Lingerie Exotic de Nyx: al fin es mío… y lo puedo utilizar

La moda en maquillaje, como en cualquier otro aspecto mundanal, suele regirse por oleadas: ahora “toca” que tal producto sea el último grito y mañana le lloverá la suerte a otro completamente opuesto. Esto hay que saberlo, vivir con ello y no dejarse arrastrar pero tampoco permanecer al margen si como a una hobbit pija te fascinan este universo y sus vaivenes.


 Porque, al final, lo único que queda es la belleza del producto: si te encandila o no, más allá de su efímera fama.
Siendo muy consciente de que la moda rige nuestros deseos, desde hace tiempo ansiaba conseguir el que durante unos meses fue el absoluto amo de los labiales líquidos mates: el Exotic de los Lingerie de Nyx. Un rojo ladrillo o barro cocido; un rouge cálido, alegre y poderoso,  que no sólo estaba en el candelero sino que me arrebató a primera vista.
Cuando compré el Embellishment estaba más que agotado, esperé pacientemente y luego me desencantó el labial en sí, a pesar de su precio, sus tonalidades de ensueño y su nombre evocador, (ya sabéis que me puede la literatura), porque el producto era terriblemente seco. El desierto de Arizona había aterrizado en mis labios, y nadie quiere algo así, por muy cumbre del glamour que sea.


Pero entonces, justo un poco antes de mi última visita a Nyx, entró  en mi vida un bálsamo labial realmente nutritivo, hidratante, y por cierto también famosísimo: el Reve de miel de Nuxe. Una de mis marcas de cabecera hasta que empezó a abaratar la producción con siliconas, pero tal declive no ha alcanzado a este mítico bálsamo de labios, que contiene, a demás de miel, mantequilla de karité y de cacao como primeros ingredientes. Y se nota.
Así sí me sentí capaz de llevarme este icono de la moda en maquillaje a casa, por un precio muy razonable (no llega a ocho euros), y a juego con la paleta de sombras de su mismo nombre:


Lingerie, que tiene también un tono teja o ladrillo mate que abriga los párpados en invierno. El renombrado labial combina con él a la perfección, y sobre una capa gruesa de bálsamo pierde un poco de rigor mate pero en cambio dura horas y horas sin resecar ni destrozar el labio. Pues lo que me encandila a mí personalmente no es la textura del Lingerie en cuestión, que más bien me retrae..., sino la maravilla de su color, que ilumina por sí solo todo el rostro. Al fin y al cabo yo no soy esclava de la moda (mate), aunque me deje zarandear un poco por sus cánones de belleza...

Erin de la colección Gigi Hadid para Maybelline : EL LABIAL

Cuando hace unos días publiqué en redes sociales y aquí las fotos de mi nueva melena color rosa melocotón fantástico, el grito fue unánime... y no de admiración hacia mi cabellera, ¡sino hacia la barra de labios que le acompañaba!

Luz solar directa, recién aplicado,  #nofilter

Y claro, pensé que un labial que eclipsaba incluso un cambio de color capilar cuasi de fantasía... debía ser el labial con mayúsculas. Y sí, lo es.
Se trata del Erin de la colección de maquillaje que ha creado Gigi Hadid (en colaboración, supongo, con Erin Parsson, la maquilladora global de Maybelline NY) para esa firma de supermercado, gama media, tan conocida por sus magníficas barras de labios Sensational Lipstick.

Mueble expositor en Douglas Gran Vía, Logroño

La compra de este labial posee, además, una pequeña historia (o hintrahistoria) en mi vida que paso a relararos, modo blog personal on.
Estábamos Rebeca y yo viendo auténticas preciosidades en Sephora (la colección navideña de Nars, que pronto os mostraré), y yo mentalmente iba redactando mi lista de deseos, porque en ese momento lo que es comprar no podía comprar nada -Noviembre es un mes difícil-, cuando de repente Rebe me dijo: vamos a Douglas que quiero enseñarte un labial de Maybelline que te va a entusiasmar.
Y era este: perteneciente a la colección East Coast Glam de Gigi Hadid para Maybelline, que posee máscaras de pestañas, delineadores, iluminadores y hasta paletas aunque a España sólo han llegado íntegros los sublimes "pintalabios".

