Ritual de belleza: Serozinc de LRP y descubriendo Weleda en Naturasi

Todo en esta vida se termina..., y a veces hay que añadir: "por fortuna".
Apuré la última gota de mi crema de Ziaja (que no fue mal del todo pero las he visto mucho mejores), y tiré a la papelera mi última toallita limpiadora de Deliplús (recuérdenme que nunca, nunca, nunca más  me pase más de veinte días desmaquillando mi piel solo con ellas...) Y mi rostro y mi cuerpo necesitaban mimos. Muchos mimos.


El post de hoy va a ser largo... vayan a por palomitas o mejor a por una infusión reconfortante.
Encontrar una rutina de belleza para piel sensible no resulta fácil, pero como contrapartida se trata de algo emocionante. A veces, cuando invierto algo de dinero en algo que no me funciona (y no, no todas las marcas tienen muestras a disposición del cliente), en vez de deprimirme me siento cual detective que ha perdido el hilo de una pista pero tiene intacta toda su ilusión para seguir por otro camino.

Normalmente a los cutis sensibles y reactivos se les cataloga como secos y se les recomiendan texturas densas, algo muy injusto que resulta fácil para las marcas: cuesta menos meter a todos en un mismo cajón que pararse a escuchar sus necesidades. Mi piel es más o menos seca pero reacciona a productos con demasiada grasa, aunque sea de origen vegetal. Eso me sucedió con un par de productos, afortunadamente baratos, que compré en una farmacia maravillosa de Roma, al lado del senado: mantuvieron a raya mis rojeces pero me crearon grasa "por un tubo" (guiño, guiño), que brotó como una fuente.


Sin embargo no doy por perdida mi visita a la Farmacia Senado de Roma, porque además de descubrir una marca de maquillaje que me está gustando mucho y de la que hablaré pronto, en ella encontré un aerosol de Serozinc, el tónico de La Roche Posay por el que hemos suspirado las españolas durante tanto tiempo. Ahora ya se puede conseguir en nuestro país pero en Logroño nunca lo había visto.
Vuelvo a lo dicho: Serozinc es una solución de sulfato de zinc y de sodio en agua termal, y está catalogada para pieles grasas. Y no, si mi cutis no es del todo seco desde luego no es graso, pero este tónico ha sido lluvia del paraíso, lágrimas de ángeles para mí. Ha cerrado mis poros y frenado espinillas y granitos que quisieron brotar. No irrita, al contrario: calma las rojeces como pocas emulsiones o tónicos que haya probado.


Pero mi gran hallazgo en cuanto a cremas y alimentación en Roma ha sido Naturasi, una mezcla entre mercado ecológico y pastelería vegana que hay en Piazza Farnese (a segundos de mi casa) y que me tiene obnubilada. Está abierta siempre, es un espacio diáfano y tranquilo pero desprende una luz otoñal (ya casi pre Adviento) que me seduce por entero. En el apartado de alimentación vende todo tipo de semillas, infusiones Yogi, fruta y verdura ecológica, aguas minerales raras, barritas energéticas..., y cuando llegas al final, te encuentras como una vitrina dedicada a productos de cosmética facial y corporal absolutamente fascinante.


La zona de cafetería es uno de los lugares más cómodos y acogedores que he encontrado en Roma para disfrutar de un momento que no sea la comida (junto con un bar de Via Sediari, cerca del Corso del Rinascimento). Puedes estar todo el tiempo que desees, nunca hay prisa. Cuando mi labor es de leer más que de escribir suelo bajarme y pedir un smoothie (mi favorito es el vitamínico de naranja, pomelo rosa y zanahoria), o si me siento caprichosa un trozo de bizcocho, también reciente y metido bajo una campana de cristal propia de pastelería americana,
Pero lo más importante, de cara a este infinito post, es que en Naturasi he descubierto la línea de almendra de Weleda para mi piel, y ha sido amor del bueno.


De Weleda yo conocía su línea de granada para el cuerpo, que huele a gloria; pero la gama de almendra es justo lo que andaba necesitando. El aceite de almendras dulces es el que mejor le sienta a mi piel roja: así como los de coco y argán son un a veces sí pero no, y los de aguacate, rosa mosqueta y jojoba directamente le van fatal, el "Prunus amiygdalus dulcis" como principio activo es casi tan milagroso como el bisabolol.
Y en la leche limpiadora y la crema hidratante de almendra que conseguí (por nueve y catorce euros respectivamente), éste es el primer ingrediente de la lista, junto con gilcerina, cera de abejas, ácido láctico... y nada más. Ni siliconas, ni derivados minerales, ni perfumes.


