¿Contorno de ojos natural? Descubre la cosmética artesanal Lara

Hace más de quince días disfrutamos en Logroño de unas fiestas que amo: las de San Bernabé.
Aún recuerdo mi primer San Bernabé, hace cinco años, de la mano de Myriam Ferreira, coordinadora del grado de Humanidades de la Universidad Internacional de La Rioja, que comenzaba ya a ser mi alma gemela y una de mis mejores amigas aquí: las fiestas tenían un sabor renacentistas que me hechizó desde el comienzo, había incluso un corral de comedias de cartón piedra en el casco antiguo donde se hacían representaciones y un columpio medieval de cartón-madera en forma de dragón: simplemente fascinante.

Mis dos productos Lara
En este tipo de fiestas de época abundan los mercadillos medievales y, en ellos, los puestos de jabones artesanos, que busco año tras año. En esta ocasión me llevé un pequeño susto al no hallar ninguno en la plaza del mercado, pero investigando un poco más llegué a la calle de la Cofradía del pez y me sumergí de lleno en el ambiente de la feria artesanal.
Aún así no encontré la ya tradicional caseta de Abilia martín pero sí descubrí la casa Lara, nombre de resabios literarios y nobles, como relato en mi nuevo vídeo blog en YouTube, donde también recojo el ambiente tan especial de la fiesta:



He tardado más de dos semanas en publicar esta crónica, mordiéndome las ganas porque deseaba ofreceros unas impresiones algo sólidas ya, fundamentadas en la rutina de al menos quince días. Ahora puedo decirlo ya, gritarlo a los cuatro vientos: no he encontrado nunca, jamás-en-la-vida, unos productos como estos. Nos hallamos ante la mejor crema de manos que he probado nunca, y el mejor contorno de ojos que, ídem de lienzo. Y el uno me costó ocho euros y el segundo, doce.

Bálsamo de manos Lara: 8 euros

El bálsamo de manos posee, efectivamente, una textura entre acuosa y oleosa, de emulsión campestre, y un aroma bastante "natural", donde el término no es alabanza sino lo contrario: muchos de los mejunjes que ofrecía la tienda olían muy bien (el contorno de ojos entre ellos), pero esto huele a mentol y medicamento, aunque sin duda no tan fuerte como mi amado aceite de árbol de té puro que mi madre ha calificado de "matarratas". Estoy acostumbrada a este tipo de olores medicinales en la piel y hasta me gustan porque me ofrecen la sensación de que "curan".
Y este producto cura. Compuesto en su mayoría por glicerina y romero, deja las cutículas perfectas, alivia rojeces corporales y en tiempo récord me ha dejado los codos como los de un bebé.

Sérum de contorno de ojos: 12 euros


El sérum de contorno de ojos también ofrece textura de bálsamo y huele a sorbete de limón campestre, a mojito en el campo. El aroma se queda sutil pero tozudamente prendido a tu ser, a tus manos que lo manipularon, al contorno de tus ojos. Es un olor que calma, que refresca, que nutre el alma, y como es absolutamente natural no irrita. Una tarde tras comer fui a lavarme las manos y descubrí que no olían a comida sino a este tarrito milagroso.
Sus ingredientes son aceite de salvia, aceite de camomila, aceite de lavanda y aceite de orégano, junto con una ración pequeña pero justa y necesaria de química.
Me tiene cautivada este contorno de ojos. Hidrata como ninguno y no, no me ha borrado mis dichosas dos líneas de expresión, pero las ha atenuado, como veréis en la comparación entre estas dos capturas de pantalla:

Hace dos meses... y ahora

La imagen en la que aparezco con pendientes de circonita de Parfois pertenece al vídeo "Un día cualquiera... de dos a tres", grabado hace dos meses. La siguiente es una instantánea de un nuevo vídeo que he grabado hoy y que veréis dentro de una semana, espero. Juzgad vosotras la diferencia: a mí me parece que las arruguitas están atenuadas.
Me fascina encontrar joyas así en un ambiente familiar de diversión y fiesta. Aquí podéis encontrar la marca, que por cierto procede de Alicante. To be continued...

Mi rituaI de belleza integral: I ❤️ Nuxe… y más (VLOG 4)

Nuxe gobierna mi tocador, la peluquería Mishea de Logroño se ha adueñado de mi cabeza y el herbolario CataNatura, también de Logroño, se ha hecho con la llave de mi despensa en estos últimos tiempos: son las tres conclusiones que saco al reflexionar en profundidad sobre mis rutinas de bellezas diarias. Un ritual que va mucho más allá de la sombra con la que visto mis ojos, que últimamente no es una sino dos, como sabremos más adelante...

