Mi neceser de verano- Maquillaje en polvo Weightless Perfection de Kiko

A estas alturas del año debo despedirme de la base  de maquillaje líquida, no sin pena porque un acabado lo que se dice pulido y radiante sólo de consigue con esos fondos fluidos que, por desgracia, con el buen tiempo empiezan a pesar y a derretirse en la piel, un horror, y se hace necesario inaugurar el neceser de verano.


En mi caso, el maquillaje veraniego suele tener dos claros protagonistas: Uno, este neceser color azul piscina de polipiel imitando gotas de agua que no me puede gustar más, y que es de Sephora Vintage (es decir, de Sephora de hace ya unos años). Es más amplio de lo que tengo ya por costumbre  pero en verano vuelven los bolsos XL, y no se mancha nunca, ni siquiera el interior de tela naranja suele ensuciarse. Un misterio. Un milagro.
Y el segundo protagonista de la temporada suele ser el maquillaje solar de Shiseido, la polvera azul piscina que este año me ha pillado tacaña, y he decidido sustituirla por la polvera futurista de Kiko Milano:


Aún está en periodo de prueba y no sé si cuando cobre acabaré reponiendo lo de siempre, valor seguro, pero de pronto treinta y cinco euros me han parecido muchos euros. Estuve en Primor en un momento de debilidad, y vi que la vendían a veintiséis, pero cuando iba a adquirirla mis entrañas se rebelaron, y me dije "¿en serio, Rocío? ¿De veras tus principios cuestan sólo nueve euros? Qué triste. Estos nueve euros que tú ahorras quitándote de la comida del lunes y trayendo tupper de casa, son los nueve euros que destruyeron puestos de trabajo y cerraron negocios.".

Aclaro que no tengo nada contra Primor como cadena, traen marcas exóticas y esa parte de creatividad se la alabo, y en grandes ciudades hacen bien porque han espabilado a otras grandes superficies..., pero en una ciudad como Logroño han destruido a Beautik y Bodybell está así tente mientras cobro (o no cobro, que es lo malo).


Así que estoy probando esta polverita de Kiko, cuadrada y elegante cromada en negro, compacta y coqueta, que cuesta solo trece euros y que estrené ayer con esta fotografía.

Primeras impresiones: no huele a nada, contiene el oneroso dimethicone pero en un buen lugar (al igual que la polvera azul piscina, nada nuevo bajo el sol y además la silicona en polvo me resulta más volátil que en crema). El resto de la fórmula es muy respetuoso al carecer de parabenos, alcoholes, petrolatos o fragancias. Deja un acabado natural muy bonito y cubriente si insistes un poco.
Lo que no hay que hacer: utilizar la esponja que viene en un compartimento muy cuco, es puro látex que no resbala bien sobre la piel y es tan irritante como la silicona misma. Y aunque dice wet & dry mejor será no mojarla, se forma una masilla sospechosa y más oclusiva, lo mejor es ir capa sobre capa con una borla de algodón.


A mayor espacio, mayor cantidad de producto, así que la crónica de hoy es jugosa. En la imagen llevo puestos los otros dos grandes favoritos de mi neceser de verano:
- El tono Peach Fizz de los labiales KissKiss La creme de Guerlain, melocotón pop y cremoso, es la mejor barra de labios del mundo aunque también llevo en el neceser el mítico labial Dolce vita de Nars que es mi segundo labial favorito y el rojo de mi vida, Strawberry kissed de los Lip Cream stain de Sephora, y...
- El Múltiple de Nars en el tono Orgasm que aporta a las mejillas un  halo arrebatador, melocotón rosado con chispa dorada como el colorete del mismo nombre, pero con un extra de jugosidad maravilloso y aún así un acabado en polvo y una textura más bien seca que no daña la piel. Lo tiene todo.


También llevo el múltiple de Nyx, en el tono Coralicious, que me compré con Lucía y me encanta porque es pura vitamina, deja un aura melocotón mucho más pop, menos dulce y nada sonrosada, y también es muy luminoso. Y cuesta siete euros en vez de cuarenta.
El último colorete que llevo es mi novedad de Becca, el Blush Copper que pronto reseñaré, y para aplicarlo una brocha en tamaño viaje de Clinique del año de la polka, mirad lo que os digo que puede ser de mi adolescencia cuando Clinique era el rey de todos mis fetiches cosméticos y no ha perdido ni un solo pelo.
El apartado párpados no se ha dejado ver en las imágenes, pero llevo dos Longlastings de Kiko en tono topo, uno brillante y aciruelado y otro mate y antracita. Sí aparece en las fotografías el extremo de la máscara de pestañas en talla de viaje Roller Lash de Benefit que me regaló Myriam de Beautik: me chifla para usar en el día a día, ya sabéis: ¡lo cotidiano deslumbra!