Tras pasar el test de la lista de ingredientes, ver que son pocos y de calidad,  yo debo probar las texturas, que deben ser algo fluidas. Ligereza no es igual a falta de nutrición, de igual modo que un INCI cargado de demasiados ingredientes y estratos, aunque sean naturales, puede sensibilizar la piel. Estos productos en cambio son blancos y frescos, se aplican muy bien.
La leche limpiadora es casi líquida y en dos pasadas de algodón ecológico lo arrastra todo, todo y todo, dejando piel de bebé a su paso. Me encantó probar su eficacia, realmente desmaquilla y por eso se ha convertido en mi producto favorito para retirar maquillaje; me recuerda a la loción Cetaphil y a la manteca de camomila de The Body Shop, es como una mezcla entre ambos.


La crema es una gozada. Poquito a poco normaliza la piel, es como una caricia nocturna y diurna, porque la utilizo en ambas ocasiones. Por la mañana hidrata sin saturar y por la noche me da todo lo que necesito.
En un primer momento, lo confieso, fui un poco tacaña y vi que la crema de malva de bebé costaba nueve euros en vez de los catorce que pedían por la de almendra y me la llevé: tenía los mismos ingredientes pero el óxido de zinc que los diferenciaba estaba en primer lugar..., y eso hace que la crema de malva sea muy densa, una pomada porque claro, ¡está pensada para el pañal del niño!


Ahora no me pesa haberla comprado porque es maravillosa para el cuerpo, pues arregla codos rugosos, sobacos coloraos... Ejem, tengo un pequeño gran problema con el desodorante: no me he podido traer mi bote de piedra de alumbre líquida de La Boutique de los perfumes y todo lo demás que suele llevar alcohol o aluminio me deja las axilas encendidas. Y lo peor, me abandona. Es un problema en mi vida. Y he visto que los desodorantes ecológicos que hay en Naturasi también tienen alcohol.


El último producto de mi ritual de belleza es un tarro de manteca de karité pura que me compré en la farmacia del senado. Me costó solo cinco euros y la firma Dr Taffi, marca italiana que tiene sueros de ácido hialurónico muy atractivos y la gama para rojeces que como dije a mí me resultó demasiado densa y compleja.
Sin embargo, amo los tarros de principios activos puros, sin más ropajes ni disfraz. La manteca de karité es otro ingrediente que mi piel ama. Antes de aplicarla hay que trabajarla un poco con los dedos, pero cuando se malea resulta adorable. Yo la estoy utilizando como contorno de ojos: no lagrimeo, no me irrita.. y la zona está mucho más tersa que antes.


Os presento la prueba de fuego para evaluar mi rutina, llegó la hora de la verdad: una imagen de mi cara desnuda, sólo con "pintalabios" porque de otro modo no sería yo. Ni filtros, ni maquillaje: sólo una semanita larga utilizando los productos aquí reseñados. Mi piel ahora es una piel que respira, relajada, feliz... ¡tan feliz como su dueña!

Ritual de belleza: Serozinc de LRP y descubriendo Weleda en Naturasi

Todo en esta vida se termina..., y a veces hay que añadir: "por fortuna".
Apuré la última gota de mi crema de Ziaja (que no fue mal del todo pero las he visto mucho mejores), y tiré a la papelera mi última toallita limpiadora de Deliplús (recuérdenme que nunca, nunca, nunca más  me pase más de veinte días desmaquillando mi piel solo con ellas...) Y mi rostro y mi cuerpo necesitaban mimos. Muchos mimos.


El post de hoy va a ser largo... vayan a por palomitas o mejor a por una infusión reconfortante.
Encontrar una rutina de belleza para piel sensible no resulta fácil, pero como contrapartida se trata de algo emocionante. A veces, cuando invierto algo de dinero en algo que no me funciona (y no, no todas las marcas tienen muestras a disposición del cliente), en vez de deprimirme me siento cual detective que ha perdido el hilo de una pista pero tiene intacta toda su ilusión para seguir por otro camino.

