Opal (Becca) + Orgasm (Nars) = Y la luz se hizo (parejas estupendas)

Orgasm es el rubor más icónico de Nars y casi debería decir de la alta perfumería, un melocotón rosado con chispa dorada copiadísimo, clonadísimo o al menos digamos, ejem, que ha servido de emulación al universo mundo de firmas de consumo. Su nombre es provocador, el sexo vende y yo soy una dama cuasi victoriana..., así que yo le llamo para mis adentros "el colorete de la noche de bodas". Y todos felices.


Opal es un iluminador de la marca Becca, recién aterrizada en España de la mano de Sephora, y no era mi producto favorito de esta diseñadora ni lo tenía catalogado especialmente en mi lista de deseos. Es más, creo que Moonstone sienta mucho mejor a pieles blancas como la mía y ése si es un iluminador de la marca que me entusiasmaría tener...
Pero antes de marcharme a Roma, en un último paseo por Sephora Logroño con mi lectora y ya amiga del alma Rebeca, encontramos un pack de tallas de viaje en la sección Beauty to go a veinte euros... y no me pude resistir. Después de un mes utilizándolo me muero de amor: diría que es un rosa champán cálido, y hasta que se me asemeja al Hot Sand de Nars que tanto ansío, o sea que acertamos por carambola.

#nofilter en ninguna foto 
Y ambos se unen... y surge la magia. Orgasm aporta a las mejillas ese halo de éxtasis de felicidad, digamos corporal o espiritual, eso es a nuestra elección.
Hubo un tiempo en el que se puso de moda en los foros de belleza la expresión "rubor nacido del interior de la piel", no sé si la pionera en esto fue Flopsy o si fue La Romana, ambas del mítico Foro Vogue, y lo aplicaban recuerdo al colorete en crema Penny Lane también de Nars que era un rosa cálido muy color piel que añoro terriblemente... Pues con Orgasm esa premisa también se cumple. Vas por la calle y en los ojos de la gente no se refleja la frase "qué bonito colorete", no, sino... qué piel tan repleta de luz y de color. Mejillas campestres.  Lol,


Pero es que Opal potencia este efecto. Ahora ya no pienso que no le siente bien a mi piel: es más, el matiz rosado y no sólo achampanado le da un toque de naturalidad dentro del ”bling bling” que a lo mejor no tendría el Moonstone, demasiado dorado. Con esta pequeña polvera he comenzado a iluminar tabique y punta de mi nariz todos los días, en plan instagrammer de la vida pero para comprar el pan o para investigar sobre Calderón en mi apartamento.
Además, lo aplico con el dedo meñique en el arco de Cupido, y con brocha en pómulos altos y sien, en esa "media luna" que tanto se estila ahora. Así, a chorro. A derrochar la luz por esas calles de Roma.


En la piel utilicé la base Toleriane teint de La Roche Possay aplicada con Beauty blender (mi pareja estupenda favorita), en los labios el Lip Cream Stain de Sephora número cinco, Infinite Rose que también compré con Rebeca y que se ha convertido en mi labial preferido ahora que ya no tengo el Peach Fizz de Guerlain (lástima que terminó el festival de hoy...)
Y, en los ojos, el Phyto Eye Twist de Sisley en el tono dos, y Benefit para maquillar cejas y pestañas: Goof Proof & Roller Lash, mi tercera pareja estupenda: la segunda, por si quedan dudas, es la que protegoniza el look de hoy.


Pero las anteriores fotografías fueron hechas en mi apartamento de Roma nada más aplicarme el maquillaje, así que os ofrezco una imagen varias horas después, en la calle. Y tenéis otra al principio del último post, el de Pupa, realizada unas ¡seis! horas después de maquillarme, y la pareja ganadora de colorete e iluminador continúa, y a muchas os encandiló tanto que ésa es mi razón para haber publicado hoy este look. ¡Espero que os guste!

