Aceite de coco virgen extra Vita Coco, whislist de Sephora & Vídeo cotidiano

En verano, la piel se me vuelve salvaje. La del rostro está ya bastante sometida: la conozco muy bien, somos grandes amigas, ella y yo. Pero la del cuerpo, que en invierno no suele dar que hablar, con el calor ¡grita! Ayer comencé a sentir picores en los brazos: las cremas corporales al uso no me hacen nada y acabé usando en mis extremidades mi preciosa crema facial de aloe vera de The Body Shop, que por añadidura está ya agonizando.


Así que hoy me he dirigido a Sephora en busca de un buen bálsamo para la dermatitis, sin corticoides ni tonterías. En la fabulosa sección Beauty to go encontré tarritos de cincuenta mililitros de aceite virgen extra de coco por cinco euros, y me llevé uno a casa.
Ahora me diréis que en iHerb se consiguen kilos de manteca natural de coco a precio irrisorio: mea culpa, me he dejado llevar por la publicidad, el halo de glamour que desprende una marca aupada por las celebrities... puro consumismo orquestado por las altas esferas capitalistas, sí, pero muy cool...
Además de que los frascos enormes me resultan imposibles de manejar y se me terminan poniendo rancios. Y por supuesto, ninguno se anuncia como ¡el tarro de las maravillas!


Ha sido aplicar el aceite en las zonas que ayer chillaban como una jaula de grillos..., y conseguir calma total con muy poco producto: nada más llegar a casa, eso sí, he introducido el susodicho bálsamo de Fierabrás en la nevera, porque con el calor se vuelve líquido.
Me ha embriagado su aroma. Olor a playas vírgenes diría si no fuera algo tan manido, y además mentiría... ¡olor a tarta de cumpleaños! Un dulzor natural, nada sintético pero sí muy intenso, abstenerse lectoras saladas, que conozco a más de una (sí, va por tí, Miss Potingues :)

Por cierto una dependienta me ha dicho que hay quien incluso lo come..., ganas de hacer un gasto tonto, digo yo, aunque antes de eso me sonrojé porque al leer bálsamo corporal pensé que la gente lo comía extendido sobre el ser amado... según mi padre yo voy siempre con un lirio en la mano, serán estos calores los que me silban estas ideas sonrojantes al oído.


Ya sabéis que entrar en Sephora y desearlo todo es una secuencia de lo más real. Yo estaba calibrando si ponerme a potidieta pero el fin de curso es duro y ando luchando en muchos frentes, así que lo que voy a hacer es consensuar conmigo misma listas de deseos para evitar compras compulsivas. hoy he estado a punto de caer con un labial de Sisley, por vez primera, pero lo he dejado correr... a mi lista de deseos.
Sin embargo, siendo prácticos el primer lugar lo ocupa este otro tarrito mágico, Egiptian magic consistente en miel, cera de abejas, jalea real y polen, con una base de aceite de oliva y una leyenda con Cleopatra de por medio, para qué queremos más. He optado por el coco en primer lugar porque costaba cinco euros en vez de diecinueve, pero apuntado queda.


Otros objetos de deseo en mi lista: por supuesto Nars (a largo plazo quiero reponer el colorete Orgasm y el Múltiple South beach, pero a corto plazo muero por la barra de labios Orgasm de edición limitada, me he puesto en lista de espera).
Más deseos: unos polvos de sol (cualquiera, realmente los necesito si esa palabras se pudiera utilizar si ruborizarse), y tengo en la cabeza cosas como la loción para piel sensible Life Plackton de Biotherm o el gel crema Panda´s dream de Tony Moly porque en breve tendré que reponer mi crema hidratante... aunque, ahora que no la voy a utilizar para apaciguar picores en los brazos puede que me dure un poco más.



Quería hacer un vídeo de "potiroom", tocador o "limpiando mi colección", pero ando resfriada y mi voz está borrascosa. Así que os dejo un vídeo de momentos de instagram que glosan mi hastag favorito, #locotidianodeslumbra.