Normalmente a los cutis sensibles y reactivos se les cataloga como secos y se les recomiendan texturas densas, algo muy injusto que resulta fácil para las marcas: cuesta menos meter a todos en un mismo cajón que pararse a escuchar sus necesidades. Mi piel es más o menos seca pero reacciona a productos con demasiada grasa, aunque sea de origen vegetal. Eso me sucedió con un par de productos, afortunadamente baratos, que compré en una farmacia maravillosa de Roma, al lado del senado: mantuvieron a raya mis rojeces pero me crearon grasa "por un tubo" (guiño, guiño), que brotó como una fuente.


Sin embargo no doy por perdida mi visita a la Farmacia Senado de Roma, porque además de descubrir una marca de maquillaje que me está gustando mucho y de la que hablaré pronto, en ella encontré un aerosol de Serozinc, el tónico de La Roche Posay por el que hemos suspirado las españolas durante tanto tiempo. Ahora ya se puede conseguir en nuestro país pero en Logroño nunca lo había visto.
Vuelvo a lo dicho: Serozinc es una solución de sulfato de zinc y de sodio en agua termal, y está catalogada para pieles grasas. Y no, si mi cutis no es del todo seco desde luego no es graso, pero este tónico ha sido lluvia del paraíso, lágrimas de ángeles para mí. Ha cerrado mis poros y frenado espinillas y granitos que quisieron brotar. No irrita, al contrario: calma las rojeces como pocas emulsiones o tónicos que haya probado.


Pero mi gran hallazgo en cuanto a cremas y alimentación en Roma ha sido Naturasi, una mezcla entre mercado ecológico y pastelería vegana que hay en Piazza Farnese (a segundos de mi casa) y que me tiene obnubilada. Está abierta siempre, es un espacio diáfano y tranquilo pero desprende una luz otoñal (ya casi pre Adviento) que me seduce por entero. En el apartado de alimentación vende todo tipo de semillas, infusiones Yogi, fruta y verdura ecológica, aguas minerales raras, barritas energéticas..., y cuando llegas al final, te encuentras como una vitrina dedicada a productos de cosmética facial y corporal absolutamente fascinante.


La zona de cafetería es uno de los lugares más cómodos y acogedores que he encontrado en Roma para disfrutar de un momento que no sea la comida (junto con un bar de Via Sediari, cerca del Corso del Rinascimento). Puedes estar todo el tiempo que desees, nunca hay prisa. Cuando mi labor es de leer más que de escribir suelo bajarme y pedir un smoothie (mi favorito es el vitamínico de naranja, pomelo rosa y zanahoria), o si me siento caprichosa un trozo de bizcocho, también reciente y metido bajo una campana de cristal propia de pastelería americana,
Pero lo más importante, de cara a este infinito post, es que en Naturasi he descubierto la línea de almendra de Weleda para mi piel, y ha sido amor del bueno.


De Weleda yo conocía su línea de granada para el cuerpo, que huele a gloria; pero la gama de almendra es justo lo que andaba necesitando. El aceite de almendras dulces es el que mejor le sienta a mi piel roja: así como los de coco y argán son un a veces sí pero no, y los de aguacate, rosa mosqueta y jojoba directamente le van fatal, el "Prunus amiygdalus dulcis" como principio activo es casi tan milagroso como el bisabolol.
Y en la leche limpiadora y la crema hidratante de almendra que conseguí (por nueve y catorce euros respectivamente), éste es el primer ingrediente de la lista, junto con gilcerina, cera de abejas, ácido láctico... y nada más. Ni siliconas, ni derivados minerales, ni perfumes.


Tras pasar el test de la lista de ingredientes, ver que son pocos y de calidad,  yo debo probar las texturas, que deben ser algo fluidas. Ligereza no es igual a falta de nutrición, de igual modo que un INCI cargado de demasiados ingredientes y estratos, aunque sean naturales, puede sensibilizar la piel. Estos productos en cambio son blancos y frescos, se aplican muy bien.
La leche limpiadora es casi líquida y en dos pasadas de algodón ecológico lo arrastra todo, todo y todo, dejando piel de bebé a su paso. Me encantó probar su eficacia, realmente desmaquilla y por eso se ha convertido en mi producto favorito para retirar maquillaje; me recuerda a la loción Cetaphil y a la manteca de camomila de The Body Shop, es como una mezcla entre ambos.


