Regalos de Naoko: Kisskiss de guerlain en Golden Girl, mi "nude" favorito

Hace justamente una semana, en el mítico Vips de la calle Goya, conocía "en persona" a una de las bloggers más profesionales, influyentes, y a la vez tiernas y cuquis del momento: Naoko, del blog Not so Addicted to beauty.


Es que no lo pudimos pasar mejor. Yo me imaginaba a una mujer refinada, sofisticada, que edita con un cuidado y una delicadeza increíbles (de mayor yo quiero saber hacer los bodegones que compone ella para sus fotografías en el blog...), pero encontré más:  hallé a una chica normal, encantadora, humilde hasta lo máximo, ¡que me dijo que muchas lectoras de su espacio venían del mío y que mi blog tiene un gran posicionamiento! Vivir para escuchar.


Como podéis ver en mi último vídeo, disfrutamos de un fabuloso desayuno americano (de hecho me invitó ella), que no es sano pero está repleto de recuerdos para mí: durante mi adolescencia iba mucho en los fines de semana que pasaba con mis primos en la capital, sobre todo en los días previos a Navidad y en los deliciosos puentes de invierno (Todos los Santos, Inmaculada...), , y ése era mi capricho favorito.
Como ya he crecido, y no a lo largo precisamente, prescindí del tocino cambiándolo por jamón cocido y me dejé la mayoría de las patatas, porque lo que me priva del desayuno es la mezcla de tortitas americanas con huevo revuelto, ¡paraíso terrenal! Preguntaba la camarera si quiero algún sirope, ¡si la gracia está en la mezcla dulce salado!


¡Que me pierdo! Después entramos en Primor y en Tiger donde me hice con este maravilloso unicornio de cuerda: a ver, no es un Pequeño Pony, no es Fanta ni Lilas, pero por tres euros me pareció una monada.
Y ahora sí, llego al verdadero núcleo del post: en pleno desayuno, Naoko me sorprendió con un paquetito que contenía dos preciosos labiales. Ella y yo compartimos la pasión por las barras de labios, pero lo que de veras me conmovió es que había elegido los tonos "porque eran muy yo".

Filtro Clarendon IG. En mi perfil tenéis los makeup details

En primer lugar, escogió uno de los labiales de la campaña de Astor con la Asociación Española Contra el Cáncer porque me oyó decir que este año, al estar en Roma, no pude hacerme con uno. El tono es el My Rose de la gama Sonrisas, que realmente aporta brillo al labio: un brillo helado, escarchado, muy "Barbie Baqueira" que diría Miss Potingues pero que para diario, en mi piel blanca y con un maquillaje potente de ojos, queda realmente bonito.


Pero, como comprenderéis y sin desmerecera  ninguna firma española (faltaría más), me quedé embobada al sacar de la bolsita nada menos que un KissKiss de Guerlain, el número 300 Golden girl que un día dije, hace mil años, que me gustaría tener. Ella se acordaba. ¿Sabéis el baño de satisfacción que se siente al saber que una de tus bloggers de cabecera realmente lee y sigue tu pequeño espacio?
Dejemos aparte el sublime envase, dejemos incluso aparte, aunque resulta difícil, la textura perfecta: habría mucho que decir pero ya se ha dicho, incluso yo lo dije. Vayamos a la novedad:

#nofilter

El color y el acabado. No es la mejor fotografía del mundo, ayer la luz era traicionera. Pero tanto en el vídeo como en ella podéis ver dos aspectos importantes: el aspecto cremoso y ultra hidratado que deja en el labio (¡por fin!) sin derretirse sobre él ni escurrirse por sus comisuras. Y ese tono desnudo pero vivo: no, no es dorado..., ¡es matiz melocotón! Serán obsesiones mías, que adoro este color por encima de todas las cosas... cosméticas, pero yo le veo un poderoso subtono albaricoque, y no me puede hechizar más.
¡Gracias, Naoko! La próxima vez invito yo... y regalo yo.