Outfit & Dieta creativa: capazo Navy… y desayunos BM con fruta y miel

Estoy mala, cofcof, con faringitis. Me han dado la baja y me han recetado cuatro días de silencio. Así que ando en casa, leyendo, viendo pelis, corrigiendo trabajos de mis alumnos al ordenador y... ¡escribiendo un post!

#NoFilter, las demás fotos tiene filtro Lark o Clarendon

Y hoy me apetecía hablaros de complementos de verano, de esos que utilizamos en excursiones a la piscina o playa y que invaden el asfalto en un deseo descarado de vacaciones. Llegan estos calores (¡anatema sit, no volveré a pronuncia la palabra maldita!), y lo que me apetece siempre es un capazo de mimbre.
Pero me resisto porque las dos ocasiones en las que he caído han terminado destrenzados por excesivo peso, así que este año he decidido apuntarme a la misma idea pero en tela y en un estampado que me arrebata: navy o marinero.


Aunque en la imagen aparezca abierto, tiene cremallera (¡hurra!) y hasta un bolsillito con el mismo coqueto estampado para guardar las llaves.

Lo he comprado en una tienda de la Gran Vía de Logroño, cerca de Sephora, que se llama 4x4 woman y que ignoro si es una cadena o tienda local. Me encanta su estilo limpio, diáfano, y la dependienta también me encanta y es fácil y lógico porque efectivamente es un encanto: cuando le pedí que me hiciera una foto (llevaba al comprarlo un vestido mexicano de 100% México y pensé que ambos estilos casaban muy bien, amén de mis gafas de pasta azul noche que combinaban con las rayas marineras), ¡me propuso añadir al outfit un sombrero!


Sombrero como de la casa de la pradera que costaba 12,90 euros como el bolso y que se quedó prendido en mi libro de deseos. Lo que me llevé puesto fue el capazo, y alguna lectora avisada preguntará, ¿y este bolso no temes cargarlo y que se te rompa?
Voy a intentar ser comedida pero en este caso, si se produce un cataclismo lo que reventarán son las costuras y eso se puede arreglar. Adoro por cierto el asa de nudo marinero, pero conozco un sitio en Logroño que también me las podría sustituir. En cambio, si se abre un boquete en un bolso de paja no hay mago que te lo restituya.


Me doy cuenta de que en estas entradas sobre comida sana y creativa os hablo de almuerzos y no de desayunos. En cambio mi perfil de IG está lleno de fotos monosas de mis desayunos de fin de semana desde que compré esta bandeja de estrella por tres euritos en Sé happy, tienda que ya tiene web y justo en su página de inicio aparece la susodicha.
Por cierto que no me patrocinan ni Sé happy, ni 4x4 ni los supermercados BM, de los que paso a hablar.
Cadena navarra que aterrizó en la céntrica avenida República Argentina de la ciudad en la que vivo... y me alegró esa misma vida. Tiene una calidad increíble, su fruta es como de huerta, y te la trocean y envasan ante tus ojos. La fruta fresca troceada era un lujo como de desayuno de buen hotel que ahora tengo a mano, aunque las cerezas, que son mi nuevo vicio, no hay que partirla pero agradezco que me la introduzcan en cajitas individuales en el acto. Las acompaño en mis desayunos con galletas de avena o una barrita como las de Aldi, (hidratos de carbono venid a mí que las primeras horas del día son vuestro momento), y ahora con un súper alimento para cuidarme.


El sábado bajé buscando miel de la buena para mi garganta... no jarabe de glucosa con sabor a miel en un frasco anti goteo, no: miel de la de verdad, artesana. Sé por experiencia que en pueblos vascos y navarros hay tradición de buena miel y no me equivocaba: seis euros pedían por ese tarro que me va a durar la vida (la tomo a razón de una cucharada de postre por comida, que la glucemia no es ninguna broma). De primeras me pareció caro, estos supermercados son más caros que otros pero la calidad se nota... Luego, al paladear la primera cucharada, me maravillé y me pregunté qué pedirían en cualquier tienda de delicattessen, en cualquier herbolario, qué pide cualquier criador de abejas como mi tío... por ahí le anda.
A ser feliz, leyendo, desayunando miel, trabajando a la sombra, admirando mi capazo Navy..., ¡y todo ello en silencio!