La crema es una gozada. Poquito a poco normaliza la piel, es como una caricia nocturna y diurna, porque la utilizo en ambas ocasiones. Por la mañana hidrata sin saturar y por la noche me da todo lo que necesito.
En un primer momento, lo confieso, fui un poco tacaña y vi que la crema de malva de bebé costaba nueve euros en vez de los catorce que pedían por la de almendra y me la llevé: tenía los mismos ingredientes pero el óxido de zinc que los diferenciaba estaba en primer lugar..., y eso hace que la crema de malva sea muy densa, una pomada porque claro, ¡está pensada para el pañal del niño!


Ahora no me pesa haberla comprado porque es maravillosa para el cuerpo, pues arregla codos rugosos, sobacos coloraos... Ejem, tengo un pequeño gran problema con el desodorante: no me he podido traer mi bote de piedra de alumbre líquida de La Boutique de los perfumes y todo lo demás que suele llevar alcohol o aluminio me deja las axilas encendidas. Y lo peor, me abandona. Es un problema en mi vida. Y he visto que los desodorantes ecológicos que hay en Naturasi también tienen alcohol.


El último producto de mi ritual de belleza es un tarro de manteca de karité pura que me compré en la farmacia del senado. Me costó solo cinco euros y la firma Dr Taffi, marca italiana que tiene sueros de ácido hialurónico muy atractivos y la gama para rojeces que como dije a mí me resultó demasiado densa y compleja.
Sin embargo, amo los tarros de principios activos puros, sin más ropajes ni disfraz. La manteca de karité es otro ingrediente que mi piel ama. Antes de aplicarla hay que trabajarla un poco con los dedos, pero cuando se malea resulta adorable. Yo la estoy utilizando como contorno de ojos: no lagrimeo, no me irrita.. y la zona está mucho más tersa que antes.


Os presento la prueba de fuego para evaluar mi rutina, llegó la hora de la verdad: una imagen de mi cara desnuda, sólo con "pintalabios" porque de otro modo no sería yo. Ni filtros, ni maquillaje: sólo una semanita larga utilizando los productos aquí reseñados. Mi piel ahora es una piel que respira, relajada, feliz... ¡tan feliz como su dueña!

Ritual de belleza en Roma: rutina facial (muy) low cost

Tres productos, quince euros. Limpiar, hidratar y proteger una piel sensible por menos de veinte euros es posible... siempre que sepamos elegir, abrir bien los ojos y alejarnos de prejuicios: firmas como Deliplús y Ziaja no son mis favoritas ni de lejos..., pero también esconden en su fondo verdaderos tesoros cosméticos.


Cuando preparé el equipaje para Roma, pude sacar partido al neceser transparente de Garnier que me regalaron en una perfumería de Haro y que reza "I need a vacation". La llené de muestras, una talla de viaje de mi perfume de cabecera (Happy de Clinique: si su permanencia no fuese inferior a un suspiro sería sin duda la fragancia de mi vida), las dos paletas renacentistas de Makeup Revolution, mi pincel de sombras en forma de lápiz de Mac..., y estos tres básicos que me han salvado la vida y la piel a final de verano.


Mi intención es visitar las farmacias romanas y hacerme con una bruma facial y un agua micelar, pero cuando vas a viajar es mejor ir a lo seguro..., y un paquete de veinticinco toallitas ocupa pero no se rompe, no se desparrama y no levanta sospechas en los controles. Ya sé que este tipo de desmaquillado y limpieza tiene muy mala prensa y por eso deseo combinarlo con algo más, pero en esta primera semana ha sido suficiente para retirar la suciedad y maquillaje del rostro de mi madre y de mi propio rostro.


Las toallitas para piel seca y sensible de Deliplús (Mercadona) cuestan un solo euro y son mi tercera opción favorita después de las Pure Calmille de Yves Rocher y las de Fairline que son ya casi inencontrables. Tres posibilidades que tienen en común un suave tejido de algodón, si bien es cierto que el de Mercadona raspa, mamá, aunque así posee un ligero poder exfoliante; y mis dos principios activos preferidos de todos los tiempos: aloe vera y glicerina. Estas que os muestro no poseen en cambio camomila, como las otras dos, y por eso está solamente en el tercer puesto del podio de toallitas favoritas. Son libres de siliconas oclusivas, aceite mineral y alcohol; tiene perfume al final de la lista pero a cambio el aloe vera brilla entre los primeros ingredientes. Y desmaquillan realmente bien.


