Renaissance glow y Renaissance night de Makeup Revolution: unboxing & primeras impresiones

Diseñar una paleta con envase en forma de bolso de época, con boquilla retro en color oro rosado, es un gesto que agradezco. Bautizar la nueva creación con el sugestivo título de "esplendor renacentista"... es un dardo en medio de mi corazón de filóloga: que lo sepas, Makeup Revolution, firma que hasta ahora ni sí, ni no, sino todo lo contrario.


A una hobbit pija que además adora a Garcilaso, está chiflada por el neoplatonismo y sus arquetipos sobre el amor y la belleza, prefiere la de a Botticelli y Fra Angelico a cualquier otra pintura, suspira por la música de Tomás Luis de Vitoria y anda leyendo el Persiles de Cervantes..., le ofreces toda una colección envuelta en oro rosa y con el Renacimiento por bandera y le haces feliz.
Vi esta paleta por vez primera en el canal de Ratolina, por supuesto, y verla fue desearla; pero como no quería comprar en Primor..., he estado devanándome los sesos hasta descubrir, oh sorpresa, que los productos de esta marca pueden conseguirse también en Maquillalia. ¿Dije Maquillalia? Entonces debo decir también... ¡unboxing! (o abriendo cajitas encantadas, ahora que nos hemos puesto tan literarios).



Como acabáis de ver en el último vídeo que he subido a mi canal de YouTube, pedí dos paletas que me han costado en total diecinueve euros: habrá quien diga visto el lujo de estos nuevos productos que la marca ha abandonado la gama baja del maquillaje en precios también, pero menos de diez euros por una paleta de cinco sombras o de iluminador y contorno se me antojan más que razonables.


Tengo muchos elogios encendidos para dedicar a esta combinación de iluminador y contorno. Y no sé por dónde empezar... me dan ganas de gritarle ¡guapa! o de bailar una sevillana alrededor, pero voy a atenerme a las palabras, en un esforzado afán por el equilibrio propio del Renacimiento.
En primer lugar me encandila que hayan optado no por un bronceador cuasi naranja sino por un tono frío y dulce a la vez con el que puedas dibujar las sombras de tu rostro. Es, eso sí, apto solo para pieles claras me parece. Si lo comparamos con el otrora famoso Hollywood de W7, ésta es una primera diferencia: si en un dueto había polvo de sol, en el otro hay un contorno.
Respecto al iluminador, la diferencia es de años luz. Reconozco que de la paleta Hollywood me gustaba sobre todo el bronceador, que es luminoso y muy bonito para pieles blancas, pero el iluminador se me quedaba algo polvoriento y a medio gas. En cambio, el grano del producto de Makeup Revolution es finísimo, y la luz que aporta, esplendorosa y sofisticada, definitivamente renacentista.


Hasta trastear por la página web yo sólo sabía de la existencia de la paleta que acabo de reseñar (en primerísimas impresiones), pero descubrí que también existen en la misma colección dos paletitas de sombras de ojos, pequeñas como a mí me gustan.
Renaissance day ofrece una armonía de tonos mates, diz que clones de los de la famosísima Naked basic de Urban Decay, pero ese acabado no es mi favorito.
Renaissance night, en cambio, goza del fulgor renacentista y del timbre de haber reunido mis colores favoritos en un solo producto. Dejando aparte la sombra luz, que posee la originalidad de ser mate, nos encontramos con un rosa hielo escarchado, perfecto para el lagrimal; con un delirante color oro viejo, algo cobrizo; un topo brillante que por supuesto fue el primero en hechizar mis ojos, y un color humo antracita chispeante que me parece va a ser mi sombra preferida de la paleta.



Vuelvo a recordaros que en esta reseña sólo puedo ofrecer primeras impresiones, ya que acabo de desempacar ambos productos, pero la textura de esta paleta de sombras me ha resultado extremadamente sedosa, casi de terciopelo. Me ha recordado a algunas sombras de Urban Decay (las llamadas De luxe), a las míticas Kitten, Cloud y Diamond lil de Stila, a la textura Veluxe pearl de Mac. Esto, insisto, en una paleta que cuesta menos de diez euros.
Aún debo probarlas, ofreceros maquillajes con este nuevo objeto de mis desvelos, pero quería compartir con vosotras una imagen: la de mis dedos restregados a conciencia después de realizar los "chuaches".



