Outfit & dieta creativa: mi gabardina de Zara y grasa cardiosaludable

Mayo es un mes muy traicionero, porque no hay más remedio que sacar la ropa de la nueva estación..., fuente perenne de disgustos si en invierno te estancaste un poquito con la dieta. Afortunadamente,  no hubo que lamentar daños en el caso de esta gabardina de Zara, que volví a estrenar el pasado fin de semana y ¡sorpresa!, me sentaba como un guante.
Yo no suelo comprar en Zara porque las tallas me parecen algo raquíticas, no tanto como las del Mango de mi adolescencia, pero lo suficiente como para hacerte llorar en los probadores...

Pero hace un par de años mi madre me regaló esta preciosa gabardina color fresa, no recuerdo si fue herencia o compra directamente para mí, el asunto es que a mi madre le chiflaba y yo la aborrecí nada más intentar metérmela: "ni con calzador" me cerraba, me estallaban las sisas..., un horror.
Pero en estos dos años, poco a poco y con altibajos, momentos de esperanza y desesperanza, de fuerza y debilidad, mi cuerpo y mi vida han cambiado..., y ahora la gabardina me entra, me sienta bien y hasta me cierra, aunque cerrada aún tira un poco por lo que prefiero llevarla "en un estudiado descuido" como suelen decir en mi casa.
Lo combino con un jersey de punto ligero azul que os enseñaré en otra entrega de esta saga, y con mis zapatos dorados de la marca Encor que me compré en una zapatería árabe de Logroño, Calzados Lami, por quince euros dos pares.


Y,  aprovechando que he regresado al deporte, (moderado, camino media hora todos los días a una velocidad de cuatro con siete kilómetros por hora),  decidí volver también a la dieta creativa, platos con relativas pocas calorías y mucho color para motivarme.

Uno de mis favoritos es este combo de tomate maduro con salmón y huevo jugoso. El huevo es mi proteína favorita y además ahora parece no tener tanto colesterol como decían en mi infancia, claro que comparado con un bollo industrial cualquier cosa posee poco colesterol. Venciendo mi temor al fuego decidí hacer un huevo duro, hirviéndolo en agua pero tardé menos minutos de lo aconsejado, por lo que quedó así, jugoso, con la yema floja como a mí me gusta. La mezcla con tomate natural crudo de buena calidad es pura delicia.
 El toque de energía y contundencia al plato lo aporta el salmón, que a mí me gusta marinado y he descubierto que en grandes superficies como Carrefour  lo venden en bloque tipo maki. Lo corto en dados y ¡a disfrutar!


Otra forma de disfrutar del salmón  es rellenar con él unos aguacates maduros, el aguacate como el salmón poseen grasa cardio saludable, de la que también es necesaria, de la que es buena y no hay que demonizar.  Al ser grasa el aguacate no necesita ningún aliño aparte, ni siquiera pongo sal porque el salmón ya es sabroso en sí: sencillamente los relleno con los trocitos de salmón marinado y luego arreglo una guarnición de zanahorias baby.
Y hasta aquí la entrada de Outfit y dieta creativa de hoy, ¿echabais de menos esta sección? Yo be continued, siempre to be continued...