Celebrity Skin: me maquillo con Jeffree Star & François Nars

Los señortes Jeffree Star y François Nars, tan dispares y tan geniales al mismo tiempo, tan repletos de luces y sombras también, reinan ahora mismo en mi corazón, hablando claro está en términos cosméticos.
Sí, estoy embobada, deslumbrada, completamente rendida: desde que recibí el labial en forma de bala rosa en el celebrado tono "Celebrity skin", no he vestido mi boca con ningún otro labial.


"Something in her smile she knows
that i dont need no other lover..."
Es que casa bien con todo, absolutamente con todo. ¿Que quiero pómulos melocotón y párpados gris topo, la mezcla acostumbrada y con la que me siento más cómoda? Celebrity skin. ¿Que prefiero mejillas bronceadas y una sombra más cálida, cobre o chocolate? Celebrity skin. ¿Que me visto de rosa? Celebrity skin también, gracias a su matiz frío.


Pero mi combinación favorita, el número ganador de este verano, ha sido sin duda la suma de esta barra de labios icónica con las dos compras que hice recientemente en Vitoria: múltiple South beach y sombra en lápiz Velvet Shadow en Oaxaca, ambos de Nars. Dos productos que también he estado utilizando casi a diario desde su adquisición.
Yo sabía que echaba de menos este múltiple en mi neceser, pero hasta reponerlo no tuve idea de cuánto: es que me estaba haciendo falta, es que mis mejillas lo llamaban a gritos. ¡Mirad el efecto jugoso y sano que deja en la piel!


Alguna de mis lectoras me preguntó si no dejaba también grasa, si no tenía un millón de siliconas al ser formato crema: ahora puedo contestar "no a todo" con fundamento. De lo primero da pruebas mi cutis, extremadamente sensible a la grasa, que nunca en la vida ha sufrido brote alguno por culpa de una de estas deliciosas barritas. Para responder a lo segundo, busqué los ingredientes del múltiple en la red y no sólo carece de siliconas oclusivas (sólo cuenta con una volátil en su fórmula), sino que posee jugo de aloe vera, y en un lugar bastante digno de la lista.
Bueno, yo estoy enamorada sin remedio, como ya se ve; pero es que el objeto de mis desvelos lo merece. Y con el labial hace una pareja tan estupenda que pareció diseñada en el cielo:


#nofilter
Maquillé mi rostro con la protección solar compacta de Be+ (Cinfa) que me convence cada día más. En los ojos no llevaba apenas casi nada, como corresponde a estos días campestres: bálsamo con base de cera para fijar las cejas (Crazy rumors), máscara resistente al agua de Aldi... y un leve trazo ahumado con el lápiz Oaxaca también de Nars, que aporta un halo de profundidad y misterio a la mirada (la famosa "mirada Laura Ponte" que siempre persigo con este tipo de tonos).
Reconozco que el día en el que me hice estas fotos fui especialmente feliz, pero aún así el brillo de mi piel se debe a estos productos, ¡sublime artificio natural para lograr una auténtica piel de Celebrity!

Cubanita, la edición limitada de Essence que todas anhelan

Una vez más, esta intertextualidad de formatos visuales y auditivos que supone la triada Blogger- Instagram-Youtube me ha hecho caer en el consumismo, dirán algunos, o hallar un auténtico tesoro cosmético, rebatirán los más optimistas. Sobra decir en qué bando me encuentro: por menos de diez euros descubrí, en esta colección que Porporaporpita me hizo amar a ritmo 2.0, un polvo de acabado magnífico y un iluminador absolutamente espectacular.


Porpo dijo que ambos productos volaban de las perfumerías, y que eran ya cuasi inencontrables, así que yo había perdido toda esperanza..., cuando esta mañana planeamos un viaje relámpago a Vitoria y me topé en plena calle Dato con una perfumería Arenal. Entré para reponer el que es mi favorito de la marca Lola, el gloss de larga duración número veinte, y de pronto...
De pronto, la colección Cubanita al completo ante mis ojos. Y supe entonces que aquel iluminador y aquella polvera de polvos amarillos, al estilo de los Banana de T. Leclerc o Ben Nye y de su clon low cost de W7, eran una verdadera perla escondida, que por una vez merecían las ansias y las expectativas creadas...