Mi cuarto de baño por la mañana

La belleza recorre nuestra vida de lunes a domingo, en cada pequeño gesto, para latir en nuestro cansancio y fundirse en nuestro descanso.
Así, cuando me relajo en el spa de Lobete estoy embelleciéndome, pero también cuando "sudo la camiseta" en la cinta de correr del mismo centro deportivo. Cuando maquillo mis ojos, pero también cuando dejo que Myriam de Mishea moldee mis cabellos con sus manos prodigiosas. Cuando elijo una máscara de pestañas de Nars, pero también cuando elijo mandarinas de Valencia para picar entre horas. También, por qué no, cuando elijo chuches bío en "mi súper ecológico". Cuando entro en la perfumería Muro en busca de la Creme fraiche de Nuxe, pero también cuando entro en una iglesia románica en busca de paz, con la música clásica de fondo y la lamparilla del Sagrario tililando misteriosamente...  Todo en nuestra vida es y puede ser Belleza.

Por eso en este post voy a relatar sólo una parte de mi ritual diario: en el vídeo que dejo al final de la entrada encontraréis la secuencia completa.

The Body Shop & Nuxe

He probado mil aguas micelares y otras tantas cremas hidratantes para piel sensible (I've sailed a thousand ships, diría Madonna), pero Nuxe es el lugar al que siempre regreso, algo así como un hogar para mi piel. Me despierto rociando mi piel con la gozosísima agua micelar de esta firma de parafarmacia francesa, a base de agua de rosas, y luego aplico la famosa Creme Fraiche, que aporta hidratación, nutrición y suavidad a mi cutis sin saturarlo.  Amo esta combinación de productos, y en mi última visita a la perfumería Muro encontré un set de oferta en el que te vendían la talla de viaje del agua y la crema en tamaño normal por el mismo precio de la crema sola, es decir, veintinueve euros.
Por la noche mi ritual gira en torno a ambos productos de nuevo, pero como en sinfonía coral se unen otros productos, enriqueciendo la rutina.

Contorno de ojos con células de clementina Bio Beauté by Nuxe

Un par de días a la semana exfolio mi piel con el exfoliante a los frutos rojos que me regaló Cosuki Naru: es de Bio Beauté, la firma ecológica de Nuxe, y es una oda a la delicadeza con aroma a mermelada de la abuela y sensación de limpieza absoluta.  Antes del agua micelar aplico manteca de  desmaquillado  de The Body Shop, sólo en los párpados y en zonas del rostro donde haya un maquillaje más potente. Una vez limpio el rostro, lo pulso con un par de gotas de mi aceite a la camomila, elaborado por mí, a modo de sérum. Y tras la sin par crema fresca... ¡contorno de ojos!
Mi último hallazgo, la niña de mis ojos (nunca mejor dicho) es este contorno de Bio Beauté by Nuxe que me costó dieciséis euros en la perfumería Muro. Posee el sello Ecocert, es respetuoso con esa delicada zona, pero sobre todo te hace sentir un océano de hidratación fresca en ella, atenuando finas líneas de expresión. Ningún contorno había logrado tanto en tan poco tiempo: no es que desaparezcan las líneas, es que parecen rellenarse, descongestionarse, descansar al fin.

Pareja estupenda en días de mucha prisa

...Y, como en la mayoría de las mañanas nos toca correr (también la velocidad guarda su belleza escondida), he llevado al cuarto de baño estos dos tarritos para lograr en cinco segundos un maquillaje limpio y profundo "de última hora": con extender la sombra en crema In and on bronze de Maybelline por todo el párpado móvil y la cuenca, y aplicar luego encima un toque de sombra el polvo YDK de Urban Decay, peinar las cejas y aplicar máscara de pestañas Audacious, un toque de maquillaje solar de Be+ y colorete melocotón de Essence, ¡estoy lista para presentar batalla!

Look diario

... Aunque, por mucho que luchemos por amar nuestra realidad más cotidiana, ésa que va de lunes a viernes..., no hay nada como una mañana de sábado, ¿verdad? Por eso comparto aquí con vosotras mi nuevo Vlog donde muestro un sábado más repleto de belleza, la que reparten a manos llenas las personas que encuentro en mi ciudad.