Pupa: maquillaje made in Italy (en Perfumerías Limoni)

Limoni es una cadena de perfumerías como Sephora, pero exclusivamente italiana. Limoni tiene repartidos almacenes en toda Roma, hay uno en el Corso Vittorio Emanuelle que me pilla m3jor, pero es más pequeño y tiene menos glamour que el local de Tritone. Además, el local de Tritone queda a un paso de las fuentes de Trevi y de Barberini, de los almacenes Sephora y de un puesto de periódicos que trae prensa española.


Esta soy yo ayer, saliendo de la perfumería Limoni de Tritone absolutamente feliz. Si no ofrezco más imágenes del local es porque no lo permiten, pero mi sonrisa de felicidad habla por sí sola.
Se trata de un espacio tranquilo, diáfano, lleno de cosmética de alta gama y muy ordenado, aunque las dependientas te preguntan si pueden ayudarte más de lo necesario. Venden todas las marcas de lujo que conocemos, venden una firma de consumo pero de estética cuidada como The Balm (aunque más cara que en España, ahí no picaré), venden la fabulosa firma Smashbox (mi madre me ha robado en labial metalizado, tanto se enamoró de él), y vende... ¡¡¡Pupa!!!


Pupa es una marca italiana que antaño se podía conseguir en España (y hoy seguramente también a través de la red). Cuando la conocí me cautivaba de ella su envoltorio, empaques que parecían caramelos y paletas en forma de animalitos... Creo recordar que hicieron incluso una con la imagen de la Virgen de Guadalupe, algo kitch y una mezcla un poco rara de maquillaje y religión, pero quién ha ido a decirlo, yo, que duermo cada noche con un Niño Jesús de peluche...


El caso es que nos hemos vuelto a encontrar en pleno siglo XXI, en la década del dos mil diez, y Pupa se ha vuelto un poco más seria y profesional. Y sobre todo posee dos productos que son auténtica maravilla, ambos a doce euros con noventa céntimos (o sea, trece): sombras de ojos en lápiz de larga duración y barras de labios jugosas efecto bálsamo gloss.

Made To Last nº 11 de Pupa

Los jumbos de Pupa se llaman "Made to Last" y no exageran, el nombre no es ninguna hipérbole o licencia poética. Duran todo el día en el párpado, lo he podido comprobar. En mi primera visita a la tienda mi madre y yo nos enamoramos de este color , el once, un gris antracita plomo de claro matiz azul metal.
Reconozco que adoro este formato claramente son mi producto favorito para dar vida a los ojos, yo que no sé difuminar ni tengo un pulso preciso he encontrado en ellos el arma para maquillar con dignidad mis párpados. Y la versión de Pupa me gusta más que la de Kiko (es más cara también) pero más también que la de Nars, y cuesta la mitad de su precio.
El único de mis lápices de sombra de ojos que aún superan a Pupa es el de Sisley, que pertenece ya a la altísima perfumería. El jumbo Phyto Twist eyes nº2 de Sisley es el que llevo en la primera imagen del post..., siete horas después de su aplicación. Sin embargo, el número once de Pupa que aparece sobre estas líneas también había sido aplicado unas cinco horas antes,

Made to last nº 5 ¡ Miss Pupa nº 500

Ayer completé mi incipiente colección de Pupa con el número cinco que me encandila, me vuelve loca de amor, me arrebata a nivel Orlando Furioso. Un tono hecho para mí, un topo grisáceo que brilla en la oscuridad, Y para que brille aún un poquito más le he aplicado con el dedo en el centro del párpado un punto del iluminador Opal de Becca (del que os quiero hablar pronto), difuminándolo y fundiéndolo con el propio matiz de la sombra en lápiz. Truco que supongo todas conocéis y yo he aprendido de Ratolina, aquí Adaldrida elaborando su maquillaje de párpados más allá de un simple trazo, va a caer un cometa o algo ya.
La barra de labios Miss Pupa es coqueta, femenina, jugosa y acuática. Y el tono 500 es eses color que comparte con el melocotón el podio de mis amores labiales: efecto piruleta o color labios de fresa, sabor de amor.