Después de limpiar mi piel por solo un euro, consigo hidratarla por cuatro euros con veinticinco céntimos. Si me lancé alegremente con las toallitas de Mercadona fue gracias a la recomendación de la blogger Tita Hellen, esta crema llegó a mi vida gracias a la youtuber Arroin80, que dice que es lo que se ponen en la cara cuando está imposible. Y mi cutis entra normalmente dentro de esa categoría, bonito pero difícil como una historia de amor.
Crema de noche Phytoaktiv de Ziaja: no he podido acceder a su lista de ingredientes ya que tiré la cajita, y en la red solo hablan de los buenos (un cóctel de vitaminas y provitaminas junto a un complejo calmante herbal). Si digo que me está resultando igual de eficaz que la emulsión de Biotherm a lo mejor pensáis que exagero..., pero a las fotos que voy publicando de mi rostro en Instagram y aquí os remito.

#yosinmaquillaje #nomakeup... excepto el labial

Es fresca, ligera y densa a la vez, blanquecina. Creo que se va en un suspiro, como el agua entre los dedos, por lo gustosa y fácil de aplicar que es. La estoy utilizando mañana y noche y no empacha ni se queda corta en ninguno de los dos momentos. Y la piel respira, las rojeces se diluyen. Un hallazgo barato, una estrella en mi tocador romano.


... y podría dejarlo aquí, como rutina muy muy básica, por solo cinco euros al mes. Pero un verdadero ritual de belleza no está completo si no protegemos el cutis de los rayos solares, y el sol romano en septiempre es aún bastante intenso. De esta bruma he hablado por activo y pasivo: Sensitive de garnier, casi ni se siente en la piel, es una caricia y se aplica en un abrir y cerra de ojos (mejor mantenerlos cerrados mientras tanto.) Ya he hablado de este producto aquí..., pero justamente un par de días antes de viajar encontré en las cajas registradoras de un supermercado de Logroño este tamaño ideal par el bolso... y para viajar en avión.
Garnier, Deliplús y Ziaja: tres marcas que no suelen gustarme, y que me han sorprendido y subyugado. Rutina facial barata, sí, pero apetecible y eficaz.

Life plankton de Biotherm vs crema antioxidante de La Chinata: qué y para quién

Tras todo un mes utilizando los mismos productos cosméticos, algunos de ellos acabados ya,  me siento con poder y potestad para hablaros de mi ritual de belleza en este verano que termina. Llegué a las tan ansiadas vacaciones con  la piel muy hidratada y el contorno de los ojos mejor que nunca gracias a la crema antioxidante de La Chinata, pero absolutamente invadida por una rojez pertinaz como la sequía franquista, que me recordaba tiempos antiguos,  causada por el estrés y el cansancio y que la mencionada crema no podía combatir.

Me habéis preguntado mi opinión sobre esta fantástica cremita de la Chinata y pienso exactamente eso: que es fabulosa si tienes la piel seca, mixta pero deshidratada, madura o con principio de madurez,  pero que un cutis sensible pedirá a gritos ingredientes que este tratamiento no posee, como son la camomila, el aloe vera, o la manteca de Carité.  Tengo comprobado que si no utilizo alguno de estos tres principios activos, las rojeces vuelven a gobernar mi vida.
Por eso, el primer día de vacaciones acudí a Sephora Logroño en busca del nuevo santo grial cosmético, que me habían probado cuando me maquillaron y del cual me enamoré con rotundidad: Life Plankton de Biotherm.


