Sweet rebel de Deliplús: el sueño de una tarde de verano

Hablábamos del poder de las palabras para bautizar colecciones y convertirlas en algo más apetecible gracias a nombres de ensueño. A mi entender, Mercadona no posee semejante don. Sweet rebel: una paradoja que a muchas gustará y que a mí me deja fría, lo mismo que su visual, que fotografié pero no os dejo aquí porque me parece que no aporta nada nuevo bajo el sol (o las tormentas).


Pero esto quizás no sea un demérito sino todo lo contrario, porque al producto del que hoy hablaré no llegué seducida por cantos de sirena sino por su propia esencia: la máscara LogitudXtrem malva de Deliplús promete, por solo tres euros, no solo un envase bonito y veraniego sino  unas pestañas de fantasía de calidad y de un color precioso.
También vi el lápiz verde turquesa que muestra Ro en su rincón, pero tras tocarlo un poco y emocionarme llegó la decepción, y lo tuve que descartar al no ser retráctil. Qué la vamos a hacer, soy una vaga y una torpe en esto de sacar punta a los delineadores.

#nofilter en los retratos, por supuesto 

En cambio, la máscara malva realmente me hechizó. Y tiene mucho mérito, pues mis pestañas recuerdo que son rubias y rectas (siempre digo cortas pero en realidad cortas no son, es solo que la rectitud y la rubicundez las hacen insignificantes). Por eso, suelen estar para pocas bromas y solo responden a un rímel negro, negro, negrito como mi suerte...
En este caso la máscara, al ser alargadora y poseer un tono realmente pigmentado y vibrante, ha respondido. Las pestañas no sólo se ven malvas... sino que se ven.
Y hoy, siete del siete del dos mil diecisiete, debe ser en efecto una fecha mágica, pues por primerísima vez en mi vida ¡me he atrevido a maquillar las pestañas inferiores!


Un gesto que abre la mirada, pero al no tratarse de un rímel negro, no mancha ni endurece las facciones.
Me ha gustado mucho la fórmula porque no hace grumos, no mancha y separa a pestaña, aunque esto último es labor del cepillo o gupillón de silicona rígida pero con cerdas bien definidas.
El color que aporta a las pestañas resulta casi mágico, como de cuento de hadas o de escenario onírico de Shakespeare. Una tonalidad muy de día, muy veraniega pero a la vez fantástica, por lo que yo hubiera bautizado esta colección como El sueño de una tarde de verano, o con su homónimo en inglés. Ya pueden contratarme las firmas, ponga una filóloga en su vida como estrategia de márketing.


Y un buen "bonus track" de estas máscaras de pestañas (también la hay en verde), es que vienen acompañadas de su complemento perfecto. unas sombras de ojos en crema realmente deliciosas por su tonalidad fresca y veraniega. Me llevé la Rosa pastel como primer iluminador y se ha convertido, en solo una semana, en un imprescindible para mí. Esta sombra aplicada en todo el párpado, desde el lagrimal hasta el arco de la ceja, aporta una luz sin par y fija cualquier elemento que queramos sumar.


En este maquillaje lo veis muy difuminado pero dejando sensación de limpieza en el arco ciliar, donde ya hay pelitos distraídos y traidores, y en el lagrimal, que en mi caso es zona conflictiva por los pliegues de la piel. Aporta un brillo húmedo y luminoso, rosado pero que trasparenta la piel, absolutamente enloquecedor.
Sin embargo mi sombra favorita de las tres que las colección oferta es Azul Jeans. Reconozco que el color dénim me chifla. Si le aplicas la máscara malva se dulcifica y vira a tonalidades casi lavanda, un azul muy lavado que me fascina.
Por supuesto, lo que no se puede hacer con estas sombras en crema (al menos yo no puedo) es difuminar cortes, ya que tras aplicarlas se agarran a la piel y, aunque no son de larga duración, digamos que permanecen. Pero con un color así prefiero practicar la noble técnica del Color Block, hum..., haciendo, como siempre, de la necesidad virtud.