Blush Copper de Becca + Iluminador arcoiris de Essence = ¿maquillaje de verdad?

 Este sorprendente título viene a cuento de una pequeña diatriba que mantuve en privado con una de mis lectoras, quien me vaticinó que pronto daría el salto al "maquillaje de verdad". Asombrada ante el triste panorama de no haber conocido firmas auténticas durante todos estos años, le pregunté cuáles eran en su opinión esas marcas verdaderas. Resultó ser  una de ellas Becca Cosmetics, que en cuestión de semanas aterrizó en una de mis perfumerías amigas de Logroño, la ciudad  donde resido, por lo que ahora me siento un poco más iluminada.


Bromas aparte... ¿de verdad necesita el  maquillaje alcanzar las categorías de caro, exclusivo y poco menos que inalcanzable para resultar auténtico? Comprendo que la calidad se paga, y que el ansiado iluminador en polvo Hot Sand de Nars que lleva meses navegando en mi lista de deseos poco tiene que ver con por ejemplo la paleta Solstice de Sleek por bonita que ésta sea, pues la textura, formulación y finura del grano influyen en el acabado espléndido, pero... ¿en serio Charlotte Tilbury, Becca y Shu Uemura adquieren el rango ontológico de verdaderos, nada menos que uno de los tres Trascendentales, y Bell, Nyx o Kiko se tienen que conformar con ser pálidos reflejos o meras trampas que nos pone nuestro bolsillo haciéndonos ver cómo apetecible lo que sólo llega a ser accesible?


Yo, como Lope de Vega,  opino que en la variedad está el gusto, que la mezcla es siempre inspiradora y engendradora de sorpresas muy dignas..., y  mediante unas fotos idílicas de mi fin de semana retirada en Zaragoza, os ofrezco un maquillaje de mejillas mitad y mitad lujo y "low cost".

El rubor Blush Copper de Becca a  mí tan solo me costó cuatro euros, porque apliqué un bono de descuento de cumpleaños, pero en el mercado su precio es 34 €, al nivel de Nars y otras marcas entre comillas verdaderas. Se trata de un colorete sublime, sedoso, duradero y con un acabado metálico muy especial, pero también es muy, muy pigmentado, por lo que en pieles blancas hay que aplicarlo con mesura y cautela.
En mi caso, encontré un aliado perfecto en la brocha duofibra de Real Techniques que no es carísima ni baratísima (o sea, se encuentra en el limbo), y en el iluminador arco iris de Essence que es tendencia y rabiosa actualidad pero cuyo precio no supera los cinco euros.

Este iluminador ofrece un tornasol maravilloso a la piel, ilumina de forma bastante psicodélica pero si evitas el extremo frío y mojas la brocha tan sólo en la mitad cálida del arco iris, la combinación con el rubor cobrizo de Becca funciona: ambos acabados, metalizado y discotequero pero suave, casan a la perfección sin estridencias..., y se integran como un sano brillo de mejillas campesinas en la tez.
Lo que yo buscaba al escoger este colorete de Becca (y no el iluminador Moonstone de la misma casa que me hacía guiños susurrando elígeme a mí), era algo parecido al múltiple South beach de Nars: y, aplicado con esta brocha y con un toque de este iluminador encima, el efecto es casi idéntico.

Por eso, de la misma forma que en la película "Inside out" Alegría descubre que también necesita a Tristeza para llevar a cabo su proyecto, en este caso un coloso del maquillaje como Becca Cosmetics ha brillado como merece gracias a la humilde aportación de una marca "baratita para chavalas" como es Essence.