Pupa: maquillaje made in Italy (en Perfumerías Limoni)

Limoni es una cadena de perfumerías como Sephora, pero exclusivamente italiana. Limoni tiene repartidos almacenes en toda Roma, hay uno en el Corso Vittorio Emanuelle que me pilla m3jor, pero es más pequeño y tiene menos glamour que el local de Tritone. Además, el local de Tritone queda a un paso de las fuentes de Trevi y de Barberini, de los almacenes Sephora y de un puesto de periódicos que trae prensa española.


Esta soy yo ayer, saliendo de la perfumería Limoni de Tritone absolutamente feliz. Si no ofrezco más imágenes del local es porque no lo permiten, pero mi sonrisa de felicidad habla por sí sola.
Se trata de un espacio tranquilo, diáfano, lleno de cosmética de alta gama y muy ordenado, aunque las dependientas te preguntan si pueden ayudarte más de lo necesario. Venden todas las marcas de lujo que conocemos, venden una firma de consumo pero de estética cuidada como The Balm (aunque más cara que en España, ahí no picaré), venden la fabulosa firma Smashbox (mi madre me ha robado en labial metalizado, tanto se enamoró de él), y vende... ¡¡¡Pupa!!!


Pupa es una marca italiana que antaño se podía conseguir en España (y hoy seguramente también a través de la red). Cuando la conocí me cautivaba de ella su envoltorio, empaques que parecían caramelos y paletas en forma de animalitos... Creo recordar que hicieron incluso una con la imagen de la Virgen de Guadalupe, algo kitch y una mezcla un poco rara de maquillaje y religión, pero quién ha ido a decirlo, yo, que duermo cada noche con un Niño Jesús de peluche...


El caso es que nos hemos vuelto a encontrar en pleno siglo XXI, en la década del dos mil diez, y Pupa se ha vuelto un poco más seria y profesional. Y sobre todo posee dos productos que son auténtica maravilla, ambos a doce euros con noventa céntimos (o sea, trece): sombras de ojos en lápiz de larga duración y barras de labios jugosas efecto bálsamo gloss.

Made To Last nº 11 de Pupa

Los jumbos de Pupa se llaman "Made to Last" y no exageran, el nombre no es ninguna hipérbole o licencia poética. Duran todo el día en el párpado, lo he podido comprobar. En mi primera visita a la tienda mi madre y yo nos enamoramos de este color , el once, un gris antracita plomo de claro matiz azul metal.
Reconozco que adoro este formato claramente son mi producto favorito para dar vida a los ojos, yo que no sé difuminar ni tengo un pulso preciso he encontrado en ellos el arma para maquillar con dignidad mis párpados. Y la versión de Pupa me gusta más que la de Kiko (es más cara también) pero más también que la de Nars, y cuesta la mitad de su precio.
El único de mis lápices de sombra de ojos que aún superan a Pupa es el de Sisley, que pertenece ya a la altísima perfumería. El jumbo Phyto Twist eyes nº2 de Sisley es el que llevo en la primera imagen del post..., siete horas después de su aplicación. Sin embargo, el número once de Pupa que aparece sobre estas líneas también había sido aplicado unas cinco horas antes,

Made to last nº 5 ¡ Miss Pupa nº 500

Ayer completé mi incipiente colección de Pupa con el número cinco que me encandila, me vuelve loca de amor, me arrebata a nivel Orlando Furioso. Un tono hecho para mí, un topo grisáceo que brilla en la oscuridad, Y para que brille aún un poquito más le he aplicado con el dedo en el centro del párpado un punto del iluminador Opal de Becca (del que os quiero hablar pronto), difuminándolo y fundiéndolo con el propio matiz de la sombra en lápiz. Truco que supongo todas conocéis y yo he aprendido de Ratolina, aquí Adaldrida elaborando su maquillaje de párpados más allá de un simple trazo, va a caer un cometa o algo ya.
La barra de labios Miss Pupa es coqueta, femenina, jugosa y acuática. Y el tono 500 es eses color que comparte con el melocotón el podio de mis amores labiales: efecto piruleta o color labios de fresa, sabor de amor.

