Probando la App Endomondo para hacer deporte al aire libre… y VLOG

Desde que mi amiga Victoria me descubrió la aplicación deportiva Endomondo mi vida ha cambiado, entrando en una dimensión de color, arcoiris, unicornios felices... y muy deportivos. Por lo visto es una app muy famosa, la utilizan muchos famosos y no me extraña, porque entras nada más instalarla en una espiral de superación e ilusión por haber logrado metas que no es ni medio normal.


Endomondo es una aplicación gratuita que se puede descargar tanto en iPhone como en sistema Android. Debes registrarte aportando un nombre, dirección de correo electrónico y fecha de cumpleaños o vía Facebook, eliges al comienzo de la travesía el deporte que vas a practicar, le das al play, te echas el móvil al bolso y ¡comienza la aventura! Además se conecta a tu GPS trazando itinerarios y conservándolos en tu historial. Una joya.
Una joya que estrené el sábado pasado, en una excursión que hicimos a un pueblo de las afueras de Logroño llamado El cortijo, cuesta arriba y bajo un sol espléndido...


Por el camino, eso sí, me hidraté por dentro y por fuera, bebiendo un litro entero de agua mineral Peñaclara y vaporizando sobre el rostro mi tónico de camomila a falta de agua termal, me protegí la cara con mis gafas de sol Rayban y una gorra de la Universidad de La Rioja que me regaló mi tía..., y al llegar flipé mucho con este pantallazo de la aplicación, en el que supe que había caminado siete kilómetros en dos horas quemando mil calorías:


Desde entonces, he retomado mis caminatas rápidas por la ciudad con muchísima ilusión. Aunque no sean lo mismo que subir un monte en un claro sábado, con el buen tiempo me apetece trotal por el asfalto. Y para ponérmelo más fácil, me acabo de comprar unas zapatillas "sporty chic", es decir, negras y lisas, de las que puedo usar en el trabajo cuando no tenga tribunales ni reuniones extraordinarias..., pero con  buena amortiguación, suela rugosa, y la confianza que me aporta la firma Joma, de toda la vida: las encontré de liquidación en la zapatería Tango de Logroño por solo veinte euros

Lo que se ve al extremo es mi abrigo...

Hoy las he estrenado: he andado, trotado, bailado y corrido hasta alcanzar cinco con seis kilómetros a la hora, en tres tandas de cinco minutos como podéis ver en la primera imagen que ilustra este post. Hice un pequeño experimento para ver qué velocidad alcanzaba corriendo cinco minutos y cuánto quemaba: es lo mejor que tiene la aplicación, te hace ser muy creativa en tu forma de cuidarte. Mañana, que lloverá, mediré mi subida a las escaleras de los siete pisos de la casa de mi abuela.
Hoy en cambio el deporte ha resultado de lo más bucólico: en el nuevo vlog que he subido a mi canal podéis ver mi travesía por los alrededores de Haro, La Rioja, que terminó en el vivero comprando un precioso pez:



No todo mi fin de semana ha sido tan sano y espiritual: el viernes hice un "round" por mis tiendas favoritas de Logroño..., pero eso os lo contaré en una futura crónica. To be continued, siempre to be continued.