¿Podéis ver lo que yo veo? Las sombras se resistían a desaparecer sin "dejar sombra". Una duración así en una gama de supermercado no la había visto yo jamás.
Estas dos diminutas paletas se van a disputar un sitio de honor en mi neceser..., y con ellas me despido por un tiempo de caprichos cosméticos: comienzo un mes de potidieta no por ninguna causa ascética (aunque tampoco hace ningún mal en ese sentido) sino meramente económica: si me vuelcan los bolsillos, no cae nada. Pero tengo al menos cinco reseñas en la recámara... To be continued, ¡siempre to be continued!

Outfit & Dieta creativa: capazo Navy… y desayunos BM con fruta y miel

Estoy mala, cofcof, con faringitis. Me han dado la baja y me han recetado cuatro días de silencio. Así que ando en casa, leyendo, viendo pelis, corrigiendo trabajos de mis alumnos al ordenador y... ¡escribiendo un post!

#NoFilter, las demás fotos tiene filtro Lark o Clarendon

Y hoy me apetecía hablaros de complementos de verano, de esos que utilizamos en excursiones a la piscina o playa y que invaden el asfalto en un deseo descarado de vacaciones. Llegan estos calores (¡anatema sit, no volveré a pronuncia la palabra maldita!), y lo que me apetece siempre es un capazo de mimbre.
Pero me resisto porque las dos ocasiones en las que he caído han terminado destrenzados por excesivo peso, así que este año he decidido apuntarme a la misma idea pero en tela y en un estampado que me arrebata: navy o marinero.


Aunque en la imagen aparezca abierto, tiene cremallera (¡hurra!) y hasta un bolsillito con el mismo coqueto estampado para guardar las llaves.

Lo he comprado en una tienda de la Gran Vía de Logroño, cerca de Sephora, que se llama 4x4 woman y que ignoro si es una cadena o tienda local. Me encanta su estilo limpio, diáfano, y la dependienta también me encanta y es fácil y lógico porque efectivamente es un encanto: cuando le pedí que me hiciera una foto (llevaba al comprarlo un vestido mexicano de 100% México y pensé que ambos estilos casaban muy bien, amén de mis gafas de pasta azul noche que combinaban con las rayas marineras), ¡me propuso añadir al outfit un sombrero!


Sombrero como de la casa de la pradera que costaba 12,90 euros como el bolso y que se quedó prendido en mi libro de deseos. Lo que me llevé puesto fue el capazo, y alguna lectora avisada preguntará, ¿y este bolso no temes cargarlo y que se te rompa?
Voy a intentar ser comedida pero en este caso, si se produce un cataclismo lo que reventarán son las costuras y eso se puede arreglar. Adoro por cierto el asa de nudo marinero, pero conozco un sitio en Logroño que también me las podría sustituir. En cambio, si se abre un boquete en un bolso de paja no hay mago que te lo restituya.


Me doy cuenta de que en estas entradas sobre comida sana y creativa os hablo de almuerzos y no de desayunos. En cambio mi perfil de IG está lleno de fotos monosas de mis desayunos de fin de semana desde que compré esta bandeja de estrella por tres euritos en Sé happy, tienda que ya tiene web y justo en su página de inicio aparece la susodicha.
Por cierto que no me patrocinan ni Sé happy, ni 4x4 ni los supermercados BM, de los que paso a hablar.
Cadena navarra que aterrizó en la céntrica avenida República Argentina de la ciudad en la que vivo... y me alegró esa misma vida. Tiene una calidad increíble, su fruta es como de huerta, y te la trocean y envasan ante tus ojos. La fruta fresca troceada era un lujo como de desayuno de buen hotel que ahora tengo a mano, aunque las cerezas, que son mi nuevo vicio, no hay que partirla pero agradezco que me la introduzcan en cajitas individuales en el acto. Las acompaño en mis desayunos con galletas de avena o una barrita como las de Aldi, (hidratos de carbono venid a mí que las primeras horas del día son vuestro momento), y ahora con un súper alimento para cuidarme.