Look Stolen moments: maquillaje con mis compras de Sephora & Mac

Mi vida ha entrado en una nueva dimensión cosmética desde la pasada tarde de domingo, cuando mi madre y yo descubrimos los puntos de venta de Sephora y Mac en Roma, ¡oh feliz Tritone, ah grandioso Babuino! Mi cara, mejillas, párpados y labios lucen así desde entonces:


Dejando apartes las hipérboles, nunca pensé que me iba a gustar tanto mi nuevo neceser... ni lo que hay en su interior.
Aún recuerdo aquella época en la que el maquillaje de la marca Sephora, la firma propia de los grandes almacenes, era bueno pero sin exagerar, justito, aceptable... "ma non troppo": ahora me parece realmente excelente.
En este maquillaje andan en juego pocos productos, en concreto cuatro: el corrector HD de Sephora en tono Sand por todo el rostro, aplicado con la esponjilla Beauty Blender de mis amores. Me gusta muchísimo: cubre sin saturar, se puede rebajar o aumentar capa sobre capa, no asfixia la piel...


Labios y mejillas van a juego con el colorete en barra "Blush to go" en el tono Miss Flirty de la marca, un rosa melocotón metálico y chispeante, y el Lip Cream Stain número cinco Infinite Rose, un rosa melocotón metálico y chispeante también. Parecen hechos a propósito, el uno para el otro, cuando lo cierto es que el labial lo compré con Rebeca en Logroño antes de viajar a la bella Italia, junto a dos labiales mates más de la marca que están aguardando su momento para hacer una reseña..., y el clon de múltiple versión Sephora  fue ya una compra italiana.
Ambos se han convertido en un comodín para mí, en un básico, en un "no puedo vivir sin ti... no hay manera..."

Y en los ojos, máscara de pestañas de la firma: esa de envase barroco tipo columnas de Bernini, mirad el rímel mirad las columnas, si es que estoy muy romana yo. Por más señas se llama "Outrageous" porque no podía llamarse Pepita, y la tienen en miniatura y es un primor aunque hay que peinar luego las pestañas porque producto sí que deja en ellas, sí.
Y en el párpado un solo producto, una sombra para gobernarlas a todas, el TOPO con mayúsculas, la inigualable sombra de ojos llamada Stolen Moment en su (ya no tan nueva) textura Extra dimension.


El relieve en la pastilla es precioso, cuando lo ves en un primer momento te da pena estropearlo..., pero cuando pasas un dedo por encima ese escrúpulo se esfuma, y ya no hay vuelta atrás.  Esta sombra se aplica bien con la yema de los dedos, con pincel... Logra un halo de misterio dulce en la mirada, es el topo de la mítica Satin taupe mejorado, un nuevo mito en mi neceser (¿se puede crear un mito en tres días?)


... Me parece que sí. Y más cuando llego a casa tras todo un día de trabajo fuera, de congreso en una universidad romana a hora y cuarto de mi tranquilo apartamento, y sin haberme retocado los párpados en ningún instante, pese a tener la sombra en mi neceser de bolso, mis párpados y mis labios son loúnico que resiste ahora y siempre al invasor.

Look Naked heat sin la paleta Naked heat y con gafas nuevas de + Visión

En medio del bucólico campus de Navarra se partieron en dos mis antiguas gafas color chocolate y verde agua y me llevé un disgusto..., pero al final ha sido para bien, como (casi) todo en este vida: gracias a ese traspiés he descubierto las gafas de mi vida, ¡con monturas de pasta transparente como las de Jesús del Pozo que tuve hace diez años!