Por supuesto piqué con el neceser, ¿alguien lo dudaba? Me parece precioso en su sencillez y muy funcional, y he decidido utilizarlo para la crema y el peine cuando vengo al río o voy al gym. El mensaje estampado en él, Livin' la vida banana 🍌, se me antoja de lo más divertido.
Los polvos serán un nido de silicona, pero dejan un cutis neutralizado y precioso. Y el iluminador enciende la piel con un halo dorado pálido absolutamente arrebatador:


Para este look sólo he usado, además de los susodichos, un poco de sombra ahumada de Sisley y rímel en los ojos, y el maravilloso gloss en los labios: jugoso, translúcido, goloso, como de chuchería acuática y escarchada.

Mis Outfits de verano (II) Pon un bolso blanco en tu vida…, y otro blusón de Couchel

Verano es sinónimo de bolso blanco, si hablamos en términos de moda..., pero qué difícil resulta encontrar el adecuado, nuestra media naranja en cuanto a bolsos blancos. Por convicción y economía no los quiero de piel, pero por sentido de la elegancia heredado de mi madre no me apetece que sean de plástico..., y a veces llegas a las tiendas y ya se han vendido todos, y es demasiado tarde.

Pero en esta ocasión he tenido suerte y encontré un par de ejemplares que valían mucho la pena..., y de rebajas. A principios de julio estuve a punto de llevarme uno de Top Queens, la tienda en la que trabaja mi prima, pero los acontecimientos se precipitaron, no me dio tiempo y me quedé sin él. ¿Drama? ¡No!, sentido de la Providencia: otro mejor me estaría esperando.
Y así fue: en mi último fin de semana en Haro, hallé en la portentosa perfumería Nan´belle esta auténtica preciosidad, que de veintinueve euros se quedaba en apenas veinte por rebajas.



Es que "todo de ti me enamora", que dirían los cantantes de Siempre así. Porque a ese precio fijo que el material es libre de crueldad animal pero no se ve malo, el tamaño es perfecto y tiene mil cremalleras interiores, además de una gran cremallera que lo cierra todo (una cremallera para gobernarlos a todos o al menos para mantener a todos los amigos de lo ajeno a raya...) Y posee unas asas pequeñas que lo convierten en coqueta cartera de mano, pero también un asa regulable que lo transforma en bandolera o bolso al hombro..., y ambos remates están elaborados en un precioso estampado cocodrilo color topo que lo hace ideal para encontrar mil combinaciones.

Comenzando por mis sandalias, que en este outfit no muestro, y siguiendo por mis blusones de Couchel, que son dos y han sido el regalo materno de estas rebajas. Aún no he probado a llevar el bolso con la blusa naranja que os enseñaba hace muy poco, pero con esos bordados blancos creo que puede quedar sensacional. En esta ocasión me decanté por el otro blusón, de la misma firma y en un tono verde mar que cautiva.
Es muy fluido, muy fresco y evidentemente oversize: es la talla M y aún me sobra algo. Las mangas y escote están confeccionadas en un vaporoso tejido rizado que me chifla, ¿a vosotras os sucede lo mismo?

Fall 2.0: Cara de vacaciones con la última colección de Kiko

Resulta paradójico que en pleno mes de julio aterrice ya en las tiendas la colección de otoño de Kiko Milano..., y que esta edición limitada pero duradera en el tiempo sea más apropiada para el verano que para la estación que le da nombre.
No tanto por sus envases, de un precioso color azul noche y brillante, acharolado, sino por los colores que van dentro del envoltorio: dorados, cobrizos...


En esta foto de mi veraneo en Haro que subí a mi perfil de Instagram se pueden ver algunos colores de la colección en mis labios y mejillas: el pasado viernes acudí al local de Kiko en la Gran Vía de Logroño y pude disfrutar de ella al completo. Me gustaron muchísimo, por ejemplo, los delineadores metálicos, en oro, bronce y blanco perlado, perfectos para la línea de agua y con un precio de cinco euros con noventa y cinco céntimos, pero al no ser retráctiles no me tentaron.
De las barras de labios me cautivó su precioso envase, azul y metálico, lunar..., pero su textura mate y sus tonos algo planos tampoco lograron tentarme.


¿Qué fue lo que me llevé a casa? Un precioso gloss de color rosa translúcido que me recuerda a mi adorado Chiuaua de Nars, solo que cuesta ocho euros con noventa y cinco céntimos en vez de veinticuatro; y un colorete y un iluminador que en cambio cuestan trece euros y a alguna lectora (no a mí) se les puede antojar algo caros.
El brillo de labios se llama Extreme Lipgloss y se declina en un solo color transparente pero con cierta tonalidad dulce que sublima el labio, aportándole un acabado precioso, de pulpa de fruta fresca, doblando casi su volumen y haciéndolo brillar con efecto espejo o charol...