Tono Khair

Unos labiales mates que tienen la particularidad de ser ultra hidratantes y muy cremosos pero nada grasientos ni húmedos, y de declinarse en tonos llenos de glamour como Taura, un clásico color desnudo y se dice que el favorito de Gigi, o Khair, un rojo también clásico que alegra cualquier rostro y que se llama así en honor al segundo nombre de Bella Hadid.
Pero lo que de veras me encandiló de esta edición limitada, después de la decepción con Balmain X L´Oreal, fue el precio de las mencionadas barras: siete euros con noventa y nueve céntimos. En estas condiciones se puede una atrever al juego de "ensayo error"...

Erin

Solo que, en esta ocasión, el ensayo ha terminado en un clamoroso acierto y en una historia de amor cosmético que no parece tener fin: el labial Erin está hecho para mis labios y, sobre todo, para mi nuevo color de pelo.
Mate sin excesos, cremoso sin derretirse en el labio. Duradero sin dañar la piel de la boca. De ligero olor y sabor dulce pero sin empachar. El tono de nuevo me lo vendieron como un reflejo del Embellishment de Nyx y de nuevo no, no lo es, pero esta vez ¡es mucho mejor! Un "nude" color labio subido, tirando a ciruela o frambuesa, mate y lleno de elegancia:

Junto a una ventana, tras dos horas de aplcación, #nofilter

No voy a decir que hidrate el labio pero lo mima, no lo destroza, quizás, entre otros motivos, porque no se hace necesario aplicar a cada cinco minutos: se trata de un lápiz muy duradero. Visto el éxito obtenido y, algo mucho más importante, lo que me disloca a mí..., creo que va a convertirse en mi labial barato de cabecera, ¡si es que no ha alcanzado eses discutido podio ya!

Colección Balmain X L´Oreal: La decepción

Porque no todo son unicornios translúcidos y mágicos en el mundo del maquillaje..., de vez en cuando aguardo con ilusión un producto y, cuando lo consigo, me defrauda poderosamente. Decepción que merezco, un toque de atención que me recuerda que son las personas y no las cosas, por mucha belleza que parezcan encerrar, lo que debe ilusionarme.



Por eso, estas dos barras de labios fallidas me recuerdan no a lo que pudieron ser sino a un par de momentos inolvidables: una tarde con mi amiga Subflava recorriendo varias perfumerías de Madrid sin encontrar el tono Legend, o una mañana de domingo conociendo a Naoko y adentrándonos juntas en las profundidades de Primor...
Los labiales de la nueva y esperada colección de L’Oreal no merecen la pena, en mi opinión. Haberlos buscado y encontrado junto a personas maravillosas es lo mejor que me pudo suceder en el pasado fin de semana.
Lo que más me ha gustado sin duda es el envase:



Toda la colección de labiales se declina en tres gamas, Couture, Glamazon y Rock, y los colores verde, azul y negro con un ligero efecto mármol tan de moda, unido al soporte dorado "de verdad", de pintalabios bueno y caro, hacen de este envoltorio un estuche minimalista, sofisticado y elegante.
Pero sin duda esperaba mucho más de su interior. Los labiales Color riche de L´Oreal París son míticos en el mercado por la hidratación que aportan y por sus tonalidades saturadas y preciosas: recuerdo con añoranza el tono Organza, un tono entre malva y desnudo con acabado ligeramente metálico, y el famoso labial de Scarlett Johanson de cuando comenzaron las colecciones abanderadas por embajadoras famosas, una de las causas de mi decepción...