Bricolaje cosmético: Aceite facial de belleza y aceite corporal "By Adaldrida"

Hace mucho, mucho tiempo... hombre, me ha quedado una introducción al estilo de los comienzos de un cuento de hadas, con esas palabras rituales de las que hablaba Elena Fortún....
Una compañera de UNIR me regaló un frasco (de los de mermeladas Hero) repleto de flores de manzanilla recién recogida del monte. Maravilla de las maravillas con la que hice un tónico, grabé el proceso de elaboración y ése fue el primer vídeo de mi canal de Youtube.
Durante el verano compré en el corte inglés de Bilbao un bote hermoso de aceite de almendras dulces, y hace un mes, en una de esas inspiradoras mañanas de domingo, de lectura en la cama y luego misa y vermú, me dije: "estaría bien fabricar un aceite facial que sea un auténtico elixir de belleza..."

Aceite facial a la camomila "By Adaldrida"
Aceite corporal a la mandarina "By Adaldrida"

Y ya que estábamos, y me quedaba aún mucho aceite, me lancé alegremente a la piscina de los extractos aromáticos por el proceso de maceración.
Tenía el líquido elemento y tenía el "perfume" ideal para aderezarlo: ¡mandarinas! Porque en invierno me obsesiono con esta fruta: me gusta desayunarlas, tomarlas como postre y sobre todo comerlas a media mañana junto a una taza de té. Dejan en mis manos un aroma embriagador que me evoca la época dorada en la que usaba el perfume Acqua Allegoria Mandarin & Basilic de Guerlain. Y de repente, en aquella mañana, después de preparar la manzanilla con el aceite en un vaso medidor, me pregunté, "si pongo una de estas mondas de mandarina a macerar en  otro vaso de aceite, ¿acabará impregnándose de su aroma?"

El proceso...

Ahora puedo responderos que sí, lo hace, pero el tiempo de maceración debe ser largo. He tenido tres largas semanas, en un lugar "fresco y seco, apartado de la luz solar", sendos recipientes de cristal tapados con un paño: en uno había cuatrocientos mililitros de aceite de almendras dulces Marnys con la piel de una mandarina dentro, y en otro había doscientos mililitros de ese mismo aceite con más o menos el mismo peso (doscientos gramos) de flores de manzanilla flotando en él.
El resultado son dos aceites de belleza exquisitos. Una de las propiedades que más ha llamado la atención es el aroma tan conseguido (y absolutamente natural) que desprenden ambos, y la otra, lo luminosos que son, parecen haber atrapado el sol en su interior:

Ambos aceites

Pasemos a describir el olor y las propiedades del elixir facial a la camomila.
Lo enriquecí con una ampollita de vitamina E y con cuatro gotas de aceite de árbol de té, y he estado probándolo en mi piel durante toda una semana como sérum o debería decir como crema de noche, porque no me aplicaba nada más.También lo aplicaba en el contorno de los ojos, tecleando con el dedo como se dice y se cuenta que se debe hacer, y veo las mismas mejoras y el mismo nivel de hidratación que con mi contorno de La Roche Posay. En cuanto al resto de la piel, la deja muy suave, profundamente hidratada y como "sana", es una delicia, y a mí no me ha dado nada de grasa: y eso que mi cutis reacciona mal al exceso de aceite, pero el de almendras dulces es un auténtico bálsamo (de Fierabrás).
Y estoy enamorada del aroma que desprende: huele a campo, a excursión al monte, a naturaleza embotellada. Para que os hagáis una idea, el aceite de árbol de té que a mí me fascina tien un olor penetrante, mentolado y como a químico se quejaba mi tía una vez, y siempre que lo he añadido a alguna crema ha predominado... pues en este precioso aceite multi todo se ha diluido, apenas se puede apreciar. Creo que el acierto ha consistido en usar tantísima flor de manzanilla.

El proceso

Por último, el aceite a la mandarina me ha sorprendido. Confieso que cuando llevaba macerando una semana me pudo la curiosidad y decidí "probarlo": no olía a absolutamente nada y pensé, "estoy haciendo el tonto", pero aún así lo dejé en su sitio para cumplir el ritual de las tres semanas. Lo he estado utilizando durante esta semana calentándolo un poco en el microondas y masajeando luego con él los codos y las manos, deja las cutículas geniales.
Pero lo mejor es el olor. La cáscara de mandarina ha hecho bien su trabajo y le ha traspasado al aceite un aroma cítrico y a la vez dulce, como de caramelo de naranja, absolutamente natural.