El colorete se llama New coral y es un dúo, con una parte pequeña color terracota mate y una parte mayor de color salmón muy claro, no apta para pieles morenas pero en cambio especialmente dulce en una tez blanca como la mía. Y sin embargo no lo he comprado para mí sino para regalar a una de mis amigas, blanca también y cumpleañera...
El acabado es mate pero nada seco ni plano. Hay otros dos rubores en la colección, más vivos pero también mates y en mi opinión un poco vistos ya, como los labiales de la edición.
El iluminador se llama Step of modern y es tan bonito que me enamoró... a segunda vista. En realidad antes de verlo me detuve en su compañero, el número uno de la edición que es un dorado frío alucinante y que por supuesto estaba agotado. Pero luego pensé que en mi piel clara quedaría mejor este..., y no me equivoqué,



¿Recordáis la reseña que hice del colorete de Becca (que por cierto el lunes enviaré al fin por correo urgente)? Cómo dice que para disfrutarlo tendría que rebajarlo con un iluminador? Pues en este producto se aúnan ambos conceptos: una tonalidad bronce, similar al múltiple South beach de Nars que tanto añoro..., pero cuando la aplicas te das cuenta de que su intensidad no es la de un rubor sino la de un iluminador. No sé si me explico, pero el resultado es maravilla y lo podéis ver en las dos imágenes que acabo de mostrar, así como la magia del brillo de labios extremo.
Un look muy suave y sin complicaciones pero con volúmenes y color veraniego: ¡cara de vacaciones!

Mis Outfits de verano (I) Blusa de Couchel +leggins de H&M +¿…sujetador?

En verano hace calor.
En verano la calle se convierte en poderosa pasarela: nos gusta gustar y gustarnos a nosotras mismas y eso es precioso. Los problemas crecen cuando también nos encanta el despelleje, algo que no resulta tan bonito.
En verano la gente se quita ropa, enseña piel diz que para combatir el ya nombrado y empíricamente demostrado calor. Y no seré yo quien lo repruebe, pero me asaltan dos pensamientos:
a) el sol quema también en la ciudad y en horario de trabajo (hay que embadurnar de un buen spf hombros y escote, por favor)
b) a veces no es cuestión de poca tela sino de tela con la frescura idónea.

"Vas hecha una monja hija. ¿No te asas de calor?" Verídico, true story escuchada en pleno siglo XXI en el que si a la recíproca le dices "tápate que se te ve el alma y va a agarrar un buen carcinoma porque no la has untado de crema solar" te tachan de retrógrada ipso facto.
Y es que en este país hemos pasado de lapidar a la que salía de casa con traje sin mangas a rajar viva a la pobre que se compra un bañador deportivo, quizás porque nada veinte largos en la piscina y no quiere lucir lorzas jamoneras..., y a eso también tiene derecho.
He llegado a ver en Instagram a chicas explicando por qué este verano prefieren bañador y poniendo excusas del tipo "es por comodidad, no por otra cosa". Perfecto, pero si fuera otro el motivo también sería perfecto.
El pudor es una virtud, puede que antes fuera una imposición pero hoy en día es un derecho. Y un derecho de la mujer. Tapar lo que tú libremente quieres tapar resulta hoy tan incendiario y feminista como fue mostrarlo hace un tiempo.


Estas reflexiones vienen causadas por este Outfit que se ha convertido en mi favorito del verano norteño: un conjunto de leggins de H&M y blusa de Couchel.  Un blusón ultra fresco, pues tiene vuelo y es vaporoso y está confeccionado con un algodón de gran calidad. De él me rechifla:
- el color, coral vivo, y el estampado como de punto de cruz que le da un rollo étnico maravilloso
- las mangas, sí, francesas y de farol. Ultra cómodas y aireadas.
- el escote, en forma de V y bastante generoso, que me permite desbocarlo en perfecta asimetría y enseñar al desgaire un hombro. Que es lo que me gusta enseñar a mí. Y de mi sujetador negro no me gusta mostrar las preciosas copas con encaje, por mucho que se estile, y en cambio con este tipo de escotes y leggins negros me chifla dejar a la vista un tirante.

Ni soy una fresca por eso, ni una reprimida por lo otro. De igual manera que alguien menos cubierta que yo no es más ligera que yo, ni alguien más tapada es más mojigata. Pero así como en los tiempos de los Álvarez Quintero me dirían "niña, cúbrete", ahora confunden mi preciosa blusa con un burka. Así es la moda y el paso del tiempo: ¡tan relativos!