El sábado bajé buscando miel de la buena para mi garganta... no jarabe de glucosa con sabor a miel en un frasco anti goteo, no: miel de la de verdad, artesana. Sé por experiencia que en pueblos vascos y navarros hay tradición de buena miel y no me equivocaba: seis euros pedían por ese tarro que me va a durar la vida (la tomo a razón de una cucharada de postre por comida, que la glucemia no es ninguna broma). De primeras me pareció caro, estos supermercados son más caros que otros pero la calidad se nota... Luego, al paladear la primera cucharada, me maravillé y me pregunté qué pedirían en cualquier tienda de delicattessen, en cualquier herbolario, qué pide cualquier criador de abejas como mi tío... por ahí le anda.
A ser feliz, leyendo, desayunando miel, trabajando a la sombra, admirando mi capazo Navy..., ¡y todo ello en silencio!

Regalos de Santo, parte I: Go, Zara & Amitié

 Otra sabrosa tradición en este blog que no quiero dejar pasar es la de relatar uno por uno los regalitos que han tenido a bien hacerme mis seres queridos en este año del Señor, 2017.
¿He dicho alguna vez que me encanta desde niña el número diecisiete? Es una tontería pero me hace feliz. Desde que supe que mi número favorito en principio, el cinco, tenía rima (y yo tan angelical que ni lo vislumbraba), éste pasó a ser mi número de la suerte, aunque supongo que para los ingenios escatológicos existe un mundo de diminutivos calenturientos en -ete...


¿Por dónde iba? Ah, sí: el pasado domingo lunes fue mi santo. Como ya he explicado en años anteriores nadie se pone de acuerdo en el día, el oficial es el domingo pero todos mis amigos del Sur me felicitan el lunes porque es entonces cuando pasea la Virgen por la aldea del Rocío, así que tengo dos días para mí y los disfruto como una niña.
El Domingo invité a mi tía Conchita y a mi primo el del iPhone (que por cierto hoy es su cumple, ¡felicidades!), a tomar un vermú de fiesta en la terraza del Ibiza: nada más y nada menos que una ración de calamares, que los hacen divinos y a mi tía le chiflan. En la imagen podéis ver el regalo que me dice a mí misma: un reloj pulsera joya que hacía mucho tiempo que quería tener.

Lo compré en Hora y plata, una tienda de Logroño que me gusta muchísimo porque ya tengo confianza con la dependienta.  Le dije lo que yo quería, y enseguida me dirigió hacia la marca Go, que es por el estilo de Viceroy pero más barato. Este modelo costaba 79 euros ya que el brazalete es de acero y no se "vuelve", y la máquina es resistente al agua tres atmósferas.
En la fotografía veis que asoma una preciosa camisa blanca, regalo de mi madre.

 Aquí la podéis ver, un poco ajada ya porque era de noche, en el look que llevé a la conferencia de Valladolid ayer. El hotel que me ofrecieron era precioso, el Felipe IV, tenía un espejo de marco dorado  irresistible para hacerse un selfie, El resto del Outfit se compone de pantalón negro de Zara y blusa superpuesta de Adolfo Domínguez, pero vamos a centrarnos en la camisa blanca.
 Es de Zara también, es muy vaporosa y romántica, muy elegante porque era de mi madre. Es decir, no es regalo sino herencia pero para mí tiene mayor valor. Siempre que se la veía a mi madre me quedaba prendada, y ella me dijo una de sus frases favoritas: cuando te quepa te la quedas.

El otro regalo ya comprado por mi madre es esta blusa color entre camel y mostaza de Amitié, que he estrenado hoy. Pido disculpas por lo arrugada que aparece, estoy acostumbrada a ropa que se pueda enrollar en una maletita pequeña tipo week end, pero ya veo que no es el caso. Resulta muy fresca y también muy romántica. Es una L y me queda algo holgada pero en este tipo de prendas el "oversize" favorece.