 Sí, porque me había empeñado en pensar que el tono Urban Safari de esta edición limitada iba a ser clavado a ese labial de Scarlett... y no. Scarlett Johansson era un melocotón pálido muy especial, mate pero cremoso. Urban Safari y Confidence son casi blancos en un labio poco pigmentados: abstenerse pieles nórdicas.
Pero el cataclismo llegó al probar en mis propios labios el misterioso, ansiado y lleno de glamour labial Legend:


Es verdad que partía de una perspectiva quizás engañosa, porque cuando yo leo o escucho "topo", "gris", pienso en seguida en el Lingerie de Nyx en el tono Embellishment: me paso la vida intentando clonar este adorable color en una textura un poco más cómoda que no me cuartee los labios como una uva pasa.
Bueno, pues Legend es mucho más oscuro, tira más al marrón y además deja transparentar un poco el labio: la imagen de arriba se consiguió tras aplicar varias capas y al final se pierde el matiz frío. Cuando lo uso mis rasgos se endurecen, además de que resalta todas mis grietas y provoca pellejitos:


Y llegamos al gran pecado que le achaco a estos labiales: destrozan la boca.
También el tono Confession, un melocotón que posee un poderoso matiz teja, terracota o ladrillo cocido, un color que en cambio me ha enamorado, levanta con las horas cráteres en la fina piel de mis labios. Y ya no es una opción barata, pues en Douglas piden diecinueve euros por unidad, y en Primor, quince, que ya es dinero. Durante tres días no he usado otro labial, y en tres días lo he visto deteriorarse, aplicando el mismo bálsamo labial y sin dañar de ninguna otra forma mi boquita de piñón. Así no, L’Oreal.
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#LabiosRosas contra el cáncer de mama: Candy yum yum y Lovelorn de Mac

Este año, el Día Mundial contra el Cáncer de Mama me pilla bastante tocada, porque tengo a una persona muy querida en plena ¿lucha?... Me gusta y no me gusta este campo semántico tan de moda ahora, por un lado significa apoyo y fortaleza, y decir "eres toda una guerrera" es el mejor piropo que se le puede dedicar a quien lo está sufriendo...


Pero se trata de una enfermedad y no de una guerra. Pensadlo: ¿no os parecen tremendamente injustas esas frases en caso de un desenlace fatal, de "perdió la batalla contra...", cuando los que se han ido lucharon también con toda el alma? Desgraciadamente no todo es cuestión de voluntad, ¡y aquí no hay perdedores!
Pero sí que le veo sentido a la palabra si hablamos de la sociedad y la comunidad científica, hay que batallar en el campo de la curación, la prevención, el apoyo..., y por eso me parece importante este día, y tan necesarias campañas como las de Ausonia o Astor, e iniciativas tan bonitas como la de Ratolina...

Mercado de flores, Campo di fiori, Roma

Una de mis youtubers favoritas, sin duda, ha grabado un precioso vídeo con cinco maneras de colocarse un turbante. Yo lo he intentado con un pañuelo fucsia que tengo que me encanta, me bajé al mercado de flores a hacer fotografías..., cuando recordé que por un problema de nacimiento no puedo utilizar mi brazo izquierdo como quisiera, tengo un cincuenta por ciento de parálisis que tengo ya tan integrada en mi vida que hasta momentos así no lo noto...
Así que me retraté con el pañuelo rosa como fular, y todos felices.


Normalmente, en España, cuando se acerca esta fecha me gusta comprar un "pintalabios" rosa de los que sacan a la venta en Astor, que luego regalo casi siempre porque no suelo utilizar estos colores. Por eso este año, en el que no he podido ser fiel a la cita, pensé en Mac, una firma que patina en algunos temas (es demasiado mediática en mi opinión), pero que sí es muy comprometida en sus campañas contra diversas enfermedades.
Y la vida me lo puso fácil, porque anteayer, cuando iba a la universidad (La Sapienza, en Roma), tuve que hacer parada en la Estación Tiburtina, y allí...

Estación Tiburtina de Roma

¡Me estaba esperando un puesto de maquillaje Mac! Definitivamente, hay ocasiones en las que Dios te guiña un ojo. Y lo primero en lo que se fijaron los míos es en la colección Shadescents, que contiene varios de los mitos labiales de la firma y les han creado un perfume a cada uno. Me encantó la idea porque así pude llevarme el rosa fuerte por excelencia, el Candy Yum Yum de nuestros anhelos que hasta ahora no había logrado tener en mi tocador.
Me regalaron un globo rosa, todo un detalle que habla con elocuencia en un día como el de hoy..., y tuve que devolvérselo pidiendo mil perdones porque iba a hablar con el catedrático que me firma mi estancia de investigación..., ¡no podía llegar con un globo rosa!


