Life plankton de Biotherm vs crema antioxidante de La Chinata: qué y para quién

Tras todo un mes utilizando los mismos productos cosméticos, algunos de ellos acabados ya,  me siento con poder y potestad para hablaros de mi ritual de belleza en este verano que termina. Llegué a las tan ansiadas vacaciones con  la piel muy hidratada y el contorno de los ojos mejor que nunca gracias a la crema antioxidante de La Chinata, pero absolutamente invadida por una rojez pertinaz como la sequía franquista, que me recordaba tiempos antiguos,  causada por el estrés y el cansancio y que la mencionada crema no podía combatir.

Me habéis preguntado mi opinión sobre esta fantástica cremita de la Chinata y pienso exactamente eso: que es fabulosa si tienes la piel seca, mixta pero deshidratada, madura o con principio de madurez,  pero que un cutis sensible pedirá a gritos ingredientes que este tratamiento no posee, como son la camomila, el aloe vera, o la manteca de Carité.  Tengo comprobado que si no utilizo alguno de estos tres principios activos, las rojeces vuelven a gobernar mi vida.
Por eso, el primer día de vacaciones acudí a Sephora Logroño en busca del nuevo santo grial cosmético, que me habían probado cuando me maquillaron y del cual me enamoré con rotundidad: Life Plankton de Biotherm.


Con un precio que ya roza el lujo pero aún se mantiene razonable, cincuenta y nueve euros el frasco de cincuenta mililitros, y una lista de ingredientes que podría ser mejor pero que goza de muchas virtudes (la silicona se halla tras los buenos principios activos como la glicerina, el escualano y mi añorado karité),  este tratamiento me ha descubierto otro bálsamo de fierabrás para las pieles rojas, un cuarto principio activo o ingrediente que hay que tener en cuenta: la Niacidamina, una  vitamina que también en el terreno de la salud combate el colesterol, la diabetes, y se está estudiando su uso contra el Alzheimer. En terrenos tópicos, que son los que nos interesan, es altamente calmante y también trata el acné, la psoriasis y dizque la lepra. Ahí es nada.
El frasquito resulta hermoso y práctico, pues tiene un dispensador bastante eficaz. Cuando lo aplicas, parece una de esas lociones o emulsiones asiáticas: más gruesa que un suero y más ligera que una crema al uso.  Pero hidrata muchísimo la piel, admite capa sobre capa, y dejó mi rostro en solo una semana luminoso, calmado, casi limpio de rojez: 


Entonces, ¿ya no utilizaste la crema de La Chinata, Adaldrida?  Claro que sí, solo que le di un uso diferente, alternativo: ¡como contorno de ojos!  De veras, es el mejor que haya probado jamás. por su condición de crema natural no produce ninguna alergia, ni siquiera en mis ojitos sensiblones, prontos a la lagrima fácil. Y quizás por ese toque de crema ligeramente antiedad, algo espesa aunque se absorbe perfectamente, con principios activos antioxidantes, deja la zona luminosa y tersa, descongestionada, desinfla las líneas de expresión.  Es como un milagro, pero un milagro aplicado de forma diferente al que fue su primer destino.