Una pareja luminosa: Duo Chromatic en Snow Rose & Fauxwhite en White Smoke de Nyx

Esta es la última entrega de mi saga fuga sobre iluminadores: luz cálida, luz fría, fulgor de atardecer, alba tornasolada, nácar rosado o llamas encendidas..., ¡sí, cuando descubro algo, aunque sea la pólvora, entro en el nuevo objeto de mis desvelos hasta el fondo!


Suele ocurrir que las compras casuales son luego las que más juego dan.
El pasado uno de abril (sol en Madrid y en mi alma, sí, ya sé que suena cursi pero es real, una realidad cursi), entré en Nyx e iba decidida a llevarme: uno, el iluminador naranja Synthetica que ya he reseñado. Dos, el iluminador líquido Away we glow en el número nueve que también. Tres, el Lingerie en el tono Exotic que me quedé con las ganas, está agotadísimo.
Y luego..., quería ver los Fauxwhites, lápices claros para la línea de agua, y los otros iluminadores de la gama Duo Chromatic, pero sin ninguna intención concreta.

#NoFilter, como en el resto de las fotos

Y salí con el iluminador frío pero neutro más bonito que he tenido en mi vida, pasión absoluta en mi tocador de lunes a domingo, y con dos lápices "blancos": el tono Linen, de matiz rosado/ carne (que aún no lo he probado), y el White smoke que me tiene embrujada, que es lila y blanco, oscuro y clarísimo a la vez. Una cosa rarísima pero bellísima. Ambos productos juntos aportan un aura sobrenatural al rostro.



Es que nunca había tenido un iluminador así: perdonadme la emoción. Recuerdo algunas ediciones limitadas de Essence o de Catrice, que siempre se perdían en mi piel como una infusión de molesta purpurina. Recuerdo la reciente paleta Solstice de Sleek, muy bonita pero de textura rasposa y tonos poco creíbles. Recuerdo, en fin, el Miss Liberty de Nars, que son palabras mayores ya por precio y por fervor personal mío hacia la marca: un pálido reflejo de la belleza limpia y radiante que transmite el Snow rose de Nyx. Es que lo necesitáis, no digo ya que para vivir, pero sí para descubrir todo vuestro esplendor.



Después de haber creado ansia como Dios manda, paso a explicar este look que se ha convertido en uno de mis favoritos para fin de semana, y creo que rebajándolo un poco también para diario.
Maquilé la piel después de hidratarla a fondo con la base Toleriane Teint de LRP aplicada con Beauty blender. A continuación, con una brocha de colorete normal, apliqué el iluminador en:
- Parte alta del pómulo
- Punta de la nariz
- Arco de Cupido
A continuación, con mi brocha tipo Yachiyo comprada a Ángel en Murcia, coloreé mis mejillas con el colorete Angelika de Nars, un rosa algodón de azúcar que sobre este iluminador despliega todas sus bondades.


En el párpado móvil extendí el iluminador en crema de la paleta Solstice de Sleek, que me parece el mejor "primer" del mundo si lo que quieres es trabajar luego con sombras claras. Nada de lo que pongas encima se moverá un ápice, comprobado empíricamente.
Acto seguido apliqué nuestro iluminador protagonista de Nyx en el lagrimal y en todo el párpado móvil. Luego llegó el turno de probar suerte con el lápiz "blanco" en la línea de agua: abre la mirada de un modo espectacular, dura todo el día y no daña el ojo. Añadí rímel y una línea muy fina a ras de pestañas superiores con el lápiz Pewter de Physicians formula.
En el último minuto, pensando que a lo mejor quedaba todo muy "white", puse un poco de color en la esquina externa del párpado con mi adorada sombra Citron de nabla. No la fundí mucho con el resto a propósito.



En mi último vlog (sí, he vuelto, la cabra siempre tira al monte... Espero no aburrir mucho al personal aunque siempre tienes la opción de no velo), tenéis primeras impresiones y "chuaches"...
Y, en la boca... ¿qué rosa celestial utilicé en la boca? Creo que no sería yo, Adaldría, si no os dejara con el suspense... hasta la próxima crónica y reseña. ¡Feliz Domingo de Ramos!