Con un precio que ya roza el lujo pero aún se mantiene razonable, cincuenta y nueve euros el frasco de cincuenta mililitros, y una lista de ingredientes que podría ser mejor pero que goza de muchas virtudes (la silicona se halla tras los buenos principios activos como la glicerina, el escualano y mi añorado karité),  este tratamiento me ha descubierto otro bálsamo de fierabrás para las pieles rojas, un cuarto principio activo o ingrediente que hay que tener en cuenta: la Niacidamina, una  vitamina que también en el terreno de la salud combate el colesterol, la diabetes, y se está estudiando su uso contra el Alzheimer. En terrenos tópicos, que son los que nos interesan, es altamente calmante y también trata el acné, la psoriasis y dizque la lepra. Ahí es nada.
El frasquito resulta hermoso y práctico, pues tiene un dispensador bastante eficaz. Cuando lo aplicas, parece una de esas lociones o emulsiones asiáticas: más gruesa que un suero y más ligera que una crema al uso.  Pero hidrata muchísimo la piel, admite capa sobre capa, y dejó mi rostro en solo una semana luminoso, calmado, casi limpio de rojez: 


Entonces, ¿ya no utilizaste la crema de La Chinata, Adaldrida?  Claro que sí, solo que le di un uso diferente, alternativo: ¡como contorno de ojos!  De veras, es el mejor que haya probado jamás. por su condición de crema natural no produce ninguna alergia, ni siquiera en mis ojitos sensiblones, prontos a la lagrima fácil. Y quizás por ese toque de crema ligeramente antiedad, algo espesa aunque se absorbe perfectamente, con principios activos antioxidantes, deja la zona luminosa y tersa, descongestionada, desinfla las líneas de expresión.  Es como un milagro, pero un milagro aplicado de forma diferente al que fue su primer destino. 

Los Terminados de Adaldrida: el fiasco de Essential´aroms y posibles alternatuvas

Resucito esta sección, y vuelvo a recontar mis tarros vacíos..., para decir que no me ha gustado nada mi ritual de belleza Harmony de Essential´aroms, que para una piel reactiva la primera impresión sí es la que cuenta, y que a duras penas he conseguido terminar con el serum, el limpiador y la crema de esta gama antes de que ellos acabasen conmigo.


El sérum no me disgusta tanto, consigue atenuar la rojez con eficacia aunque a la larga también resulta demasiado graso. La crema y el agua limpiadora y tónica convirtieron mi piel en un desierto, debido a ingredientes como el aceite esencial de naranja amarga  y a su textura cerúlea/aceitosa: no repetiré... ni harta de huesos de santo.

Y ahora se me plantea una duda existencial, una variante del eterno "¿qué me pongo?" que aqueja a algunas mujeres y que en mi caso también se resume en tres palabras cruciales: ¿qué crema compro? Porque en el caso de aguas micelares tengo varias favoritas (Isdin, Nuxe e incluso Garnier...), pero en cuanto a tratamientos hidratantes las alternativas cada vez son menores.



La Créme fraiche de Nuxe ya NO es una opción válida para mí. Tal y como advirtió una avisada comentarista, han reformulado esta otrora joya de farmacia, y ya ni el envase resulta lujoso (se rindieron a la baratura del puro plástico), ni la fórmula resulta cautivadora y respetuosa con la piel. Han aumentado las siliconas y menguado los buenos ingredientes. Y de verdad siento nostalgia infinita, canto un réquiem, mi corazón llora por dentro. Era mi crema de cabecera y ya no es ni sombra de lo que fue. Muy triste.




Otra posibilidad que siempre tenía, la de gastar tan solo ocho euros en las tiendas Sé Happy de Logroño comprando una buena crema natural y artesana, casi mística gracias a los poderes de la cerveza y su conjunción galáctica con las sales minerales de un balneario mítico..., ya no la tengo. Pure Czesch ha dejado de distribuir sus productos en España (llorad las damas, si Dios os vala...), por lo que tampoco se encuentra ya en suelo patrio el maravilloso Face night Elixir que yo utilizaba de día y de noche, sin control, para hidratar y calmar mi piel roja...

Mirad cómo se pasan algunas webs: ¡cobran el doble!

Porque ésa es otra cuestión: yo siempre he utilizado la misma crema por la mañana y por la noche, pero creo que ese chollo se me acabó: a punto de cumplir 39, veo que la piel me pide "mambo nocturno" (mambo cosmético, entendámonos), por lo que cremitas ligeras y suavizantes como la luminosa de equinácea de NatAura o la Toleriane 0% de La Roche Possay son una solución... pero sólo para el día.
Por lo pronto ya me compré mi cremita de NatAura, que por fórmula y textura (blanca y cremosa pero líquida y muy refrescante), ilumina y calma mi tez como si fuera el bálsamo de Fierabrás..., pero sé que tengo que encontrar algo para la noche. Hagan sus apuestas, señoras: la búsqueda ha comenzado.