la espada dardo de El Señor de los anillos, pero ésa es otra batalla.

#Peach hair: mi (satisfactoria) experiencia con Colorista Washout de L´Oreal

Si es que tenía que pasar. Tanto decir que me encanta ser rubia, para añorar en mi interior una cabellera pelirroja pero de un pelirrojo fantástico... tenía que desembocar en esto:


Cuando L´Oreal lanzó al mercado unas lacas de colores pensé: menudo pringue, es como jugar a carnaval cuando éramos niñas. A lo mejor estaré equivocada, pero ésa era y es mi idea sobre tizas, rímeles de color y sprays... Pero cuando vi esto, supe que ya jugábamos en otra división:


Washout: una mascarilla de color que se aplica, aguardas veinte minutos "y se aclara": para mí, el quid de todo el asunto. Elegí el tono Peach, por supuesto, me costó unos ocho euros en Douglas (no conservo el tícket, por supuesto también #yamevaisconociendo), se presenta en un tono y textura como de ciencia ficción que podéis ver aquí y en mi último vídeo de YouTube:



Es un naranja casi fluorescente ("iluminado por dentro") de consistencia gelatinosa, un flipe o alucine de producto si me permitís hablar así. Primeras impresiones: el pelo queda brillante y algo electrizado porque no usé acondicionador, pero nada seco ni dañado. Y el color está a medias entre el rosa y el pelirrojo y lo amo. Pero ése es el final: antes hay que dar algunas explicaciones...


Es muy importarse atenerse a las cartas de color que da la marca y hacerse pruebas de alergia dos días antes. Yo lo hice: teñí un trocito de piel de la nuca y una punta de mi cabello. Sinceramente creí que no me iba a coger el color porque no me lo decoloré (Dios me libre por ahora). Mi pelo es rubio natural y tenía unas mechas ya descuidadas: el resultado es multicolor y no uniforme, y eso me encanta.


Me aplicó la mascarilla mi impagable amiga María, y luego yo me retoqué el flequillo que había quedado algo rubio (las mechas son poderosas). El pelo dura limpio (porque lo lavé justo antes) unos dos días y medio como siempre, pero incluso cuando anda medio qué adquiere una cierta dignidad:


Como veis en esta foto en la que ando emocionada con una réplica de la espada dardo de El Señor de los anillos, pero ésa es otra batalla.