Y se hizo la luz: Duo Chromatic de Nyx en el tono Synthetica, ¿un clon del Taj Mahal de Nars?

La luz embotellada, ese halo que antes nunca tuve en mi tocador, o pensaba que para poseerlo era necesario gastar más de treinta euros en un tarrito de polvo de estrellas líquido de firmas apetecibles pero prohibitivas y no terminaba de decidirme..., ha llegado a mi vida gracias a Nyx.

#NoFilter

Según la blogger Subflava el resplandor que puede verse en esta imagen no nace del maquillaje (ni de la peluquería), sino de mi felicidad, y aunque confieso que la primavera ha comenzado llena de esplendor y buenos augurios..., no existe nada mejor que un iluminador y unas mechas doradas profesionales para encender el rostro.
De la segunda parte de la ecuación, (y de lo mucho que me gusta el color y lo mucho que aborrecí el peinado... de nuevo), hablaremos en otra reseña: hoy nos centramos en dos productos de Nyx que me han vencido y convencido.


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Fue en el pasado mes y en mi penúltima visita a la capital, durante un paseo por la calle Goya con Lucía, la lectora de mi blog que ya todas conocéis, cuando ambas descubrimos estos nuevos objetos de culto y nos quedamos obnubiladas pero aún calibrando si merecía la pena comprar o no la poción mágica del momento.
Desde entonces parecen haber multiplicado su presencia en redes sociales, los veo por todas partes ("a veces... veo... iluminadores de Nyx en sus nuevos formatos!"), y ya cuando fui a la tienda de Nyx Goya el pasado sábado sabía que los quería.


Los Duo Cromatic son iluminadores en pastilla, de textura polvo, que cuestan menos de diez euros y tienen un extraño don: parecen poseer un color pero luego adquieren vida propia con multitud de matices. Me llevé el tono Snow rose, un blanquecino que deja un halo rosa frío perlado muy tipo robocop pero en bonito, y que protagonizará otro de mis looks junto al lápiz Faux white..., pues hoy nos centraremos en la parte cálida de mi compra madrileña.



... Es decir, el tono Synthetica, un dorado color llama de fuego que me evoca poderosamente el colorete Taj Mahal de Nars, ahora que no lo tengo, pero en versión iluminador, menos saturado de color y aún más radiante. Estos iluminadores poseen un grano de polvo finísimo, nada rasposo al tacto, por lo que combinan muy bien con la otra novedad de la marca, los "Away we glow". Tengo el tono nueve, que es auténtica magia líquida, cremosa y modulable, con un pincel de esponja que hace sumamente fácil su manejo y dosificación en puntos concretos del rostro, como podéis ver en la imagen:



Apliqué el Dúo cromatic en las mejillas a modo de rubor, y puedo repetir ya con una base empírica que pasa perfectamente por clon del Taj Majal de Nars con la salvedad de sus distintas funciones... Luego añadí iluminador líquido en La parte alta del pómulo, en el puente de la nariz (y no sólo en la punta pues este gesto la acortaría de forma óptica), en el arco de Cupido y en el centro del párpado, para refrescar una sombra dorada que andaba necesitada ya de una pequeña ayuda.
Me ha hecho feliz esta nueva adquisición: semejante pareja cosmética es capaz de encender una ciudad entera, ¡cuanto menos mi humilde neceser!