Me gusta mil veces mal la versión barra de labios que el gloss, que como me apetecía tanto el tono lo encontré en Bilbao y me lo llevé, pero tuve que regalarlo por pringoso, pastoso y empalagoso. Es un misterio: las barras de labios de Mac me parece lo mejor que tiene la marca y casi lo único que sigo comprando hoy en día, pero sus brillos labiales me empachan, no puedo con ellos.
Candy Yum Yum es un labial de culto y se entiende: a pesar de su textura mate es cremoso y confortable, dura horas enteras en el labio, pigmenta muy bien y cuando se marcha (después de seis horas aproximadamente) lo hace de forma gradual.


El color es vibrante y frío pero no muy azulado para mi gusto: me parece más reseñable su aspecto neón que su matiz frío. Y me gusta mucho más en pintalabios porque su acabado es mate, una forma de llevar el rosa neón mucho más elegante, creo. Aún así, no es apto para tímidas. Para los que te ven resulta como un aldabonazo, como una campana que suena. Para quien lo lleva es un chute de vitaminas, algo así como un zumo de naranja en el desayuno, y te hace sentir poderosa como unos tacones, con ese poder de la belleza que salvará al mundo.

Mac Candy yum yum en labios/ Stolen moments en párpados

Pero a mí me apetecía un rosa más dulce, más pastel, más "rosy-girlie-thinkpink", y ese tono por excelencia es el Lovelorn de Mac. Estuve pensando mucho en llevármelo porque pertenece a la textura Lustre con la que no me suelo llevar bien, pues si lo llevo en el bolso es tan cremoso que se desmorona. Pero me chifla tanto el color que pensé que vamos para el invierno... Además me apetecía el color por haberlo visto en fotos en la red, pero "en persona" es absolutamente adorable.


¿Qué puedo decir? Parafraseando a Shakira..., me enamoré... lo vi solito y me lancé. Y supongo que el Candy yum yum me favorece más y es un icono de la firma y tenía que tenerlo y más en este envase medio rosa tan apropiado para la ocasión..., pero si tengo que elegir entre estos dos labiales rosas me quedo, a ojos cerrados, con este cremoso, dulce, delicioso color batido de fresa.

Mac Lovelorn en labios/ Stolen moments en párpados

Un labial que no pienso regalar, porque me chifla. El rosa de mis sueños. El color de los postres de mi niñez, el color de la campaña de Ausonia... el rosa más femenino del mundo: el del abrazo que os quiero dar en el día de hoy a todas las que hayáis sufrido en carne propia o carne querida, que duele tanto o más que la nuestra. 

Este otoño, llevarás labios cereza… con Bionike

Según el ejemplar de octubre de la revista InStyle en su edición española, que pude comprar en un kiosko de prensa de Vía Tritone en Roma, el color de moda en nuestros labios este otoño será el cereza, y hay uno para cada mujer. Yo, por supuesto, ya tengo el mío...


También se dice, se comenta que el lavanda es el nuevo rouge, y no paro de ver labios negros (y brillantes, laus Deo) en redes sociales...
Como veis, estoy a la busca y captura de "pintalabios". Ando de picoteo labial. Y no solo por capricho, en este caso por algo parecido a la necesidad también, porque de golpe y porrazo terminé varias de mis barras de labios más apreciadas, y hasta mi madre se llevó mi última compra metalizada de Smashbox... Y me vi solita en Roma sin nada más que labiales líquidos mates en el neceser, que no, lo siento pero no son mis favoritos. Aún debo hablaros de mi colección de Lip Cream Stains de Sephora pero no creo que vuelva a picar con ellos, ni mucho menos con Kat Von D. Serán elegantes, alcanzarás con ellos una nueva cumbre del glamour..., pero para mí nunca terminarán de ser cómodos.


