Extra Mat Foundation y Extra Lipstick de Deborah Milano: Yo también

Deborah Milano es una de esas firmas que con su buen hacer han logrado un hueco en la agenda de las ahora llamadas "influencers"..., y que yo considero una marca "de toda la vida", término mucho más castizo y a veces más prometedor.
Su base de maquillaje Colour Copy fue una de las primeras que utilicé y repetí con devoción, durante muchos años. Y su colorete melocotón mate fue uno de mis primeros hallazgos adolescentes. Y gracias a ella descubrí el bálsamo hidratante de labios con color. Y...

Filtro Clarendon de IG. Resto de fotos, #nofilter

La fiebre de sus nuevos lanzamientos, las novedades otoñales, me pilló en Roma..., y al ser una casa italiana pensé que no me costaría encontrarlos: ¡estaba muy equivocada! Al final, casi cuando iba a volver a España, di con una perfumería del Corso llamada La Gardenia que ofrecía un generoso mueble expositor de esta marca..., y pude hacerme con la base de maquillaje Extra Mat y con uno de los nuevos lápices labiales Extra Lipstick.
Las bases fluidas son uno de los puntos fuertes de Deborah. Recuerdo con especial cariño la Colour Copy, con sentimientos encontrados las famosa y reciente Care Foundation... y con admiración la de la gama Fórmula Pura que me regaló Gadirroja, que terminé y que merece un monumento.

Rescatado de mi Stories, hoy

Reconozco que me llevé un tarro por el puro placer de probarla, pura curiosidad de bloguera, porque también me llevé otra con cero por ciento de siliconas y parabenos que pensé que me iría mucho mejor. La razón de tanta compra de fondos fluidos es que se me ha terminado mi adorado Toleriane Teint de La Roche Posay, y he de reconocer que con las bases soy muy exigente porque me siento muy a gusto con la mía de siempre. Por eso la he mirado con lupa: he estado durante cinco días probándola..., y ya os puedo ofrecer primeras impresiones.
Me la imaginaba gruesa y acartonada, del estilo de la Color Stay de Revlon, ¡falso! Resulta mate en el sentido de que controla los brillos producidos por el sudor..., pero en ningún otro sentido. Las imágenes hablan por sí solas:

Primera foto a mi vuelta a Logroño

Fueron tomadas unas tres horas después de maquillarme, con mano muy ligera (una capa fina) aplicada con Beauty blender, y eso basta. Por ejemplo si os fijáis en las aletas de la nariz alguien un poco exigente diría que necesito un retoque, pero lo cierto es que mi primer día en La Rioja ha sido frío y acababa de hacer una con tan escaso glamour como sonarme la nariz, así que creo que la base respondió con casi perfección.
Lo que me importa reseñar es que pese a que desconozco los ingredientes y temo lo peor, en cinco días no ha saturado mi piel, que cubre cualquier defecto sin parecer una máscara..., y que realmente es a prueba de humedad (y de nervios, maletas, equipaje, lágrimas derramadas al despedirme de mi apartamento en Roma...

número siete

Uf, demasiada intensidad en un post que está resultando al más puro egoblogger. Cambiemos de tercio y hablemos del labial. Parece más un lápiz que una barra, se ha escrito mucho sobre la esponja que incorpora para difuminar, efecto que a mí me deja fría. Lo que me rinde por completo es su textura, duración y color, impresionante color:
Fui directa a probar el número siete porque había leído en la reseña de Miss Potingues que se trataba de un rojo fresón, y no solo es mi matiz de rouge favorito sino que sé que Deborah borda este color: no me equivocaba.

En Campo di fiori, último selfie romano

Las fanáticas del mate dirán que no loes en absoluto: yo en una textura mate busco ausencia de brillos "de cabaret" y duración, y ambas premisas las cumple con un plus de comodidad que nunca aportarán los labiales mates. Esta barra de labios dura la vida sobre los míos. Y se va como debe hacerlo: de golpe, con dignidad y sin dejar parches.
El tono es alegre, joven, rojo pero sin estridencias. Puedes llevarlo a diario. Puedes volver a casa con él puesto, estrenándolo, y tus padres te miran a la cara y no dicen con tono plañidero "uy, qué rojo" (frase mítica ya en mi casa, donde no gusta mucho este color). No: te contemplan, sonríen y comentan: qué bien te ha sentado tu penúltimo paseo por Roma...