 Mi padre me trajo una auténtica artesanía de Perú, donde había sido invitado a un congreso, pero no tengo fotos a mano, las mostraré en Instagram.
Por último,  mis tías Concha y Ana me regalaron este colgante en forma de hoja dorada, comprado en una tienda local de Haro. Y mi primo el del iPhone y mi tía Isabel esta chaquetilla verde brócoli, un tono precioso y la única variedad de verde que me gusta junto al esmeralda)para mí el verde agua entra dentro del maravilloso mundo de los turquesas, que como ya sabéis es mi color preferido y lo asocio al azul). Es muy fluida y me va a dar mucho juego, aquí la tenéis sobre la camisa de Zara pero la estoy conceptual izando sobre mi vestido gris de Renatta & go.

 Por último mi abuela me dio un billetito, dinero que invertí en una primera y fructífera visita al local que Aldi ha abierto en Logroño, ¡por fin! Pero eso lo relataré en otra entrega de esta saga: yo be continued, siempre yo ve continued!

Haul & Outfit: Renatta & Go o el color taupe… también en los vestidos

En Instagram (y en este espacio) me pedisteis que os enseñara más vestidos, que los luciera más porque -decíais-, me hacen más... ¡alta! Y como alta no soy, pero sí obediente, he aquí un haul & outfit en el que muestro mi última adquisición, inaugurando así una nueva saga de posts visuales (o "vagos"), con mucha imagen y poca letra).

Photo by María del Cano #NoFilter

Vestidos tengo muchos en mi armario: de Elogy, de 100% México, de Mit Mat mamá o incluso de H&M y de Zara, pero es verdad que todos pertenecen a temporadas bastante remotas... En mi fin de semana madrileño decidí poner remedio a esa situación digamos obsoleta incluyendo una mañana de compras por Fuencarral con mi madre y ambas descubrimos una tienda fantástica:

Filtro Artinlights de Perfpix para IG

Renatta & Go es una firma joven, alegre, de diseño económico y muy cómodo: prendas fluidas, de algodón (eso sí, se arrugan), y en su mayoría de talla única, yo quepo en ellas y no es prenatal, ¡hurra!

Ídem
Por último, el diseño del local mismo es una mezcolanza entre industrial y retro que me gusta mucho, las chicas son estupendas y cuando llegamos, a las diez y media de un lunes, no había nadie y compartimos probador y espejos en un momento íntimo y divertido de comunión madre-hija, ante la sonrisa cómplice de la dependienta.

Photo by una desconocida en el Espolón
#CómoSomosLasBloggers, #QuéCosasSeNosOcurren
Y me llevé un vestido y dos chaquetas con formato kimono, las tres prendas dentro del espectro "color taupe" que yo tanto amo.
El vestido lo vimos en verde cacería y a mí no me decía gran cosa, pero la chica lo sacó en este gris que mi madre denominó "rata" pero que para mí siempre será topo, y me enamoré. Lo mejor que tiene son las mangas abullonadas y con puño, y el escote de goma hippie que te permite descubrir los hombros como en la primera imagen..., amén del cautivador color topo.

Photo by María del Cano
Para combinarlo, me llevé una chaqueta de tela de mil rayas, en distintas tonalidades que combinan fresa, lila y topo en sus variantes más pastel. El vestido me costó dieciocho euros y la chaqueta, otros dieciocho.

Photo by una coleguita de #unir

Estábamos ya pagando cuando protagonicé una de las raras historias de amour fou, flechazo e idilio inminente con una prenda de ropa: esta chaqueta kimono en pana y color topo (no rata, no, ¡topo!), que ya doblaba el precio 836 euros) y que mi madre me regaló.
Como habéis observado, esta obsesión mía por el color gris amarronado, raro y precioso, que comenzó por fetichismo y coleccionismo puro y duro de sombras de ojos en polvo y en lápiz de esa tonalidad que prestaba profundidad y misterio a la mirada, se ha ido contagiando también a la ropa: adoro esta clase de gris.


Es verdad, y ahí le doy la razón a mi madre, que luminoso no es (no lo podía tener todo), pero yo le aporto luz al conjunto de dos maneras distintas: una, rompiendo un maquillaje monocorde (sombra de ojos Satin Taupe de Mac + Lingerie de Nyx en el tono Embellishment), con mejillas melocotón, y dos, optando por un complemento que es una llamarada de alegría y fulgor: el corazón de ámbar que mi padre me trajo de Praga hace la friolera de ¡veinticinco años!