#nofilter en ninguna fotografía de este post

Diáfanas, traslúcidas, volátiles..., eran lo que tantas veces busqué y no encontraba: mi media naranja hecha gafas de vista... Eres tú el príncipe transparente que yo soñé...
Antes de perder irremediablemente la cabeza por un conjunto de cristal y acetato os cuento que las compré en + Visión y que además me han salido baratísimas (ciento veinte euros todo: revisión más cristales difíciles, ya que tengo mucho astigmatismo en un ojo, más el objeto de mis desvelos en cuanto a monturas). Este conjunto soñado y hecho realidad también me permite mostraros un look bastante potente sin que se vea recargado:

Look Naked heat sin la Naked heat

En realidad en el post de hoy "no tocaba" mostraros gafas nuevas sino desgranar un maquillaje que os enseñé en mis redes sociales el pasado viernes, recién salida de la peluquería. La idea era recrear los colores de la famosa paleta Naked heat de Urban Decay pero sin desembolsar cincuenta euros, con utensilios y armas de colores que tengamos por casa, a saber: una sombra dorada cálida en crema y un colorete rojo. Con ambos ingredientes, mezclando y jugando a sumar o restar intensidad roja o dorada, podemos conseguir toda la gama de tonalidades fuego que componen la ya mítica (y cara) paleta.

Los ingredientes...

Entre la primera y la segunda fotografía que os ofrezco hay varias diferencias: el cabello recién planchado... o no, delineador negro en la línea de agua gracias a Kat Von D... o no, y piel jugosa y rozagante... o no; en la segunda imagen llevo la BB crem Perfect Cover de Missha que me apaga un poco la tez, frente a la base Fórmula Pura de Deborah que es toda luz. Pero los protagonistas en ojos y labios son tres productos que se repiten en ambas ocasiones:
Por un lado, la sombra en crema es el Lingerie Lid en tono Gold de Nyx, un dorado ámbar sublime. Y por otro, un componente rojizo. Yo utilicé el rubor de la paleta True Story de Nars, pero creo que toda fetichista del maquillaje guarda un colorete rojo en su tocador: desde el mítico "Bite of an apple" de Mac al Scandalous de Sleek o a ejemplares de Nyx mucho más accesibles al no tratarse de ediciones limitadas antiguas, ya de culto...

Detalle ojo entrecerrado

Me emocionó comprobar que mis nuevas gafas, tan gráciles, admitían este look y lo realzaban, como se puede ver en la anterior imagen.
En este caso no he delineado a ras de pestañas para no cargar el maquillaje: apliqué la sombra dorada con el dedo en todo el párpado móvil subiendo un poco incluso por la cuenta y en el párpado inferior uniendo ambos trazos en las esquinas.
El truco para que estas sombras aguanten horas sin hacer pliegues es extender primero una pequeña cantidad a modo de primer, y luego a toques la cantidad deseada. A continuación, con un pincel tipo lápiz, apliqué el pigmento rojo, desde el exterior hasta el centro y siempre sin entrar en el lagrimal.

Detalle ojo abierto

Lagrimal que abrí con el iluminador dorado frío número uno de la colección de otoño de Kiko (que os recomiendo vivamente). En mejillas apliqué el mismo rubor con un punto del iluminador por encima, y en labios, tras una generosa capa de bálsamo, utilicé la sombra en crema dorada de Nyx que no resultó nada incómoda y sí duradera hasta siglos insospechados..., y el inefable colorete rojo aplicado en el centro de la boca.
Una última anotación: el rímel perfecto para combinar con gafas me parece que es la máscara Roller Lash de Benefit. Porque tiñe de negro y alarga las pestañas, sí, pero al curvarlas (y mucho), las aleja del cristal. Era ya mi rímel favorito, pero al verlo tras mis nuevas gafas me ha vuelto a conquistar.