Ambos tarros

Como el aceite de almendras dulces de por sí huele neutro, no interfiere con las notas cítricas, todo lo más le aporta un toque a limpio, como de sábanas recién planchadas. Os muestro el vídeo que he subido a YouTube hablando un poco más de este nuevo experimento:



Estoy francamente contenta con mis dos nuevos bricolajes cosméticos. Siguen si alcanzar la categoría de formulación porque no he comprado aún la balanza, las bandas de PH, el Cosgard..., pero si con mis anteriores intentos de cosmética casera me quedaba siempre un poco chafada, no dudaría en regalar a mis seres queridos una botellita de cualquiera de estos preciosos elixires.

Por menos de diez euros… maquillaje de Benecos, naturaleza convertida en arte

Una vez escuché una ingeniosa pregunta para saber de forma discreta si alguien se había teñido o no el pelo: "qué color tan bonito, ¿es naturaleza o es arte?" Con la piel podría ocurrir lo mismo, ya que en muchas ocasiones cuando me han dicho eso de "qué bonito cutis tienes" me he sentido en la obligación de aclarar "de todas formas, voy maquillada"... Es decir, llevo en la cara una capa más o menos (esperamos que menos) gruesa de silicona, glicerina, dióxido de titanio etcétera, etcétera, etcétera.
Pero, ¿y si el arte de maquillarse pudiera ser enteramente natural?


Benecos en mi tocador

Encontré un reducido pero aceptable mostrador de la firma ecológica Benecos en el local de CataNatura que han abierto en la Gran Vía de Logroño, justo al lado de mi oficina: ahora trabajo entre un Sephora y un herbolario enorme que vende todo el repertorio de Weleda, Dr. Hauschka, Essential´aroms y mil marcas igual de apetecible, que Dios nos coja confesados.

Y en mi primera incursión en esta marca alemana de precios razonables encontré una base de maquillaje cuya formulación contiene cera de jojoba y manteca de karité (casi) como primer y segundo ingredientes en la lista, y que además sólo cuesta diez euros.
Llevo varios días utilizándola y sólo puedo hablar maravillas del producto. Me ha conquistado.

Abres el tubo y ¡sorpresa!

Viene en un práctico tubo de color cromado con el logo de la casa y alguna información en alemán (eso sí, los ingredientes y la confirmación de que no testan en animales debes buscarlos en su página web), y cuando giras por vez primera su tapón a rosca entiendes por qué Benecos cuenta con el prestigioso certificado BDIH: te encuentras el envase ¡sellado! Creo que es la primera vez en mi vida que tropiezo con semejante celo por la higiene cosmética en un sencillo tubo de maquillaje.
Lo segundo que sorprende es el aroma, completamente natural, a hierbas pero sin resultar empachoso. Y, después, lo fina que es la textura y lo claro que es el tono Nude, el mío, y por fin un color claro de veras pero no pálido ni porcelánico al carecer de subtonos rosados.

Así queda en la piel

El acabado es cremoso, fresco y muy natural. Más satinado que jugoso, regala mucha luz a la tez. La fórmula es hidratante, cómo no con semejantes principios activos... pero la ausencia de siliconas se nota. Este maquillaje no se comporta como un suave vestidito, no resbala con voluptuosidad sobre la piel. Hay que ayudarle un poco, en mi caso he elegido una brocha dúofibra ligeramente humedecida y eso fue suficiente para no dejar "rodales" en la piel, pero es verdad que este maquillaje seca muy pronto por lo que hay que trabajarlo con rapidez.
La parte positiva es que, una vez aplicada, la base se asienta en el rostro, se acomoda, respira y ayuda a respirara la piel, no la notas en todo el día pero no abandona, y al final de la jornada la puedes retirar con la mitad del tiempo y del esfuerzo a los que nos tienen acostumbrados los maquillajes comerciales.



Compré también dos barras de labios, por 7,95 euros cada una. Me llevé el tono "Peach" que pese a su nombre es un beige amelocotonado luminoso para regalar a una de mis tías en su cumpleaños, y el tono "Pink honey" para mí: es el que llevo puesto en la foto y después del Organza de L´Oreal parís es el nude más bonito que he tenido en mi vida, precisamente por ese matiz miel que posee.

Todo esto y más lo cuento también en mi último vídeo de YouTube. Con esta base de maquillaje y con este labial color miel rosada, ¡la naturaleza ha adquirido rango artístico en nuestra piel!