Aceite de coco virgen extra Vita Coco, whislist de Sephora & Vídeo cotidiano

En verano, la piel se me vuelve salvaje. La del rostro está ya bastante sometida: la conozco muy bien, somos grandes amigas, ella y yo. Pero la del cuerpo, que en invierno no suele dar que hablar, con el calor ¡grita! Ayer comencé a sentir picores en los brazos: las cremas corporales al uso no me hacen nada y acabé usando en mis extremidades mi preciosa crema facial de aloe vera de The Body Shop, que por añadidura está ya agonizando.


Así que hoy me he dirigido a Sephora en busca de un buen bálsamo para la dermatitis, sin corticoides ni tonterías. En la fabulosa sección Beauty to go encontré tarritos de cincuenta mililitros de aceite virgen extra de coco por cinco euros, y me llevé uno a casa.
Ahora me diréis que en iHerb se consiguen kilos de manteca natural de coco a precio irrisorio: mea culpa, me he dejado llevar por la publicidad, el halo de glamour que desprende una marca aupada por las celebrities... puro consumismo orquestado por las altas esferas capitalistas, sí, pero muy cool...
Además de que los frascos enormes me resultan imposibles de manejar y se me terminan poniendo rancios. Y por supuesto, ninguno se anuncia como ¡el tarro de las maravillas!


Ha sido aplicar el aceite en las zonas que ayer chillaban como una jaula de grillos..., y conseguir calma total con muy poco producto: nada más llegar a casa, eso sí, he introducido el susodicho bálsamo de Fierabrás en la nevera, porque con el calor se vuelve líquido.
Me ha embriagado su aroma. Olor a playas vírgenes diría si no fuera algo tan manido, y además mentiría... ¡olor a tarta de cumpleaños! Un dulzor natural, nada sintético pero sí muy intenso, abstenerse lectoras saladas, que conozco a más de una (sí, va por tí, Miss Potingues :)

Por cierto una dependienta me ha dicho que hay quien incluso lo come..., ganas de hacer un gasto tonto, digo yo, aunque antes de eso me sonrojé porque al leer bálsamo corporal pensé que la gente lo comía extendido sobre el ser amado... según mi padre yo voy siempre con un lirio en la mano, serán estos calores los que me silban estas ideas sonrojantes al oído.


Ya sabéis que entrar en Sephora y desearlo todo es una secuencia de lo más real. Yo estaba calibrando si ponerme a potidieta pero el fin de curso es duro y ando luchando en muchos frentes, así que lo que voy a hacer es consensuar conmigo misma listas de deseos para evitar compras compulsivas. hoy he estado a punto de caer con un labial de Sisley, por vez primera, pero lo he dejado correr... a mi lista de deseos.
Sin embargo, siendo prácticos el primer lugar lo ocupa este otro tarrito mágico, Egiptian magic consistente en miel, cera de abejas, jalea real y polen, con una base de aceite de oliva y una leyenda con Cleopatra de por medio, para qué queremos más. He optado por el coco en primer lugar porque costaba cinco euros en vez de diecinueve, pero apuntado queda.


Otros objetos de deseo en mi lista: por supuesto Nars (a largo plazo quiero reponer el colorete Orgasm y el Múltiple South beach, pero a corto plazo muero por la barra de labios Orgasm de edición limitada, me he puesto en lista de espera).
Más deseos: unos polvos de sol (cualquiera, realmente los necesito si esa palabras se pudiera utilizar si ruborizarse), y tengo en la cabeza cosas como la loción para piel sensible Life Plackton de Biotherm o el gel crema Panda´s dream de Tony Moly porque en breve tendré que reponer mi crema hidratante... aunque, ahora que no la voy a utilizar para apaciguar picores en los brazos puede que me dure un poco más.



Quería hacer un vídeo de "potiroom", tocador o "limpiando mi colección", pero ando resfriada y mi voz está borrascosa. Así que os dejo un vídeo de momentos de instagram que glosan mi hastag favorito, #locotidianodeslumbra.