Celebrando mi sexenio con Sisley: Phyto Lip & Eyes Twist

 Quiero describir aquí un auténtico, apoteósico homenaje que me concedí para celebrar una gran alegría en mi vida profesional: ¡me han otorgado mi primer sexenio de investigación! Honor que reconoce una agencia estatal y externa, y que supone un escalón muy importante dentro de la vida académica, pues ya podría dirigir tesis y también evaluarlas como miembro de un tribunal, además de una ligera modificación del sueldo que nunca viene mal tampoco.

Ni corta ni perezosa, acudí a mi perfumería amiga, Sephora, para conmemorar tan inolvidable fecha como se debe. En estos almacenes ha aterrizado la firma de ultra lujo Sisley y, cuando fui a comprar mi modesto tarrito de aceite de coco, ya caí rendida ante sus encantos, pero los precios me parecieron como suele suceder prohibitivos para darme un capricho sin más ni más.
Y más turulata me quedé, cuando una de las dependientas sacó un preciosísimo neceser de mariposas, y yo me dije entre mí: "¡quiero que sea mío!" Hacía mucho tiempo que no sufría un ataque de amor furioso como este, pero pensaba que para que te lo dieran debías comprar tratamiento, o algo realmente prohibitivo para mí. Carlota me sacó de mi error, y ahora por la compra de una sombra de ojos en lápiz y un jumbo para los labios, disfrutaré de esta joyita "per secula seculorum".

A todo esto el susodicho neceser, que protagonizará algún post en un futuro inmediato, no venía vacío, sino repleto de tallas de viaje, que me dan un poco de pereza porque no deseo aficionarme a tratamientos que luego no me voy a poder costear. Así que llamadme tonta, (hobbit pija y tonta), o simplemente fetichista o loca de las bolsitas de pinturas coquetas pero el envoltorio era mi objetivo.

Y los dos nuevos objetos de mis desvelos cosméticos son dos utensilios que van a ser muy muy muy útiles en mi tocador: se trata de la gama Phyto Twist, una línea más fresca y como dirigida a un público más joven, pero rodeada del mismo glamour y con un alto precio también. Por una parte está el Phyto eye twist, un "jumbo" para colorear párpados y dar profundidad a los ojos de una forma rápida, fácil y muy duradera. Este artilugio cuesta treinta y siete euros y no se me habría ocurrido comprarlo si no hubieran reparado mis ojos en el tono dos: el color humo dorado que yo estaba buscando desde hace tiempo, lo que logré con la llorada sombra Diamond Lil de Stila pero con más destello, y aunque incuestionablemente más caro, más rápido y accesible también.

Para dar vida a los labios, Sisley cuenta con estos apetecibles jumbos con estampado de zebra, pero que a nadie engañe su supuesto desenfado: nada más rozar el producto te das cuenta de su gran calidad, y compruebas con infinito alivio que el capuchón no va a deslizarse como ocurre en otros enseres de más bajo precio. Una vez más, si no hubiera encontrado un tono que me gustara de veras, no habría desembolsado los treinta y siete euros que cuesta tal capricho. Pero fue descubrir el tono trece, y recordar cuánto amo en verano el color piruleta, o rojo labio: un tono encarnado pero traslúcido, como de niña buena que lame un Chupa Chups. El año pasado conseguí el famoso Medieval de Lipstick Queen, que luego dejé olvidado en la casa de mis padres en Sevilla porque la duración del supuesto mito deja mucho que desear. En cambio con este lápiz cremoso, efecto bálsamo pero también tinte, tus labios quedan coloreados durante mucho, mucho, mucho tiempo...



No voy a decir, (porque no me pega nada), aquella para mí mentira de una imagen vale más que mil palabras..., pero es cierto que las acompaña muy bien, por lo que aquí tenéis mis labios y mis párpados teñidos con el lujo de Sisley, que a mí me costó un poco menos porque tenía un vale del veinte por ciento de descuento. En las mejillas llevo la que creo va a ser mi pareja veraniega más triunfadora: polvos de sol Vol 1 Honey de IDC color más iluminador Hot Sand de Nars.