Y he aquí que antes de mi proyectada nueva visita a Limoni (mañana sábado), se cruzó en mi camino un antro de perdición en forma de farmacia con una gran superficie destinada a la cosmética. Se trata de la Farmacia Senado que está, oh sorpresa, justo al lado, pero al lado al lado del senado de Roma. En el Corso del Renacimiento que me coge de camino hacia la Universidad de la Santa Croce. Que por cierto, hacia la universidad de la Sapienza me pilla un Mac, pero eso será otro capítulo de mi vida en Roma que os contaré otro buen día...


La Farmacia Senado no solo cuenta con firmas de parafarmacia francesa, Darphin, Lierac y la Roche Posay, más alguna marca que no se encuentra en España como Aveeno (cállate Rocío que estás venga a hacer hype, de Aveeno hablarás más tarde)..., Esta cueva de los tesoros vende también firmas autóctonas, italianas, que me toca descubrir, y una de ellas es Bionike o BioNike.
Marca originaria de Milán (y cuál no, es la cuna del maquillaje italiano), que nace con intención de cuidar la piel sensible y con cierta vocación "eco" aunque, que yo sepa no cuenta con certificados y sus bases de maquillajes son una sinfonía de siliconas como todas por otra parte, de L´oreal a Chanel.


Pero los productos Bionique nacieron en farmacia y carecen de perfume y níquel, algo es algo. Y sus labiales carecen también de gluten y cuentan con mantecas en sus fórmulas: a mí me llamaron mucho la atención un labial en barra y un par de brillos absolutamente sublimes.
Comencemos por el tono que da título a este post, porque es el color del otoño según la voz autorizada de InStyle: el 111 Cerise. Pertenece a la gama Velvet y es duradero pero bastante cremoso... ¡y metalizado! Un cereza metalizado = el paraíso de los labiales rojos.

#nofilter #nomakeup... salvo el labial

Este labial de Bionique me costó menos de diez euros, nueve con ochenta para ser precisos.
Además de durar toda una jornada en mis labios y de dejar mi boca confortable e incluso hidratada... me fascinó su matiz. ¿Es o no es el rojo más bonito que hayáis visto en mucho tiempo? De hecho, en mi opinión supera con creces el test de los labiales, el experimento del terror: si quieres comprobar que un rouge es el tuyo, que te favorece de verdad..., pruebalo a cara lavada y sal a la calle con la piel y los párpados limpios, valiente, que el color que irradias en la sonrisa iluminará todo el rostro.


Como Bonus Track os cuento que en una visita posterior me llevé un par de tubos de brillo, también por diez euros cada uno, y que he vivido algo así como una conversión al Gloss.
Yo no era muy partidaria y de hecho no tenía ahora mismo ninguno en mi tocador, pero reconozco que en ocasiones me he encontrado muchas veces diciendo... "cómo echo de menos un gloss transparente". Ya los tengo, si no transparente (que lo encontraré, sin duda), en dos tonos salvavidas.
Nada pegajosos, libres de perfume, níquel y gluten (dato importante para usuarias celíacas), los brillos de Bionique poseen en cambio manteca de cacao y manteca de moringa en su fórmula. Huelen dulces pero naturales, no a vainilla sintética, (no miro a nadie, *Mac*), y aportan a los labios ese color radiante pero translúcido que andaba buscando y mucha luz debido a un "Factor Glow" exclusivo de la marca, cómo les gusta a los publicistas estos golpes de efecto...

#nofilter #nomakeup
No me he atrevido a realizar la prueba del terror con Brun, porque es un castaño café con chispa dorada que sirve para completar ahumados y temo que no funcione bien a cara lavada, pero ay el otro tono... Se llama Fraise y es justo ese rojo dulce translúcido en formato gloss que busqué durante años: el rouge no rouge, el tono piruleta pero brillante y ligero, el color fresa húmedo que tienen los labios de una niña..., y con él si me he sentido capaz de andar por las calles de Roma con la piel desnuda.